El agua arropada de frío
como una palabra cubierta de temblación y Dios intenta morirse dos veces antes de nacer
Vallejo cuestiono su grandeza
Su inmortal silencio.
Una primera mirada distinta
Responso por Amín Abel, es un poema de los inicios de hacer poético de manera pública de José Mármol, el cual traerlo a colación en un intento de recorrer la progresiva trayectoria de su poética, permitiría poder desandar con él y en él su narrar en el universo poético en el que se desvive…
Creían que tu espíritu era un teorema
demostrable derruible…
creían desbordarte con la muerte
ahogarte la sonrisa destrozando la voz
magullando todo esfuerzo de vida en tu cadáver.
Creían quedar limpios en silencio de domingo
cuando el sacristán clavara
tu cuerpo de cristo en sus salivas
sin pensar que estarías hablándoles de paz
y de todo el amor prodigado en tus asuntos
aún se refugiarán en la antigüedad de dios.
Como podemos ver en los versos de este poema publicado en el Suplemento Aquí del periódico La Noticia de 1982, JMármol nos muestra una poética de lo social, lo que por siempre se ha llamado la poesía comprometida, es decir, una poesía en la que se presiente en las otredades y ese permanente reconocimiento de los OTROS que son èl, sin que èl sea la negación de los demás.
En esta poesía registrada en una arqueología literaria en el Suplemento Aquí vemos que, hay un poeta que es águila ciega que se mece a la impronta del viejo viento armado de versos y relicarios musicales. Por eso y no otras cosas, es una poesía que canta desde el campanario de su alma, desde el ritual altar de su poderosa voz alimentada de trozos de corazón y esperanza. Podríamos decir, que era el Jochy joven, tanto de edad como de vivir untado de poesía por las calles de una sociedad-ciudad aún amuralladas de duras violencias del vivir.
Y es que, más que eso, esta búsqueda nos permite poder observar el crecimiento en su trayectoria literaria, tanto de ensayista como de poeta.
Por ejemplo, podemos ver como el hacer poético de Jochy Mármol dos años después, instantes en que los vientos huracanados de la poética universal recorrían los territorios de latinoamericana en donde Fernando Pessoa, Nicanor Parra, J. Lezama Lima o Roberto Juarroz, entre otros hacían estrago en el Boom ochentista, a quienes asumidos bajo un sol de húmedas toallas de luces poéticas que se sumaron al tejer narrativo de la creciente generación de los ochenta, misma que, aún mantenía en sus integrantes una poética del combatir y del arrullo de lo social sin que se construyeran muchas de sus poéticas desde la estética literaria como pie forzado para no ser una literatura panfletaria.
Decíamos hace algunas líneas anteriores, como se dio dos años después -1984- del hallazgo de este poema, el salto de nuestro autor aún en pantuflas literaria hacia el Ojo del Arúspice, el cual fue su primer libro publicado vía el sello de la Colección luna cabeza caliente que os legara nuestro inolvidable gran poeta Alexis Gómez-Rosa; digamos que este fue el anclaje en donde en pieza JochyM un hacer de poesía cual si no escribiera a nadie y a todos los homo al mismo tiempo, tal y como lo podemos ver en este trozo de poema… el ojo del arúspice (I) pág. 9
no ha quedado sitio para la recaída
no han quedado tiempo ni carne a la tragedia
tan deformes multitudes de nombres ya muertos se
acuclillan
oran en la tarde por la suerte amarilla de su nuevo
huéspesped
redimiendo en la hoguera de avanzar y recaer sin ser
destino…
Aquí el autor va torciendo la distancia antes de llegar al andén de los recuerdos, cual si la existencia fuera un garabato de sortilegios qué acurruca sus sentimientos poéticos. Es como quien se va y vuelve la cara buscando todos los rostros en el rostro ido que regresado en el búmeran de la memoria atajadiza del tiempo lo vulnera. Es la de Jochy una poética hecha cual si la vida no alcanzara; como si se reinventara a sí mismo en una recogida de fragmentos de carne-sentimientos dispersos y flotantes en las burbujas de la esperanza.
