No fue un evento aislado. Cuando un árbol se desprendió desde la raíz y se desplomó sobre la oficina del departamento de eventos del Colegio Médico Dominicano (CMD) la tarde del lunes, el Gran Santo Domingo ya estaba declarado en alerta roja por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE). La misma vaguada que trajo granizadas inusuales a varias zonas del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo fue la responsable del ventarrón que sacudió las instalaciones de la institución gremial más representativa de la medicina dominicana.

Lo que ocurrió en el CMD

Ángela Sánchez, encargada del control de calidad del Colegio Médico Dominicano, describió la situación como un golpe inesperado. Aunque el personal sabía que se aproximaban lluvias, nadie anticipó la violencia con la que llegarían los vientos.

"Se esperaban lluvias, pero la intensidad del viento no estaba prevista", explicó Sánchez.

El árbol, que cedió desde la raíz, impactó directamente la oficina del departamento de eventos, causando daños en parte del techo y en el sistema de cableado eléctrico, lo que provocó la interrupción temporal del suministro de energía en el área afectada.

La respuesta no tardó. Unidades del Cuerpo de Bomberos acudieron al lugar para brindar asistencia, con la coordinación del general José Luis, quien dispuso el envío inmediato de una brigada. Sánchez destacó la rapidez de la intervención y agradeció públicamente el apoyo recibido.

Gracias al trabajo conjunto de las brigadas técnicas, el servicio eléctrico fue restablecido en corto tiempo, lo que permitió avanzar con las labores de limpieza y retiro de escombros. Al cierre de esta nota, las autoridades del CMD informaron que se encuentran en la fase final de acondicionamiento del área, con el objetivo de retomar las operaciones con normalidad en el menor tiempo posible.

Una tarde de caos en toda la capital

El incidente en el CMD no fue un caso aislado. La tarde del lunes 13 de abril, múltiples árboles y grandes ramas cayeron en distintos puntos del Gran Santo Domingo, obstruyendo el tránsito vehicular y dañando el tendido eléctrico en varios sectores. En Gascue, dos árboles se desplomaron sobre vehículos en la intersección de las calles Hermanos Deligne y Casimiro de Moya con la avenida Independencia. En el Malecón Centro, fuertes ráfagas provocaron el desplome parcial de una estructura metálica, lanzando escombros sobre el estacionamiento.

Ciudadanos de Santo Domingo Este y el Distrito Nacional también reportaron granizadas, un fenómeno poco frecuente en la capital que generó sorpresa y alarma en las redes sociales.

Ante la magnitud de los eventos, el COE declaró en alerta roja al Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, mientras que otras 21 provincias quedaron bajo alerta amarilla. El organismo instó a la población a evitar ríos y zonas inundables, y a mantenerse pendiente de los boletines oficiales.

La vaguada sigue activa: qué esperar

El sistema atmosférico que provocó estos estragos no ha concluido. Según el pronóstico del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), la vaguada —que se combina con un sistema frontal— continúa incidiendo sobre el territorio nacional, manteniendo condiciones favorables para nuevas precipitaciones intensas, tronadas y ráfagas de viento.

De acuerdo con el reporte climático actualizado de Acento, varias provincias permanecen bajo alertas meteorológicas activas, con especial atención a las zonas del Bajo Yuna, la región norte y el Gran Santo Domingo. Las autoridades recomiendan extremar precauciones, evitar cruzar ríos crecidos y no transitar por zonas propensas a inundaciones.

El patrón de lluvias extremas que afecta a Santo Domingo no es nuevo. En apenas cuatro años, la capital ha pasado de registrar eventos de 260 mm a superar los 400 mm de lluvia en lapsos alarmantemente cortos, lo que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del drenaje urbano ante una naturaleza que parece haberse intensificado de forma irreversible.

El árbol caído en el Colegio Médico Dominicano es, en ese sentido, mucho más que un incidente puntual: es un recordatorio de que ninguna institución, por sólida que sea, está blindada frente a los efectos de un clima cada vez más impredecible.

EN ESTA NOTA

Mery Ann Escolástico

Periodista

Ganadora de Historias de Reciclaje – Premio Mundo sin Residuos al Periodismo 2020-2021. Autora del libro de poemas “Desahogando mis deseos”. Periodista, Fotoperiodista, Corresponsal de Eventos, Abogada y Docente en UNAPEC.

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