Cacamatzin Nacido hacia 1494, pertenecía a una de las familias más prestigiosas de  Texcoco. Era hijo de Nezahualpilli y nieto del célebre Nezahualcóyotl, dos gobernantes  admirados por su sabiduría y su dedicación al arte y al pensamiento. Desde su infancia  creció en un ambiente donde la poesía, la ciencia y el gobierno estaban profundamente  entrelazados. Sin embargo, su posición familiar también lo situó en medio de intrigas  políticas y rivalidades que marcarían su destino desde muy joven.

La muerte de su padre abrió una crisis sucesoria que dividió al reino de Texcoco.  Aunque algunos cuestionaban su legitimidad, recibió el apoyo decisivo de su tío  Motecuhzoma Xocoyotzin, quien favoreció su ascenso al trono. Esta intervención  provocó tensiones con su hermano Ixtlilxóchitl, que se consideraba el legítimo heredero.  La rivalidad entre ambos fragmentó el reino y debilitó su estabilidad política, creando  un escenario de conflicto permanente que afectó gravemente el poder de Texcoco.

El panorama cambió radicalmente con la llegada de los españoles al territorio. Cuando  comenzaron a circular noticias sobre hombres desconocidos con armas poderosas, la  incertidumbre se extendió entre los gobernantes indígenas. Cacamatzin fue convocado  para aconsejar a su tío sobre cómo actuar frente a los recién llegados. Su postura fue  prudente: consideraba mejor recibirlos como posibles emisarios y conocer su intención  antes de enfrentarlos.

En ese contexto se encontró con Hernán Cortés, por encargo de su tío, con la misión de persuadirlo de no avanzar hacia Tenochtitlán. Sin embargo, la expedición española  continuó su marcha la entrada de los conquistadores en la capital marcó el inicio de una  crisis irreversible para el poder indígena.

Con el avance de este Conflicto, Cacamatzin término prisionero, junto a otros  gobernantes. Durante este periodo sufrió tormentos, especialmente bajo el mando de  Pedro de Alvarado, en busca de riquezas y tesoros.

Su muerte ocurrió en 1520, en circunstancias violentas. Las fuentes difieren sobre cómo  murió, pero coinciden en que su final estuvo marcado por la violencia del conflicto  entre los pueblos indígenas y los conquistadores con su desaparición, se extinguía, no  sólo un gobierno, sino también un representante de la tradición cultural y poética de  Texcoco.

Además de su papel político, Cacamatzin fue poeta. Sus cantos fueron compuestos en medio de la adversidad, y en ellos expresa la inutilidad de la ambición, destacándolo en su verso:

“ qué nadie, Viva con presunción de realeza.

El furor, las diputas

Sean olvidadas,

Desaparezcan en buena hora sobre la tierra”

Aquí él puede estar rechaza directamente el orgullo del pobre. La presunción de realeza  representa la ambición política, las luchas por el dominio y las guerras entre  gobernantes, después de haber vivido conflictos por el trono y ver la caída del poder  indígena, Cacamatzin concluyó que todo esto carece de sentido. La ambición sólo  produce furor y disputa, pero no permanencia ni felicidad.

También podemos ver lo que es lo inevitable de la muerte, donde él resalta:

“ quién en verdad no tendrá que ir allá?

Si es jade, si es oro

Acaso no tendrá que ir allá?”

“ soy yo, acaso escudo de Turquesa

Una vez más cuál mosaico, volveré a ser increstado?

Volveré a salir sobre la tierra?

Con mantas finas, serían amortajado?

Aquí reflexiona sobre el destino inevitable de todos los seres humanos. Ni el jade, ni El  Oro, los bienes más valioso, nada puede evitar la muerte. Pudiendo relacionarse esto  con el momento de su encarcelamiento por parte de los conquistadores, se puede reflejar  que él ya sabía que estaba determinado a la muerte. También expresa su incertidumbre  sobre lo que pasará o ocurrida después de la muerte, donde la muerte no distingue entre  ricos poderosos o débiles.

La memoria de su antepasado, lo podemos ver en el fragmento que dice:

“ yo, Cacamatzin,

Ahora sólo me acuerdo

Del señor Nezahualpill!”

“ acaso allá se ven?,

Acaso allá dialogan

El y Nezahualcóyotl

En el lugar de los atabales?”

“ todavía sobre la tierra…

De ellos, yo me acuerdo!”

Por último, podemos ver el sufrimiento personal y el colapso de una civilización y su  fragmento;

“ envuelve la niebla, los cantos del escudo,

Sobre la tierra cae de lluvia de dardos…

Con ellos se oscurece el color de todas las flores”

“ hay truenos en el cielo”

Las flores simbolizan, la belleza, la vida y el orden del mundo. La lluvia de darlo y la  oscuridad representan la guerra, la destrucción y el caos. Podemos ver cómo describe  que la armonía del mundo es arrastrada por la violencia, eso no es sólo un dolor  personal, es la imagen del derrumbe de todo un orden cultural político.

Beatriz Shall

Estudiante de letras

Beatriz Shall es estudiante de la Licenciatura en Letras Puras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) Su correo es: beatrizoscar02@gmail.com

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