La economía naranja es definida como el conjunto de actividades que transforman las ideas, el talento y la creatividad en bienes y servicios con valor cultural y económico, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Ningún país es ajeno a este desarrollo creativo. República Dominicana, en los últimos años, apuesta por agregar valor a los bienes y servicios, consolidar el arte como motor económico y diversificar el mercado laboral.

Sin embargo,  Alejandra Luzardo, experta en industrias culturales y creativas, propone cambiar la forma en que se mira el desarrollo de la economía naranja. Más que sumar nuevos renglones a la agenda, insiste en la necesidad de detenerse y evaluar con claridad qué áreas ya han avanzado y cómo acelerar su crecimiento.

Cine, música y gastronomía, enumera, son campos donde República Dominicana ha logrado posicionarse y que no deberían verse como logros aislados, sino como puntos de partida para una estrategia más ambiciosa.

Para Luzardo, el reto no está en abarcarlo todo, sino en priorizar. Señala que dentro de los 34 subsectores que conforman las industrias culturales y creativas, no todos tienen el mismo nivel de madurez ni la misma capacidad de desarrollo. De ahí la importancia de realizar un diagnóstico interno que permita identificar con precisión dónde está parado el país, qué sectores pueden escalar y cómo se insertan en los mercados latinoamericano y caribeño.

La especialista subraya que no es casual que muchos de los sectores donde el país ha logrado mayor visibilidad estén vinculados a la producción de contenidos. A nivel global, explica, estas industrias crecen a un ritmo cercano al 15 % anual, lo que las convierte en una oportunidad estratégica.

República Dominicana, añade, cuenta además con marcos legales para áreas como el cine y el teatro, que son de los segmentos más desarrollados dentro de la llamada economía naranja.

Cuando habla de estrategia, Luzardo no se refiere únicamente a leyes o incentivos, sino a decisiones claras sobre hacia dónde apuntar. Apostar por sectores específicos, como la gastronomía, la música, el audiovisual o incluso la creación de videojuegos, es, a su juicio, lo que realmente permite avanzar.

Pone como ejemplo a países que han dejado de hablar de las industrias creativas de forma general y han optado por seleccionar áreas concretas, trabajándolas como parte de una visión de marca país.

Uno de los principales obstáculos, advierte, es la falta de datos.

En América Latina, dice, existe una gran carencia de información que permita medir con precisión el impacto económico y social de estos subsectores. Y ese análisis es clave, no solo para saber cuánto aportan al producto interno bruto, sino para entender cómo las industrias culturales y creativas pueden contribuir a la transformación social. En el país, este sector representa el 1.5 % del PIB.

Luzardo también llama la atención sobre la necesidad de pensar a largo plazo. Critica la tendencia a exigir resultados económicos inmediatos, una debilidad que, según señala, se repite con frecuencia en República Dominicana cuando se trata de economía naranja.

El desarrollo creativo, insiste, requiere tiempo, planificación sostenida y una apuesta continuada. En ese proceso, la capacitación emerge como uno de los grandes desafíos. Para que el sector crezca, explica, es indispensable construir un mercado laboral que demande la oferta educativa que se está formando.

Luzardo es clara: si se crea el talento y se fortalecen las políticas públicas, el mercado responde. El país ya cuenta con incentivos fiscales competitivos para el cine, comparables a los de otras naciones de la región de América Latina y el Caribe.

Aunque reconoce que República Dominicana no tiene la escala de mercados como México o Argentina, sostiene que su fortaleza debe estar en la inversión en capital humano.

Ese talento, afirma, es lo que convierte al país en una plataforma atractiva, no solo por sus incentivos, sino por contar con profesionales capacitados y una infraestructura que respalde el crecimiento sostenible de las industrias creativas.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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