República Dominicana avanza hacia un sistema de pagos instantáneos en momentos en que, por ejemplo, Brasil ha convertido Pix en una infraestructura de uso masivo ya consolidada y Cuba intenta acelerar la bancarización mediante regulaciones y sanciones.

La transición, sin embargo, no consiste simplemente en sustituir los billetes por una pantalla. El verdadero desafío consiste en conseguir que el dinero pueda permanecer dentro del circuito digital después de que el comerciante recibe el pago.

En ese punto aparecen diferencias importantes entre República Dominicana, Brasil y Cuba.

Cuba, Brasil y RD: tres caminos hacia el dinero sin efectivo

Tres caminos hacia una misma transformación

Los tres países persiguen, con diferentes estrategias, una reducción de la dependencia del efectivo y una mayor utilización de medios electrónicos de pago.

Cuba ha recurrido principalmente a la regulación y la obligación, y Brasil desarrolló una infraestructura pública de pagos instantáneos que convirtió las operaciones digitales en una alternativa rápida y práctica para millones de transacciones.

República Dominicana está combinando infraestructura bancaria, regulación, empresas de tecnología financiera y nuevas plataformas para ampliar el uso de estos instrumentos.

Las diferencias permiten observar que bancarizar no significa necesariamente digitalizar toda la economía.

Cuba, Brasil y RD: tres caminos hacia el dinero sin efectivo

Cuba: cobrar digitalmente, pero ¿cómo seguir operando?

El Gobierno cubano ha impulsado una política de bancarización orientada a que los actores económicos utilicen preferentemente canales e instrumentos electrónicos. La finalidad incluye reducir el uso de efectivo, ordenar los flujos financieros y aumentar la transparencia de las operaciones.

Pero la digitalización del cobro genera una dificultad cuando el resto de la cadena comercial continúa dependiendo del dinero físico.

Cuba, Brasil y RD: tres caminos hacia el dinero sin efectivo

Un trabajador por cuenta propia puede recibir una transferencia de un cliente y tener el dinero acreditado en su cuenta. El problema aparece cuando necesita utilizar esos fondos para comprar mercancías a proveedores que exigen efectivo o cuando encuentra dificultades para retirar el dinero.

La consecuencia es una especie de circuito incompleto: la venta puede digitalizarse, pero el abastecimiento continúa dependiendo del efectivo.

El texto de referencia cita, además, el caso de un comerciante cubano sancionado con una multa de 16,000 pesos por no aceptar transferencias, un ejemplo de cómo la política de bancarización puede apoyarse también en mecanismos coercitivos.

El problema de fondo no es solamente que el comerciante acepte un pago electrónico. Es que pueda utilizar ese mismo dinero digital para continuar su actividad económica.

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Brasil: cuando el pago electrónico sigue circulando

Brasil representa un modelo diferente. El Banco Central creó Pix en 2020 como una infraestructura de pagos instantáneos disponible todos los días y a cualquier hora.

Su importancia radica en que el dinero recibido digitalmente puede permanecer dentro del sistema. Un comerciante puede cobrar mediante Pix y utilizar posteriormente ese mismo mecanismo para pagar a un proveedor.

La diferencia es sustancial: no se trata solamente de digitalizar una operación, sino de permitir que una parte cada vez mayor de la cadena económica pueda funcionar sin regresar necesariamente al efectivo.

Cuba, Brasil y RD: tres caminos hacia el dinero sin efectivo

Pix no eliminó el dinero físico ni todos los problemas del sistema financiero brasileño. Su relevancia está en haber convertido el pago electrónico en una herramienta útil también para operaciones pequeñas y cotidianas.

Esa experiencia sirve como referencia para República Dominicana, donde el reto consiste precisamente en ampliar el uso de los medios digitales más allá de los consumidores y comercios que ya están integrados al sistema financiero.

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República Dominicana: el salto hacia el pequeño comercio

El país dispone desde hace años de una infraestructura de pagos electrónicos. El Banco Central registra transferencias, pagos móviles, cuentas de pago electrónico, tarjetas y otros instrumentos.

El reglamento de sistemas de pago incorporó en 2025 nuevas figuras y herramientas dentro del ecosistema, entre ellas proveedores, billeteras digitales, iniciadores de pago, pasarelas y códigos QR.

En marzo de 2026, Banco Popular lanzó Toke, una plataforma que permite enviar y recibir dinero mediante el número de teléfono, realizar pagos con códigos QR y facilitar cobros a micro y pequeños negocios.

La escena de una compradora pagando frutas o verduras con su celular se inserta en ese proceso. Su importancia no está en la novedad tecnológica del teléfono, sino en el lugar donde se produce la transacción: el pequeño comercio.

Si esa modalidad se generaliza, un vendedor que tradicionalmente dependía de billetes puede comenzar a recibir pagos electrónicos, mantener fondos dentro del sistema financiero y realizar posteriormente otras operaciones sin necesidad de convertirlos nuevamente en efectivo.