Tiene versos que nos descienden al infierno lectorial, pero igual luego nos hace ganar el ascenso a la gloria poética, aunque nos perdamos nosotros buscando el onírico encanto de la palabra, es una poética filosofante que perturba, que aclama en la esencia de su constructo…tal lo expone este trozo del poema canción de largo a la tristeza honda, pág. 10 del libro ojo del arúspice.
el mar es un espacio de ser y de no-ser
brillar y apagarse las cosas de un instante
espejo del vacío de la sombra de los sin rostro
el mar
el mar es aquel hueso que duele a mis ancestros
(herida que no cesa el mar no es mi niñez)
Combada penitencia con tantas vejaciones mi mar
mío vacío corazón que me llena la muerte de vivir
sediento…
Este es un poema que además nos refiere que el mar en el poeta es un acumulado memorial que tan solo se recicla en el ahora poético de Jochy, pero también nos permite ver como si otros se habitaran en el poema, entre el esplendor del abismo y el pasado olor que nos cubre cual aguda mudez de prehistoria salitrada. Y es que al igual que en casi todos los poetas isleños, el mar en JMármol es una belleza que perturba. En él lo aturde, lo arrastra, aunque no viene de una ciudad de mar que lo habite en los recuerdos.
En cada poema se murmura desde esta orilla del reposo, del que no es posible amar todo ni odiar tanto … y es cuando èl acude al rostro de la existencia piedra aire en mano, entre instante de lejanía y entonces el dolor es líquida soledad que se va al mar tras la madre ancestral que reclama.
Son poemas que caen de las manos, empujados por el miedo vivir o saltado de una ausencia que abraza, hay allí en el decir de José Mármol poemas rotos, con palabras ajenas que son suyas y con palabras suyas que son ajenas y hay poesías remendadas de sueños y recuerdos, pero otras son bronceadas de sentimientos desconocidos.
Es que en ese crecimiento de la poética Mármol tras el libro primero de mil novecientos ochenta y cuatro, se han deslizado muchos otros, con una poética cambiante, fundante por demás, hoy tenemos un poeta con sobrada madurez en las palabras, quien nos alegado cuantiosos libros que sin duda son el espectro de un poeta solidificándose hacia la patria simbólica de la poesía dominicana.
Pero el poeta no siempre tiene la última palabra. El lento desenfreno de hacerla poema, bien se arruina en la piel de agua que murmura el cuerpo de las almas y José Mármol, Jochy para sus íntimos que vienen arrastrando locuras oníricas desde el tallerismo en los 80 … hoy nos dice en un poema de uno de sus libros…
En tu boca tiembla un pájaro tirado a lo sediento…no mis ojos te dibujan, no mi trazo maculado. No mi arte la perfila…mujer que lleva entera una bestia por ternura. Mujer que me desalmas con tan solo nombrarme; no importa si estás muda porque cantas cuando miras. En tu vientre acuna un mar con veleros erguidos, en tu pelo un surtidor de la noche se desgrana, en tu boca de nubes y pájaros me pierdo, y no importa si estás muda porque cantas cundo amas… libro Deus ex machina, trozos del poema: Retrato de mujer.
Cada estrofa es enterrar las manos en la piel del agua siluetada de mujer, o se ritualiza de hambriento respiro, de responso colgado del duelo de los corazones y no hay duda de que es un escritor que nombra los colores en el espantado brillo de los ojos del leyente.
Es un autor, que escribe sus poemas como un martillo de silencio golpeando en los clavos del sentimiento humano, hay en ello (su narrativa poética) el peso de una historia … sí, el de las microhistorias. Su poesía, es faro que desde su parpadear de luz ilumina el surcar de soñados barcos que van a la deriva por los mares de su memoria y destino. Veamos el trozo del poema Sapiens, pag.50 del libro Yo, la isla dividida…
Me deshago en un hervidero de idiomas,
de sangre s que en un mismo torrente desembocan,
de odios como espejos divididos,
de amores entre rabias desatadas
para sembrar de vida y de muerte igual sendero.
El humano, solo uno, hasta estos días,
en tantos y tatos dolores fragmentado.
Sus poemas, sin ser rosas, uno siente que van despetalándose en la ría helada de una rigola de sangre entibiada por el ardor de amar…pese a ello, el agua más fría de su interior hace fuego su templanza con la altear del poema…
Este texto sobre el mar las islas y la otredad, está escrito cual si tuviera despidiéndose del mundo y regresando al mismo tiempo a el y èl. En este, sus poemas y el mar es un murmurar que crea gemidos sintiéndose el verso que llega al término de un viaje onírico. Es poesía que se habitan y fluyen como quien decide escucharse, ser gesto de memoria y desplazamiento y renuncia de olvido. Una poética que se mece entre bordes delirantes de metáforas líricas.
