El aumento de 23 % que el Banco Mundial proyecta para los precios mundiales de los productos básicos durante 2026 plantea nuevos desafíos para República Dominicana, por sus posibles efectos sobre los costos de producción, los precios de los alimentos, los combustibles y la inflación.
Ante este escenario, el economista Miguel Collado Di Franco, considera necesario que el Gobierno avance hacia un esquema de subsidios focalizados y permita que los precios reflejen las condiciones del mercado internacional, de manera que consumidores y empresas puedan ajustar sus decisiones de consumo y producción.
El vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), señaló que el Gobierno ha anunciado que trabaja con organismos multilaterales en un mecanismo de subsidios focalizados y consideró importante que esa iniciativa se concrete.
Advirtió que solo por concepto del subsidio a los combustibles, las estimaciones oficiales para este año superan los RD$ 50,000 millones. Se trata, explicó, de una ayuda generalizada que beneficia a todos los consumidores, sin distinguir entre los niveles de ingresos.
A ese monto se suman los recursos destinados al Bono Gas, los subsidios a las empresas distribuidoras de electricidad y el Bono Luz. Al considerar esas partidas, estimó que el costo conjunto podría superar los US$ 3,000 millones.
“Es una cantidad muy, muy alta para este país”, expresó.

El costo de los subsidios y las señales de los precios
Para Collado Di Franco, si el Gobierno mantiene los subsidios como instrumento para amortiguar el impacto de los aumentos internacionales, debe diseñar mecanismos que permitan dirigir las ayudas hacia los sectores que más las necesitan.
El economista sostuvo que los precios deben reflejar las condiciones internacionales porque esa información permite a los consumidores buscar alternativas, sustituir algunos bienes y reducir su consumo, mientras que las empresas pueden procurar formas más eficientes de producir.
A su juicio, mantener los precios locales alejados de las variaciones externas mediante subsidios generalizados puede limitar esos ajustes tanto en los hogares como en las actividades productivas.
El Banco Mundial prevé que los precios de la energía aumenten 32 % durante 2026, luego de tres años de descensos. La institución estima que el petróleo Brent promediará US$ 91 por barril, frente a los US$ 69 registrados en 2025.
El organismo también proyecta que los precios de los alimentos básicos aumenten alrededor de 10 % este año y otro 7 % en 2027, para un incremento acumulado de 18 % en ambos años.
Entre los factores que presionan los mercados internacionales figuran el conflicto en Oriente Medio, las interrupciones en los envíos de cereales por el mar Negro y los riesgos climáticos asociados al fenómeno de El Niño.
El Banco Mundial prevé, además, un aumento de 14 % en los precios de los fertilizantes durante 2026 y de 25 % en los metales. En conjunto, los precios mundiales de los productos básicos podrían retroceder 7 % en 2027, según sus proyecciones.
Banco Central prevé inflación dentro del rango meta
Recientemente, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) reconoció que la prolongación de los conflictos bélicos ha mantenido elevados los precios del petróleo, sus derivados y otras materias primas.
En su reunión de política monetaria de octubre, la institución decidió mantener la tasa de interés de referencia en 5.50 % anual y señaló que sus modelos de pronóstico prevén que la inflación continúe convergiendo hacia el rango meta de 4 % ± 1 % al cierre de 2026.
La inflación interanual pasó de 5.67 % en junio a 5.12 % en septiembre, mientras que la subyacente, que excluye los bienes más volátiles de la canasta, descendió de 4.96 % a 4.61 % en ese mismo período.
El organismo monetario explicó que los subsidios implementados por el Gobierno han permitido trasladar parcialmente a los precios locales de los combustibles los aumentos registrados en los productos refinados del petróleo.
No obstante, advirtió que las perspectivas inflacionarias mantienen riesgos al alza debido a la persistencia de los conflictos bélicos y a los posibles efectos de fenómenos climáticos sobre los precios de los alimentos.
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