Brownsville/Enero 7

En esta hora,

la ciudad es una mulata cuyo pelo

se traga las huellas de todos los vencidos,

engulle los latidos de los que morirán,

en la víspera cierta del placer que termina.

Un murciélago anuncia

la huida del guerrero en trazos de grafiti.

La mano de Jobim le quita a la guitarra

las garras del pasado,

y las pone en mis heridas.

Hunts Point/Marzo 4

Hay algo que me hermana al perro que deambula,

a los bueyes que mugen en la tarde,

al agua que se estanca sin motivo,

bajo el vuelo sin destino de las aves.

Quizás en otra vida no fui hombre,

sino una madreselva podrida en las raíces.

Hay algo que me ata a los puertos desiertos,

a la sal y a las velas,

a las anclas que tienen las edades del viento.

East Harlem/Mayo 6

Se aproxima la hora.

Romper el iris que corroe

más allá de la mirada que se enturbia,

del aguijón que acecha en la bandada.

He tenido la suerte

del búho que se calcina en la llama del vuelo.

La tempestad conoce el hueco de mis alas.

Sound View/Junio 3

La ciudad no es la misma si tu boca me espera.

No tiene más el cielo,

las palomas que emigran de tus ojos

y mueren sin saber los lenguajes del viento.

Este barrio es distinto si tú estás en el río

y ladrillo a ladrillo se maquilla el escombro.

Se visten de domingo las ventanas

y se llenan los jardines de columpios.

La ciudad sin tu boca

se puebla de turistas que ignoran que tu paso

les quita a estas esquinas su piel de cementerio

y la gente se muere y revive y se muere,

en el girar que tiene la moneda.

La ciudad no es la misma si tú sales del río.

Vuelven los fantasmas a escalar las paredes,

las tragedias se cuelgan de todas las vendimias,

regresan a las sombras el eco de los rieles.

Si tú estás en el río

de nuevo soy el niño que deambula en la noche

mirando hacia las aguas para ver si tú vuelves.

Tremont/Julio 15

Nadie verá el muñón de tu mano derecha,

la mirada redonda que doma los insomnios,

el olfato que puede desbrozar las distancias.

Dejaste de ser hombre para ser un sendero.

Las bisagras antiguas, los andenes oscuros.

Una calle de piedra, un trecho que desandas.

Ninguno notará que te falta una pierna.

Que un cayado de roble sostiene un esqueleto,

un soldado que vuelve, un pecho sin medallas.

Solamente la noche como loba fraterna,

se detendrá un instante a mirar con respeto,

tus pasos que sin prisa desdibujan la acera.

Fort Greene/Septiembre 9

Caserón nocturnal con paredes de humo,

donde afloran las branquias de los sobrevivientes.

¿en cuál de tus cristales ha de salir el sol

anunciando la vuelta de todas las especies?

Eres barrio dormido en lóbrego reposo,

la presencia de un rastro cifrado en los grafitis.

Ningún eco se abraza al olor de tus calles,

ni espanta con fulgores el ocio de tus muertos.

En el semblante breve que se marcha en tus aguas,

también se va el pasado del arco de tus puentes.

Del libro NYC Ciudad Caníbal

César Sánchez Beras

Poeta y narrador.

César Sánchez Beras. Poeta y contador de historias. Doctor en derecho por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y licenciatura en pedagogía por Framingham State College. Ha publicado poesía, cuentos, teatro y novela; gran parte de su obra ha sido traducida al inglés y al italiano. Sus reconocimientos incluyen dos premios por dramaturgia, tres por literatura infantil y ocho por poesía. Es colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española [ANLE], miembro de la Sociedad de Honor de Merrimack College, Poeta Laureado de Cambridge College, Lawrence, MA. y miembro de la Unión de Escritores Dominicano [UED].

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