La banca enfrenta una transformación estructural impulsada por el crecimiento de los activos digitales, un cambio que podría reducir hasta en un 30 % las utilidades de las entidades financieras hacia 2035 si no adaptan sus modelos de negocio, de acuerdo con el más reciente informe de Boston Consulting Group (BCG).
El estudio, titulado The Future of Digital Assets, sostiene que tecnologías como las stablecoins y la tokenización de activos están dejando de ser herramientas vinculadas exclusivamente al mercado de las criptomonedas para convertirse en parte de la infraestructura del sistema financiero global.
Según la consultora, el sector bancario atraviesa una transformación comparable con otras grandes revoluciones tecnológicas que han redefinido la industria en las últimas décadas.
"Los bancos tienen la oportunidad de desarrollar nuevas capacidades, fortalecer su propuesta de valor y participar activamente en la evolución de la infraestructura financiera", señala el informe.
¿Qué riesgo enfrenta la banca?
BCG estima que las entidades que permanezcan al margen de esta transformación podrían registrar, para 2035, balances hasta un 10 % menores, ingresos 14 % inferiores y utilidades 30 % más bajas respecto a un escenario en el que adopten plenamente los activos digitales.
Para Gonzalo Troncoso, director general y socio de BCG, el principal reto para los bancos en Centroamérica consiste en definir una estrategia clara frente al nuevo ecosistema financiero.
"La clave está en asegurar que las instituciones continúen siendo actores de confianza en la custodia y el movimiento de los activos de sus clientes dentro de este nuevo ecosistema digital", afirmó.
Stablecoins ganan terreno en América Latina
El informe destaca que las stablecoins —criptomonedas cuyo valor está vinculado a activos estables como el dólar estadounidense— ya alcanzan una capitalización cercana a US$ 300,000 millones, equivalente al 0.5 % de la oferta monetaria mundial.
Aunque alrededor del 65 % de su uso continúa concentrado en operaciones de trading y finanzas descentralizadas (DeFi), apenas un 10 % corresponde a pagos dentro de la economía real.
Sin embargo, BCG identifica un amplio potencial para su utilización en pagos internacionales, operaciones entre empresas (B2B) y administración de tesorería.
En América Latina, la adopción avanza con rapidez impulsada por el alto acceso a teléfonos inteligentes y la búsqueda de alternativas frente a la inflación y los elevados costos de las transferencias internacionales.
Según el estudio:
- En Argentina, más del 70 % de las compras de criptomonedas corresponden a stablecoins en dólares.
- En Colombia, representan el 52 % del mercado.
- En Brasil, cerca del 90 % de la actividad con criptoactivos se realiza mediante stablecoins.
Troncoso calificó este fenómeno como una forma de "dolarización digital" que comienza a extenderse entre la población de la región.
No obstante, el informe advierte que más del 45 % de las transacciones con stablecoins en América Latina se realizan fuera del sistema financiero tradicional.
Oportunidades de negocio para los bancos
Lejos de representar únicamente una amenaza, BCG sostiene que los activos digitales también abren nuevas fuentes de ingresos para las instituciones financieras.
Entre las principales oportunidades identificadas figuran:
Banca corporativa: los pagos internacionales y la liquidez programable podrían generar entre US$ 200 millones y US$ 600 millones anuales.
Mercados de capitales: la tokenización de repos y garantías permitiría incrementar hasta en cuatro puntos porcentuales el retorno sobre patrimonio (RoE).
Gestión de activos: la tokenización de fondos podría crear un mercado valorado entre US$ 1,200 millones y US$ 2,500 millones al año.
Banca personal: existe un potencial de entre US$ 340 millones y US$ 600 millones mediante la reincorporación al sistema financiero de activos digitales que actualmente permanecen fuera de la banca tradicional.
La ventana para adaptarse se reduce
El informe concluye que los activos digitales representan una transformación permanente del sistema financiero y no una tendencia pasajera.
Aunque los modelos tradicionales tenderán a enfrentar menores márgenes de rentabilidad, emergerán nuevas oportunidades ligadas a la programación de servicios financieros, la integración de ecosistemas digitales y una gestión más eficiente del balance de las entidades.
Para BCG, el desafío ya no consiste en anticipar cuál será la infraestructura financiera dominante, sino en garantizar que los bancos mantengan su relevancia independientemente de la tecnología que termine imponiéndose.
"La ventana para desarrollar estas capacidades sigue abierta, pero se está cerrando rápidamente. Hoy, el costo de esperar ya no es cero: es perder relevancia", concluye el estudio.
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