El libro “Memoria de mi casa y el Sur”, del poeta Ernesto Vantroy, fue impreso por “Tiempo de Nosotros-Editores”. La imagen de la portada es de Daniel O. Polanco. La diagramación fue realizada por Ludwig S. Medina y el diseño de la portada es de TNEditores. La obra consta de 81 págs.

Su estructura temática está integrada por una dedicatoria a su hijo Amaury, a su familia toda, al Sur, “y con él a tod@s l@s habitantes del Sur de cualquier parte, con su eterna espada para salvarse” y un agradecimiento al poeta Miguel Antonio Jiménez y al dirigente político Narciso Isa Conde, “padre ideológico de tant@s que no caben en cualquier memoria. Por su fraternal amistad y el siempre abrazo que lo hermana”. (Ver págs. 7/9, obra citada).

“Memoria de mi casa y el Sur”: Poemas de Ernesto Vantroy

Al inicio, hay una cita de unos versos del poeta Pedro Garfias, que dice así:

“Yo soy un hombre del Sur polvo, sol, fatiga y hambre, hambre de pan y horizonte”

(No presenta la fuente de donde fueron obtenidos estos versos).

Hay una breve nota de presentación del libro, firmada por el poeta Manuel Antonio Jiménez, y un extenso prólogo, escrito por el dirigente político Narciso Isa Conde. (Ver págs. 15/23, obra citada).

Desde un enfoque transcrítico sobre el poematizar de este autor, en este libro, el poeta nos presenta su casa y deja las puertas abiertas para que todos entren y ocupen sus espacios y nos reafirma que “en ella he construido un sueño de aguas claras y chocolate”. (Ver pág. 24, obra citada).

El discurso poético, aquí se instaura desde un sostenido proceso de metaforización. La palabra es incorporada a un sitial de musicalidad expresiva, donde, decir, es confesarse ante la vida y ante el tiempo.

Leo esta obra… y es como si autoleyera mis intimidades, porque, como sureño, siento en ella mi propia cimarronía; pero esa no es mi misión en este momento, por lo que debo volver al texto poético y aterrizar en su esencia estético-discursiva.

Ernesto Vantroy.

A pesar de ser una obra breve, está dividida en tres (3) partes. La primera parte, junto con la dedicatoria, los agradecimientos, la presentación y el prólogo, también recoge el inicio de los poemas, en un bloque titulado “Principio”; “Primer pasado”; “Segundo pasado” y “Tercer pasado”.

Desde una mirada abarcadora, asumiendo la obra como totalidad, estamos ante una obra integrada por narraciones poéticas. Son prosapoemas situados desde la dimensión de lo identitario, por lo que el poeta abre su casa a la multitud para que entre y ocupe todo, en el Sur y sus laberintos.

El Sur, aquí no es una simple señal cardinal o un punto geográfico, sino que es una profunda simbología plurisemántica y humana. Es un eje histórico de sentidos, de cimarronía y permanente reclamo.

“Memoria de mi casa y el Sur” es un canto de proyecciones que traspasan los límites de lo geográfico, para colocarse en un espacio que atraviesa la memoria, nuestras raíces y nuestros recuerdos vivenciales.

La familia es aquí un referencial poético que articula la base semántico-política y lo social que subyace en la coordinación de los versos en prosa que integran esta obra.

Esta es una poética-raíz que procura perfilar nuestra identidad, como parte del engendro antropológico cultural caribeño o como pueblo del llamado tercer mundo.

De ahí que en “La búsqueda del Origen” o en la segunda parte del libro, en el “Primer origen”, el poeta nos dice:

“¡Pero no!… no podrá morir la luz de mi casa/. Desde ella volverán los jinetes de re-tiempo/ elevando su grito hasta todos los cielos/ Encenderán los caminos en la construcción del HOMBRE y desde ellos renacerá el mito”//. (Ver “Primer origen”, pág. 43, obra citada).

El poeta hace de la metáfora su oficio de consagración y oficio, desde la palabra. Y es así como conlleva a l@s lector@s a los linderos de nuestro Sur y nos sitúa en el centro de su madriguera poética.

El hombre, como sujeto de lo humano, es también centro de referencia, en esta prosa poética. El poeta se incorpora sobre las raíces de nuestro Sur, lo asume y lo poetiza como parte de su vida o como centro referencial de nuestra vida.

Aquí, la naturaleza seca… cobra vida y armonía, para ser ubicada por el poeta en la plataforma creativa de su mirar, y, desde el prisma de visión estética, procura que el lector se introduzca en las entrañas de su vivir, desde su casa y su memoria en el Sur.

Este es firme canto de ira y reclamo convertido en razón creativa y poética, en rebeldía cimarrona, convertida en imagen de una realidad sufrible, sensible y sentible que atraviesa el alma de nuestra patria.

Ernesto Vantroy.

El poeta deja aquí aquellas huellas, miradas y respiros que se convirtieron en furia y reclamo, en nuestro Sur. Y desde el centro de su guarida familiar, poetiza lo que fue su infancia y su convivir junto a cayucos, iguana y el colibrí. Es este un canto en prosa poética que atraviesa las raíces identitarias de nuestra furiosa matriz caribeña.

El nosotros rompe la sombra de la individualidad, en esta obra, y se incorpora con voz de fugitivo en reclamo de lo que hemos sido y de lo que somos. Desde aquí recorremos el poetizar de nuestras huellas… para patentizar este hoy… aquí y ahora.

Este es un poemario en prosa de la tierra que trasciende calendarios y geografías, para, desde ubicarse sobre el mapa de lo imborrable, como himno de lo que somos, por encima de la melancolía.

Desde estos prosa-poemas, el poeta cierra su obra anunciando a la multitud que “He traído de otros un poema, un nuevo porvenir de vuelos en el corazón herido de los ruiseñores”. Y en ese traer… nos ha dejado el acento de su voz poética, sobre nuestra tierra y sus grietas… sobre nuestro Sur y sus imborrables cicatrices. (Ver pág. 81).

“Memoria de mi casa y el Sur” (2026), es un prosa-poema, hecho confesión y testimonio del recuerdo y del vivir, sobre el salitre y la sequía que convierte en roble y cedro la armonía expresiva del autor, desde su intimidad con la ternura de la naturaleza seca y sus misterios de armonía y permanencia musical, desde el manejo razonado de la lengua.

Julio Cuevas

Poeta

Poeta, ensayista y crítico literario. Licenciatura en Educación, mención Filosofía y Letras-UASD. Maestria en Lingüística Aplicada-INTEC. Doctor en Derecho-O&M, con Maestria en Relaciones Internacionales, para el Área del Caribe-FLACSO-INTEC. Administración Cultural en Venezuela-OEA-CLACDEC. Fue Embajador, Encargado de Asuntos Culturales de la Cancillería dominicana. Ex-Secretario General de la Comisión Dominicana para la UNESCO. Es egresado de la Escuela Diplomática y Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actual Embajador Adscrito. Doctorado en Filosofía para un Mundo Global, Universidad País Vasco. OBRAS: ¨Epistolario del Crepúsculo¨, (poemas, 1974), ¨Visión Critica en Torno a la Poesía de Víctor Villegas¨, (Ensayo, 1975), ¨Testimonio del Tiempo¨ (poemas, 1986), ¨Homenaje en Tono Oblicuo¨ (poemas, 1992), ¨Los Cantos del Hierofante¨ (poemas, 1997),¨Poemas Tierra Adentro¨ (poema, 2008) y Literatura Infantil para el Desarrollo de la Creatividad y el Pensamiento Crítico (Ensayo,2013). Profesor Escuela de Letras UASD.

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