Desde las montañas de Cambita hasta el bullicio turístico de la Zona Colonial, los jóvenes dominicanos están reescribiendo la historia del café en República Dominicana. Lo hacen no solo como negocios, sino como jóvenes emprendedores que aportan innovación, identidad cultural y desarrollo económico a sus comunidades.
Este fenómeno se inserta en un contexto global donde la juventud es vista como un motor clave para alcanzar un futuro sostenible, según la Agenda 2030, que, de hecho, el 32 % de la población dominicana tiene entre 15 y 34 años, de acuerdo con el Censo 2022.
Este porcentaje se traduce a que la juventud como un grupo potencial de este segmento para incidir en la economía dominicana, que tuvo un crecimiento de 2.1 %.
¿Café en San Cristóbal? ¿Es posible?
En las montañas de Cambita, en San Cristóbal, el café de especialidad comenzó a abrirse paso no como una estrategia de negocio planificada desde el inicio, sino como el resultado de una experiencia personal que terminó transformándose en un proyecto de vida. Así lo contó Doris Baez, propietario de Ete Café, quien describe su historia como un descubrimiento progresivo del universo que existe detrás de cada taza.
Todo comenzó casi por casualidad.
Durante una visita a una finca, una productora le mostró cómo preparaba su café de manera artesanal. Aquel momento marcó un quiebre en su relación con la bebida.
“Sentí esa historia en la taza cuando tomé el café. Ahí entendí que el café no era solo una bebida, era el trabajo, la tierra y la vida de mucha gente”, recordó.
Esa experiencia despertó una curiosidad que inicialmente asumió como hobby. Comenzó a investigar sobre orígenes, procesos y métodos de preparación, tratando de replicar aquel perfil de sabor que lo había impactado. Con el tiempo, esa búsqueda dejó de ser un interés personal y empezó a tomar forma como proyecto de emprendimiento.
La idea se consolidó en 2021, tras el período más restrictivo de la pandemia del COVID-19. Durante ese tiempo participó en talleres virtuales sobre café y luego en capacitaciones presenciales sobre métodos de extracción, un proceso formativo que terminó por reafirmar su decisión de apostar por el café de especialidad.




El punto de inflexión llegó con un café origen de San José Ocoa. “Cuando probé ese café dije: esto es lo que quiero tomar todos los días. No había vuelta atrás. Ahí entendí que el café dominicano tiene un potencial enorme”, explicó.
El crecimiento del negocio fue orgánico. Comenzó tostando café para consumo personal hasta que compañeros de trabajo empezaron a pedirle que les vendiera. “Llegó un momento en que no podía seguir regalando café. La gente lo estaba esperando, y ahí entendí que había una oportunidad”, expresó.
El proyecto trabaja con café de Jarabacoa en La Vega, Rancho Arriba en San José de Ocoa y la zona de Petacas, en la región sur, cada uno con perfiles sensoriales distintos.
Cultura cafetera en Quisqueya
¿Sabías que Quisqueya es el segundo país de América Latina con mayor consumo de café? Los dominicanos consumen 3.7 kilogramos anuales per cápita, solo por detrás de Brasil, con 4.8 kg, de acuerdo con World of Statistics.
El objetivo es que el consumidor pueda reconocer el origen del café a través del sabor, apostando al concepto de terroir y a la conexión entre producto y territorio. “Yo creo firmemente que uno puede saborear la tierra a través del café. Cada zona cuenta su historia en la taza”, sostuvo Báez.
Para él, el auge del café de especialidad también responde a una transformación en la mentalidad del consumidor joven, más enfocado en la calidad, la trazabilidad y la transparencia. En ese contexto, el café adquiere un significado que va más allá de la bebida.
“El café hoy representa sostenibilidad, identidad y futuro para el campo dominicano. Si apoyamos el café, apoyamos a nuestras comunidades”, afirmó Báez.
Su pensamiento va ligado a la cafetería Alterno Café.
En el corazón de la Zona Colonial de Santo Domingo, Alterno Café tomó forma como algo más que una cafetería.
Nació en 2018 como una propuesta que combinó curiosidad, necesidad y una visión cultural alrededor del café dominicano, con la intención de convertir cada taza en una experiencia vinculada al origen del producto y a quienes lo hacen posible. Así lo explicó su propietario, Ernesto de los Santos.
El concepto que define a Alterno Café también está ligado a su nombre. Surgió de la curiosidad de su creador, quien durante distintos viajes tuvo la oportunidad de conocer métodos de filtrado como el V60 y el Aeropress.
Al regresar al país, notó que no tenía acceso frecuente a ese tipo de preparaciones, lo que despertó la inquietud de crear un espacio donde estos métodos alternativos estuvieran disponibles para el público.
“Alterno Café inició como una mezcla entre curiosidad, necesidad y la idea de crear un lugar donde no solo se alabara la cultura, sino donde se exaltara el café dominicano de forma respetuosa”, expresó.
Según detalló, desde el inicio la intención fue construir un espacio donde se valora al productor, al tostador y al barista.
Ese vínculo también estuvo marcado por la tradición familiar. “Como toda buena familia dominicana, en mi casa cualquier reunión terminaba con una buena taza de café. Ahí fue creciendo esa pasión”, recordó.
Dentro de la propuesta del negocio, la innovación ha sido un eje central.
Alterno Café apuesta por métodos alternativos de preparación que amplían la experiencia del cliente. “No solo preparamos café en máquinas. También trabajamos métodos alternativos que le dan otra connotación y otra experiencia al café”, afirmó.
