El poemario West Indies. LTD (1934) se sitúa en un momento de transición en la poesía de Nicolás Guillén. Se advierte una inflexión de ruptura en la vasta obra del poeta en la que, sin abandonar sus raíces cubanas, experimentará a lo largo de más de cincuenta años (1920-1972), motivos cada vez más variados: de tipo musical , social , amoroso y político.
Esta obra representa la culminación de la poética de Nicolás Guillén fuertemente basada en el significante negro. El eje étnico y racial transita con mayor fuerza que en la poesía anterior hacia la búsqueda de la patria mulata poblada de negros y blancos, por igual transidos por los problemas sociales y la tormentosa identidad caribeña.
Es así en el poema “Palabras en el Trópico”. En este texto el universo temático y lingüístico remite al Caribe insular hispánico, Se ancla en el topónimo Trópico, un sustantivo que encierra un espacio caracterizado por un clima caluroso, un paisaje frutal y marino y un mundo humano típico de las islas caribeñas de América, que el poeta compara con el sexo de una negra en estos versos :
“ Te veo venir por los caminos ardorosos,
Trópico,
con tu cesta de mangos,
tus cañas limosneras
y tus caimitos, morados como el sexo de las negras.”
La tematización del negro se aplica en la distinción de Jamaica, negra, con respecto a Cuba, mulata:
“(Dice Jamaica
que ella está contenta de ser negra,
y Cuba ya sabe que es mulata.”
El poema que da el título al poemario West Indies. LTD recrea el horizonte de la clase trabajadora en los muelles y en las naciones del Caribe, no solo hispánico, sino de todo el universo de las Indias Occidentales descubiertas por Cristóbal Colón y bajo el dominio de las potencias capitalistas, en particular por Norteamérica.
Es un universo de miseria y de vicios descrito como “un oscuro pueblo sonriente” del que es dueño el ganadero y el azucarero conservador y liberal, “pero donde siempre se vive muy mal”.
¡West Indies! Nueces de coco, tabaco y aguardiente…
Éste es un oscuro pueblo sonriente,
conservador y liberal,
ganadero y azucarero,
donde a veces corre mucho dinero,
pero donde siempre se vive muy mal.”
“¡Hambre de las Antillas,
dolor de las ingenuas Indias Occidentales!
Noches pobladas de prostitutas,
bares poblados de marineros;
encrucijada de cien rutas
para bandidos y bucaneros.
Cuevas de vendedores de morfina,
de cocaína y de heroína.”
El poema “Nocturno en los muelles” es una estampa de la triste realidad del trabajador de los muelles o puertos “bajo la noche tropical”, donde en su quietud se aloja una “tormentosa pesadilla”.
“ Bajo la noche tropical, el puerto.
El agua lame la inocente orilla
y el faro insulta al malecón desierto.
¡Qué calma tan robusta y tan sencilla!
Pero sobre los muelles solitarios
flota una tormentosa pesadilla.”
En el poema “Balada de los dos abuelos” la tematización del negro y el mulato no solo implica un lugar en el Caribe, como Cuba, sino también un doble origen, una doble procedencia en contrapunto y dialogante, los motivos y los referentes negros : África (“mi abuelo negro”) y España( “mi abuelo blanco). Sin embargo, como en el poema anterior, el universo temático y lingüístico corresponde la cosmovisión y al Caribe insular hispánico.
“Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.
Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.
Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.
África de selvas húmedas
y de gordos gongos sordos…
-¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro.)
Aguaprieta de caimanes,
verdes mañanas de cocos…
-¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco.)”
El poema “El abuelo” prolonga la búsqueda de “Balada de los dos abuelos” hacia la reivindicación de una poesía mulata a tono con la idiosincrasia de la sociedad cubana, producto del mestizaje del blanco y el negro. Un negro que siempre está presente aun “detrás de la oreja” o bajo el talante de “ Esta mujer angélica de ojos septentrionales”:
“Esta mujer angélica de ojos septentrionales,
que vive atenta al ritmo de su sangre europea,
ignora que en lo hondo de ese ritmo golpea
un negro el parche duro de roncos atabales.
Bajo la línea escueta de su nariz aguda,
la boca, en fino trazo, traza una raya breve,
y no hay cuervo que manche la solitaria nieve
de su carne, que fulge temblorosa y desnuda.