La mujer – el erotismo y la sensualidad en su poética
La poesía de José Mármol constituye una de las exploraciones más profundas de la relación entre lenguaje – cuerpo y experiencia amorosa dentro de la lírica contemporánea; la poesía dominicana de hoy ha explorado diversas formas de representar el cuerpo, el deseo y la experiencia amorosa y dentro de este panorama, y dentro de ese decir la poética de José Mármol ocupa un lugar singular por la profundidad simbólica con que aborda la relación entre lenguaje, erotismo, memoria y el danzar de los recuerdos.
En su obra, la mujer no aparece simplemente como objeto del deseo o de contemplación estética, sino como principio generador de sentido, y yo diría con propiedad … espacio donde convergen eros, palabra y vida para poblar de memoria y desenterrar los recuerdos del cementerio de lo vivido.
En el relatar de su poética, un cuerpo femenino se transforma en un espacio donde convergen la experiencia sensorial, la reflexión ontológica y una exploración del lenguaje que desentraña lo armónico del decir.
Digamos que lejos de una simple exaltación sensual o descriptiva, el erotismo en Jochy Mármol en su poética se presenta cual forma de búsqueda sobre la condición humana. El cuerpo de la mujer aparece como territorio alegórico, paisaje emocional o igual signo interrogativo del ser en el cantar de su poética. En esta perspectiva, el deseo se convierte en una vía de conocimiento y de revelación del sujeto de pluma en mano.
Diversos poemas del autor —como Retrato de mujer, Vocablo corpóreo, Tristeza que es amor, La canción de Soraya y Lenguaje del mar entre otros-, permiten observar cómo el poeta construye una estética donde el cuerpo femenino funciona como eje de un poetizar del deseo. Esta concepción dialoga con reflexiones teóricas desarrolladas por pensadores como Octavio Paz y Georges Bataille, nos ponen en alerta de la acción fundante de la poética mormoliana … recordar que, para O. Paz, el erotismo constituye una poética del cuerpo, una experiencia donde el deseo y la palabra se entrelazan para revelar la profundidad del ser humano…
Diría yo que JMármol, acusado por su formación filosófica desanda por igual en esa búsqueda inherente del Ser como sujeto enseñante. Nos queda claro entonces que el autor planta postura ante la geografía del decir poético en el que se lanza a nado de Bardo, sobre todo al recordar que G. Bataille*1, por su parte, considera el erotismo como una transgresión que permite al individuo experimentar la continuidad entre vida, muerte y deseo.
En la poesía de Mármol, siento que estas ideas encuentran una resonancia particular, cuando el cuerpo femenino deja de ser objeto pasivo de contemplación y se convierte en principio generador de sentidos, pasando hacer un espacio donde se articulan memoria, lenguaje e identidad.
La mujer territorio simbólico del deseo: erotismo lenguaje y la palabra como experiencia corporal
Uno de los rasgos más visibles de la poética marmoliana es la representación del cuerpo femenino como territorio natural, en ella y desde ella, el poeta construye una geografía erótica donde la mujer se identifica con elementos de los paisajes de la naturaleza de la que ella misma está hecha y esto lo podemos ver en el poema Retrato de mujer, en donde aparece una imagen particularmente reveladora: Hay entre tus pechos matices imposibles,
bosques y bahías, cañaverales limpios…
Estos versos cargados de metáforas convierten el cuerpo en un mapa de piel que puede ser recorrido, contemplado, pero ante todo descifrado. Los pechos, el vientre o el cabello adquieren la dimensión de paisajes sensoriales, en él y desde el arrebato del poema la mujer se transforma así en una cartografía del deseo; este recurso recuerda la tradición de la poesía erótica que nos ha recorrido por décadas, donde el cuerpo femenino es comparado con la naturaleza.
Sin embargo, en Mármol esta relación alcanza una complejidad mayor y es que el territorio, no es únicamente espacio de placer; es también lugar insular de revelación, búsqueda interior desde la murmuración de los silencios.