Según estimaciones del Observatorio Turístico Ciudad Colonial de Santo Domingo, unos 645,948 turistas que llegaron vía aérea por el Aeropuerto Las Américas visitó la Ciudad Colonial. Esta cantidad es una tercera parte de los 1,974,846 pasajeros contabilizados por el Ministerio de Turismo (Mitur) y Banco Central dominicano (BC).
El viajero se aleja de las playas y los hoteles todo incluido para tener unas vacaciones con perspectivas de conocer la cultura, gastronomía y entorno natural de un destino.
Pero, además, el 80 % de los bienes y servicios del sector de turismo depende de alguna manera de los recursos del planeta Tierra, según el informe “Naturaleza positiva viajes y turismo”.
¿Qué es especialidad y qué implica para el consumidor?
Frases como “¡Huele a café!”, “Doña, ¿hay café?”, “No me invites a tu casa si no hay una taza de café”, “Vamos por un café” y “No eres dominicano si no bebes café” resuenan diariamente en República Dominicana.
Más allá de la venta, Doris Báez identifica la educación del consumidor como uno de los mayores retos. Sostuvo a ACENTO que muchas personas aún no reconocen las características del café de especialidad ni entienden sus diferencias frente al café comercial.
Por eso, el negocio también ha asumido un rol formativo. “Si no educamos, el café de especialidad no crece. La gente tiene que saber qué está tomando y por qué sabe diferente”, afirmó.
Con los años, también ha cambiado el perfil del consumidor. Según el propietario de Alterno Café, Ernesto de los Santos, al inicio predominaba la cultura del café comercial, mientras que hoy en 2026 existe un mayor interés por el origen.
“Hoy hay una generación que no solo se interesa por el sabor del café, sino por saber de dónde viene, quién lo produce y qué procesos tiene”, indicó.
Desde su perspectiva, el café de especialidad ha llenado un vacío entre las nuevas generaciones que buscan experiencias más conectadas con lo local. “El café de especialidad va más allá de la bebida. Es una experiencia cultural, una experiencia local”, sostuvo.
También identificó la pandemia como un punto de cambio en la mentalidad del consumidor. “Después de la pandemia, la gente no solo quiere comprar un producto. Quiere saber de dónde viene, cómo llegó a la mesa y qué historia tiene detrás”, explicó.
Agregó que el café de especialidad implica procesos más cuidadosos, lo que impacta en el costo final. “El café de especialidad suele ser más costoso porque hay selección manual del grano y procesos más cuidados. Pero eso se traduce en la calidad que recibe el cliente”, afirmó.
El apoyo a productores y marcas locales también forma parte del ADN del negocio. De los Santos explicó que la selección del café responde a criterios de calidad y respeto al producto. “Todos los productos que tenemos son dominicanos. Apostamos por pequeños productores que trabajan con respeto y calidad”, aseguró.
Sobre el futuro del café de especialidad en el país, se muestra optimista. “En los próximos cinco años el café de especialidad va a crecer bastante. Hay más aceptación y más curiosidad del consumidor dominicano”, consideró.





El emprendimiento como futuro
Los negocios buscan ampliar la presencia del café dominicano en mercados especializados y fortalecer la relación directa con los productores. De las 15 industrias dedicadas a la actividad de la Elaboración de Café, el 93 % es mipymes, de acuerdo con el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).
“República Dominicana tiene presencia del café a nivel mundial. Lo que necesitamos es más apoyo, más inversión y más confianza en lo nuestro. El potencial está ahí”, consideró Doris Báez.
Como joven emprendedor de San Cristóbal, también ve el café como una oportunidad para impulsar el desarrollo local, promoviendo el producto como atractivo turístico y motor económico. Y no es para menos, la región sur cuenta con 6,958 productores, que representan el 24 % del total registrados por el Instituto Dominicano del Café (Indocafé).
“Si logramos que la gente venga a conocer el café, también estamos impulsando la economía local”, dijo. Además, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) proyectó que el ecoturismo genera ingresos de US$ 600,000 millones a la economía global.
El camino, aseguró, ha sido de aprendizaje constante. “Hemos aprendido a fallar, a levantarnos y a seguir. Emprender no es romántico, es trabajo todos los días, es insistir incluso cuando las cosas no salen como uno espera”, expresó.
Por eso, su consejo a otros jóvenes es comenzar incluso sin tener todo perfectamente planificado. “Si uno espera a tener todo perfecto, nunca empieza. Hay cosas que solo se aprenden en el camino, equivocándose y volviendo a intentarlo”, agregó.
Para Ernesto de los Santos, como parte del aprendizaje del camino emprendedor, la paciencia es un elemento esencial. “Todo proceso lleva tiempo. Hay que aprender de los errores y seguir adelante”, expresó.
Al definir su trayectoria como emprendedor, resume la experiencia en tres conceptos: crecimiento, pasión y orgullo. En ese sentido, resalta el valor simbólico de vender café en la Zona Colonial. “Es un orgullo poder mostrar nuestro café en un espacio tan visitado”, dijo.
Las historias de Doris Báez, de Ete Café en Cambita, y de Ernestode los Santos, de Alterno Café en la Zona Colonial, son ejemplos de cómo jóvenes dominicanos están transformando el café en motor de identidad, cultura y emprendimiento.
No se trata únicamente de preparar una taza de café de especialidad, sino de conectar producto y territorio, educar al consumidor, y construir puentes entre el campo y la ciudad para potenciar el desarrollo local.
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