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Carta postal enviada en 1913. Colección Duleidys Rodríguez

A mediados del siglo XIX, tras haber finalizado la trata de esclavos en el Atlántico, Cuba buscaba nuevas fuentes de mano de obra. Fue así como arribaron a La Habana unos 142.000 chinos contratados como trabajadores, quienes fueron sometidos a jornadas largas y extenuantes de trabajo entre los años de 1847 y 1874. Algunos se quedaron de forma permanente y otros salieron en búsqueda de mejores condiciones.

Mang Gi, nacido aproximadamente en 1840, fue uno de ellos. Llegó a la República Dominicana y se instaló en San Francisco de Macorís. Su nombre fue castellanizado como José Añil. Eugenio Cruz Almánzar escribió en su libro San Francisco de Macorís íntimo: “José Añil, en su idioma Mang Gi, que se fue a Las Pajas, sección de este municipio, a sembrar tabaco, aprendió esto en Cuba, el cual recolectaba y empacaba colgando dichas pacas en los extremos de una vara resistente que se ponía al hombro y se iba a pie a venderlo a la capital… Luego cambió la ruta hacia Puerto Plata en la misma forma y con el mismo propósito…”.

Posteriormente, se dedicó al comercio, importando y exportando mercancías variadas, y se radicó en la sección de La Joya. Se casó con Bibiana Paulino, con quien procreó a Víctor Bienvenido (n. 1875), Manuel de Jesús (n. 11 de enero de 1876), José del Carmen (n. 1878), Juan Ramón (n. 29 de agosto de 1881), Ceferina Rafaela (n. el 11 de febrero de 1884), Juana (n. el 26 de diciembre de 1886), Francisco Martín (n. 1887) y María Dionisia Añil Paulino (n. 1896). Con la señora Maximiliana Álvarez tuvo a Antigua Añil de Burgos (n. 1893).

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Carta postal enviada en 1914. Colección Duleidys Rodríguez

Sus hijos permanecieron en San Francisco de Macorís, donde establecieron matrimonios y se destacaron en el comercio, la política, el servicio militar y la educación. Víctor Bienvenido Añil Paulino, maestro, se casó con Vitalina Then. Manuel de Jesús Añil Paulino, famoso por su genio matemático, dirigió la firma Manuel de Jesús y Compañía. Se casó el 23 de diciembre de 1908 con Asunción Vargas.

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Postal enviada a José Añil en 1914 por su nuera María Caridad. Colección Duleidys Rodríguez

José del Carmen Añil Paulino fue un próspero comerciante que llegó a ser gobernador provincial durante el gobierno de Vicini Burgos. Le distinguió la cojera que le produjo una bala en 1913, cuando, en compañía de Alfredo Victoria y otros generales, se disponía a rescatar la fortaleza en uno de los alzamientos armados de la época. Se casó el 22 de enero de 1911 con María Altagracia Bonó Araujo. Juan Ramón Añil Paulino, diputado jimenista, se casó con Olimpia Rosario Estrada. María Dionisia Añil Paulino se dedicó a la medicina. Se casó con César Oguis Negrete.

Una vez que se añadieron ilustraciones y fotografías al formato de la carta postal, esta se convirtió en un objeto que, como producto cultural, influyó de forma decisiva en la difusión de los modelos de vida, ocio, género, moda, valores estéticos y familia de la época. En la actualidad, puede ofrecernos una ventana a través de la cual observar cómo fotógrafos, impresores y artistas construían esos modelos.

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Parte frontal de la carta postal enviada el 31 de diciembre de 1914.

Las primeras décadas del siglo XX corresponden a la época de mayor difusión y consolidación del trabajo de estudio en formato de carta postal. Proliferaron las ediciones de postales seriadas y de variados motivos. En esta imagen se observa una escena de Navidad donde una pareja de enamorados, elegantemente vestidos, posicionados frente al árbol, tocan y admiran sus motivos decorativos.

Es posible que, para el 31 de diciembre de 1914, cuando fue enviada la postal a la señorita María Dionisia Añil, la familia Añil Paulino no tuviera árbol navideño en la casa o, al menos, este representara un objeto novedoso y exótico. La tradición navideña dominicana, heredada de los colonizadores, consistía en el montaje de nacimiento o pesebre. Según Edwin Espinal:

“El árbol de Navidad, aunque no sabemos si en residencias particulares, ya había sido introducido en Santiago para 1901, pues consta que el 6 de enero de 1902 el Club de Damas, fundado el año anterior, ofreció una fiesta a los niños pobres de la ciudad con este elemento; una venta de flores le sirvió para recaudar fondos para dicha actividad… Tan emblemática pieza apareció nuevamente en el Club de Damas en las Nochebuenas de 1910, 1912 y 1913”.

Por su parte, la maestra Lourdes Roques, en sus memorias, consigna: “En los años veinte, poquísimas personas tenían por costumbre colocar arbolitos de Navidad. Por consiguiente, no había tiendas locales que vendieran adornos y guirnaldas. Eurípides reforzaba los adornos cada año, haciendo sus pedidos al extranjero. Era él quien, año tras año, fabricaba un Nacimiento nuevo que los vecinos pasaban a admirar con curiosa ilusión y con sus corazones repletos de júbilo cristiano”.

En julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial en Europa, alterando drásticamente la economía dominicana al disparar el precio del azúcar. Esta situación no debió serle ajena a Mang Gi, pues se dedicaba al comercio. Entretanto, la República Dominicana se encontraba envuelta en una guerra civil iniciada el 30 de marzo de 1914, cuyo epicentro se encontraba, sobre todo, en La Vega y Santiago de los Caballeros, en contra del gobierno del presidente interino José Bordas Valdez. No obstante, las familias dominicanas, principalmente las jóvenes, encontraban la forma de socializar y divertirse, sobre todo en épocas festivas

[1] FERRERAS, Ramón Alberto, Jayael (el hijo de Jaya): brevísimo esbozo histórico acerca de Santa Ana del Rincón de San Francisco de Macorís, Santo Domingo, Editora UASD, 1975.

[2] Disponible en: https://www.facebook.com/groups/164637977297224/posts/2292296631198004/

[3] Read Hoepelman, Sonia: Doña Lourdes, Maestras de Generaciones. Memorias, Santo Domingo, 2011.

Duleidys Rodríguez Castro

Educadora y Filósofa

Duleidys Rodriguez Castro es filósofa con estudios doctorales en Historia del Caribe por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), maestría en Filosofía por la Universidad del País Vasco y licenciatura en Filosofía y Humanidades por el Instituto Filosófico Pedro Francisco Bonó. Además, es genealogista y coleccionista especializada en historia de la educación dominicana.

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