¡Ah, mi señora! Mírate las venas misteriosas;
boga en el agua viva que allá dentro te fluye,
y ve pasando lirios, nelumbios, lotos, rosas;
que ya verás, inquieta, junto a la fresca orilla,
la dulce sombra oscura del abuelo que huye,
el que rizó por siempre tu cabeza amarilla.”
Esa búsqueda de la reunión del blanco y el negro, pero con la variante social es lo que cuenta este poema “Dos niños”, uno blanco otro negro, en el mismo árbol de miseria :
“Dos niños, ramas de un mismo árbol de miseria,
juntos en un portal bajo la noche calurosa,
dos niños pordioseros llenos de pústulas,
comen de un mismo plato como perros hambrientos
la comida lanzada por la pleamar de los manteles
Dos niños: uno negro, otro blanco.”
“Madrigal”, poema breve, connota con motivos y referentes negros el mundo del ingenio y del cañaveral envuelto en la sensualidad caribeña de estos versos netamente castellanos :
“Sencilla y vertical,
como una caña en el cañaveral.
Oh retadora del furor
genital:
tu andar fabrica para el espasmo gritador
espuma equina entre tus muslos de metal.”
En poemas como “Balada del güije” y “Sensemayá”, no hay indicios del habla coloquial en la ortografía, en la fonética o en la sintaxis, en los que, siguiendo el patrón de Motivos de son, deberían tener ese tipo de marcas.
Esos poemas son más bien rítmicos y musicales. Güije es un personaje del folclor cubano de procedencia supuestamente africana , especie de duende que vive en las orillas de los ríos y que se utiliza para asustar a los niños, como el “Cucu”, en República Dominicana.
Es lo que cuenta el poema “Balada del güije”:
“¡Ñeque, que se vaya el ñeque!
¡Güije, que se vaya el güije!”
Las turbias aguas del río
son hondas y tienen muertos;
carapachos de tortuga,
cabezas de niños negros.
De noche saca sus brazos
el río, y rasga el silencio
con sus uñas, que son uñas
de cocodrilo frenético.”
“Mi chiquitín, chiquitón,
sonrisa de gordos labios,
con el fondo de tu río
está mi pena soñando,
y con tus venitas secas
y tu corazón mojado…
¡Ñeque, que se vaya el ñeque!
¡Güije, que se vaya el güije!
¡Ah, chiquitín, chiquitón,
pasó lo que yo te dije!”
También de ahí, estos versos a modo de estribillo
“ ¡Ñeque, que se vaya el ñeque!
¡Güije, que se vaya el güije!”
“¡Ñeque, que se vaya el ñeque!
¡Güije, que se vaya el güije!”
Como ese poema, gran parte de los motivos de este poemario son de carácter lúdico, folclórico y musical, pero con un trasfondo social de denuncia de la discriminación y la misera de los negros y en general de la población trabajadora y pobre de los pueblos de Caribe . El poema “Sensemayá Canto para matar a una culebra”, ejemplifica el esquema lúdico-músical
¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!
La culebra tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio.
El poema Sabás es la historia de un pordiosero negro: negro bueno, negro loco, negro bruto.
“ Yo vi a Sabás, el negro sin veneno,
pedir su pan de puerta en puerta.
¿Por qué, Sabás, la mano abierta?
(Este Sabás es un negro bueno.)
Aunque te den el pan, el pan es poco,
y menos ese pan de puerta en puerta.
¿Por qué, Sabás, la mano abierta?
(Este Sabás es un negro loco.)
Yo vi a Sabás, el negro hirsuto,
pedir por Dios para su muerta.
¿Por qué, Sabás, la mano abierta?
(Este Sabás es un negro bruto.)”
“Balada de Simón Caraballo”(fragmento)
Canta Simón:
-¡Ay, yo tuve una casita
y una mujer!
Yo,
negro Simón Caraballo,
y hoy no tengo qué comer.
La mujer murió de parto,
la casa se m’enredó:
yo,
negro Simón Caraballo,
ni toco, ni bebo, ni bailo,
ni casi sé ya quién soy.”!
“Canción de los hombres perdidos” es igualmente el rostro de la miseria de los pobres negros y blanco en la ciudad, donde deambulan perdidos: “ andamos por la ciudad, como perros abandonados”:
“Con las ojeras excavadas,
rojos los ojos como rábanos,
vamos por las calles calladas.
La tripa impertinente hipa,
puntual lo mismo que un casero,
pero nada hay para la tripa.