Cuba, Brasil y RD: tres caminos hacia el dinero sin efectivo

El efectivo sigue siendo la principal barrera

El avance de los pagos digitales no significa que el efectivo esté desapareciendo en República Dominicana.

El texto de referencia señala que alrededor del 75 % de los pagos cotidianos todavía se realizan en efectivo.

También identifica obstáculos para la digitalización en actividades como agricultura, construcción y transporte informal, entre ellos la elevada informalidad, una menor densidad financiera en zonas rurales y periurbanas, el acceso limitado a infraestructura financiera, la preferencia por el efectivo y problemas de interoperabilidad.

Eso coloca el desafío en un nivel distinto.

Cuba, Brasil y RD: tres caminos hacia el dinero sin efectivo

No se trata solamente de convencer a una persona que ya tiene una cuenta bancaria de utilizar una nueva aplicación. La tarea más compleja consiste en incorporar a quienes todavía realizan buena parte de su actividad económica exclusivamente en efectivo.

Para esos sectores, el cambio solamente tendrá sentido si el pago digital resulta sencillo, accesible y útil para continuar haciendo negocios.

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El próximo paso: pagos instantáneos las 24 horas

El Banco Central dominicano prepara una nueva etapa con un sistema de pagos instantáneos que, según lo anunciado en julio de 2026 por el gobernador Héctor Valdez Albizu, funcionará las 24 horas del día durante todo el año y permitirá acreditar las operaciones en un máximo de 10 segundos.

El esquema también contempla la participación de proveedores de servicios de pago no bancarios, incluidas empresas fintech.

La apuesta implica ampliar el número de actores capaces de participar en el circuito financiero y facilitar que los pagos electrónicos alcancen operaciones que tradicionalmente se realizan en efectivo.

El éxito de esa infraestructura, sin embargo, dependerá de algo más que de la velocidad de las transferencias. Una economía digital necesita que el consumidor pueda pagar al comerciante, que el comerciante pueda pagar al proveedor y que ese proveedor pueda continuar utilizando medios electrónicos con sus propios acreedores.

Cuba, Brasil y RD: tres caminos hacia el dinero sin efectivo

Más inclusión, pero también más trazabilidad

La sustitución del efectivo ofrece ventajas potenciales: facilita el registro de las operaciones, puede ampliar la inclusión financiera y permite que pequeños negocios accedan a herramientas que antes estaban más vinculadas a empresas con infraestructura bancaria.

Pero la digitalización también introduce nuevos riesgos y debates.

Cada operación electrónica deja un registro. Por eso, junto con la inclusión financiera aparecen cuestiones relacionadas con privacidad, dependencia tecnológica y exposición a fraudes.

La transición tampoco elimina automáticamente las desigualdades. Quienes carecen de teléfonos adecuados, conectividad, cuentas o conocimientos financieros pueden quedar rezagados si el sistema avanza más rápidamente que la capacidad de incorporación de determinados sectores.

La diferencia está en el circuito, no en el teléfono

Los tres casos muestran tres aproximaciones distintas.

En Cuba, el Estado impulsa la utilización de pagos electrónicos mediante una política de bancarización que puede incluir obligaciones y sanciones. En Brasil, Pix creó una infraestructura que facilita cobrar y pagar digitalmente de manera instantánea. En República Dominicana, el proceso combina la infraestructura del Banco Central con bancos, fintech y nuevas plataformas para intentar extender los pagos digitales hacia el pequeño comercio.

La comparación permite identificar una cuestión central: digitalizar el punto de venta no basta.

Si un comerciante recibe electrónicamente el dinero de un cliente, pero después necesita convertirlo en efectivo para comprar mercancías, pagar a un proveedor o continuar operando, la economía sigue dependiendo del dinero físico.

Brasil ha avanzado en la construcción de un circuito digital más amplio. Cuba enfrenta precisamente la dificultad de cerrar ese circuito. República Dominicana se encuentra en una etapa decisiva: dispone de nuevas herramientas, pero todavía debe demostrar que estas pueden modificar los hábitos de una economía donde el efectivo conserva un peso dominante.

Aldo Rodríguez Villouta

Radicado en República Dominicana desde 2017, donde trabaja en Acento (www.acento.com.do) y dirige la oficina dominicana de GlobeArt de Chile, su país natal. Previamente, corresponsal de Inter Press Service (IPS), Agencia EFE, Latin American New Service (Lans, EEUU), Associated Press (AP) y BBC en Ecuador, Brasil, Italia y Venezuela. Paralelamente, corresponsal en Venezuela y Ecuador de Monitor de Radio Red de México y colaborador de la Agencia France Press (AFP) y en varios medios de prensa nacionales de esos y otros países, entre ellos Ecuadoradio y Diario Meridiano, de Ecuador, y Gazeta Mercantil, versión Mercosul en Río de Janeiro.

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