No hay aguardiente ni tabaco,
ni un mal trozo de carne dura:
sólo las pulgas bajo el saco.
Así andamos por la ciudad,
como perros abandonados
en medio de una tempestad.
El sol nos tuesta en su candela,
pero por la noche la Luna
de un escupitajo nos hiela.
Somos asmáticos, diabéticos,
herpéticos y paralíticos,
más sin regímenes dietéticos.
Nos come el hambre día a día,
y van cavándonos los dientes
charcos bermejos en la encía.
Así andamos por la ciudad,
como perros abandonados
en medio de una tempestad.”!
Igualmente, el poema “Adivinanzas” es una composición lúdica y folclórica con trasfondo social y racial:
En los dientes, la mañana,
y la noche en el pellejo.
¿Quién será, quién no será?
-El negro.
Con ser hembra y no ser bella,
harás lo que ella te mande.
¿Quién será, quién no será?
-El hambre.
Esclava de los esclavos,
y con los dueños, tirana.
¿Quién será, quién no será?
-La caña,
Escándalo de una mano
que nunca ignora la otra.
¿Quién será, quién no será?
-La limosna.
Un hombre que está llorando
con la risa que aprendió.
¿Quién será, quién no será?
-Yo.”
En esa misma factura lúdica, musical y social , el poema “Maracas” pinta el contraste entre dos maracas, una que agrada a los turistas y que llegan al encuentro del yanqui:
“¡Maraca equilibrista,
güiro adulón del dólar del turista!”
“Pero hay otra maraca con un cierto
pudor que casi es antimperialista:
es la maraca artista,
que no tiene que hacer nada en el puerto.
A ésa le basta con que un negro pobre
la sacuda en el fondo del sexteto;
riñe con el bongó, que es indiscreto,
y el ron que beba es del que al negro sobre.”
A ese tipo de poema musical , racial y social y corresponde el poema “Calor”
“ El calor raja la noche.
La noche cae tostada
sobre el río.
¡Qué grito,
qué grito fresco en las aguas
el grito que da la noche
quemada!
Rojo calor para negros.
¡Tambor!
Calor para torsos fúlgidos.
¡Tambor!”
Calor con lenguas de fuego
sobre espinazos desnudos…
¡Tambor!
Igualmente, en el poema “Caminando” Guillen plasma la situación de miseria del pobre , blanco o negro, en tono musical y lúdico de un mundo referencial que se expresa y en un español universal con tintes insular hispánico .
“Caminando”:
“Caminando, caminando,
¡caminando!
Voy sin rumbo caminando,
caminando;
voy sin plata caminando,
caminando;
voy muy triste caminando,
caminando.
Está lejos quien me busca,
caminando;
quien me espera está más lejos,
caminando;
y ya empeñé mi guitarra,
caminando.”
En el poemario West Indies. LTD el habla de los poemas es más hispánica general y caribeña; menos popular, coloquial y de apariencia negroide. La tendencia hacia el uso del habla estándar de la lengua española se acrecienta y profundiza.
Los motivos y los referentes negros suelen mezclarse con motivos más generales. En ocasiones, lo negro se reduce al motivo en algunas estrofas o al topónimo de una demarcación que implican la presencia negra.
Uno de los rasgos fundamentales del realismo y al naturalismo es que el habla de los personajes como significante, corresponde a la condición y al contexto social y natural en los que se situaban los personajes y los motivos de las obras. El poemario West Indies. LTD descansa en ese concepto.
Este poemario, más que Motivos de son y Sóngoro Cosongo, todos basados en el significante negro, en algunos aspectos recrea un ambiente similar a los cuentos de Juan Bosh en la obra Camino real, escrito en 1933.
Bosch siguió, en gran medida, la doctrina del realismo y el costumbrismo en la literatura, a través de sus diálogos construidos en base al habla campesina del Cibao, en particular de la Vega Real, en República Dominicana, la descripción del ambiente rural, el folklore, las costumbres, y el relato de la situación de penuria del campesinado.
La transtextualidad ideológica atraviesa las obras del poeta cubano y del cuentista dominicano. Sintió indignación por el maltrato de que era objeto esa población de parte de los poderosos terratenientes, como se evidencia en el cuento “Los amos”. Y, entre los recursos, imitó el habla de los campesinos, tal como afirmo en mi obra La dominicanidad indignada en los cuentos de Juan Bosch. Es la motivación que anima la obra poética de Nicolás Guillén en los referidos poemarios.
Compartir esta nota