Mármol en su hacer poético, parece adentrarse en el cuerpo amado como quien se interna en un paisaje desconocido, en nueva tremulación de carne, en nuevo atarrayar de piel, es que, en él, cada parte del cuerpo representa una zona de descubrimiento … y nos lo dice en este mismo poema:
es el agua desbordante que me asalta con mirarte, untadas por imanes lascivos ambas manos, y no importa que estés muda porque hablas con tocarme.
Esta geografía erótica se vincula además con lo representativo y autentico de este Caribe insular, en donde la presencia de bahías, mares y cañaverales sugiere una sensualidad vinculada a la naturaleza tropical, donde el deseo se funde con el entorno existencial.
Pensemos en que otro aspecto central y significativo de la poética de Mármol es la relación entre erotismo y lenguaje, en sus poemas, el deseo no se manifiesta únicamente en el contacto físico; si no que, también se expresa en las palabras, por lo que, el acto de nombrar adquiere un carácter profundamente erótico, digamos un poco más. Se hace seductor.
En el poema Tristeza que es amor, nos afirma y reconfirma que: Nombrar es el más bello misterio de los labios… Toda palabra es tiempo; cada imagen un recuerdo.
Esta afirmación sugiere que el lenguaje posee una dimensión sensual y de memoria. Los labios que pronuncian la palabra son también los labios que besan. De esta manera, la frontera entre palabra-cuerpo se difumina.
El lenguaje se convierte en una forma de contacto, esta concepción recuerda la reflexión de Roland Barthes sobre el discurso amoroso, en el que: el lenguaje del amor es un sistema de signos donde el deseo se expresa mediante gestos, silencios y palabras.
En Mármol, el cuerpo femenino funciona como un texto que el sujeto poético intenta leer y aun quedando ciego de amor releerlo con el sistema Braille.
En la poética de Jochy Mármol la comunicación amorosa no depende exclusivamente de la voz, en él y para él, el cuerpo también habla o podemos decir de la mejor manera, también nos acosa poéticamente, veamos:
no importa que estés muda
porque hablas con tocarme.
La piel se convierte en lenguaje. El tacto se transforma en forma de significación y porque no, en ritual de otredades. Así, el erotismo marmoliano se desplaza desde la descripción física hacia una dimensión semiológica y el cuerpo es un sistema de signos donde se inscribe la experiencia amorosa que se hace memoria, pero también techura de recuerdos.
Por igual, podemos ver el cuerpo como espacio metafísico, tal nos lo presente en el poema Vocablo corpóreo en donde el cuerpo aparece representado mediante una metáfora particularmente significativa … encorvado reposa como un interrogante.
Aquí la figura del interrogante revela que el cuerpo no es solo objeto de deseo, sino también pregunta ontológica o profundidad de carne donde se hunden los sueños corpóreos y es por ello, que el sujeto poético contempla el cuerpo al que ama como un enigma que debe ser descifrado desde la oscura reminiscencia guardada en el cementerio memorial.
En otro verso el poeta afirma y nos dice: Cuerpo del tamaño y espesor de un pensamiento, vemos como aquí se produce una identificación entre cuerpo y conciencia. El cuerpo deja de ser simple materia para convertirse en expresión del pensamiento y es que esta dimensión metafísica aproxima la poesía de Mármol a ciertas corrientes filosóficas contemporáneas, tal es el caso del filósofo Jean‑Luc Nancy quien sostiene que: el cuerpo es el lugar donde el mundo adquiere sentido *2.
Es, que la experiencia corporal constituye el punto de contacto-encuentro entre el individuo y la realidad y en la poesía de Mármol, el encuentro erótico permite precisamente ese contacto, en el que, el cuerpo amado se convierte en mediador entre el sujeto y el universo.
El erotismo deja entonces de ser simple experiencia sensorial para transformarse en reflexión sobre la existencialidad o digamos en puente y camino de la otredad en el más amplio de los sentidos, en el poeta hay erotismo, plenitud y autoconocimiento, tal nos lo demuestra en el poema La canción de Soraya donde introduce otra dimensión del erotismo que esa plenitud existencial que surge del encuentro amoroso, tal lo expresa aquí en estos versos en los que el poeta se declara:
Aquí me tienes pleno…
rabioso de tus pechos.
La intensidad de la expresión podría sugerir una violencia del deseo, pero en realidad, se trata de una manifestación de entrega absoluta desde la emancipación de la carne…el erotismo aparece como experiencia de totalidad, en donde la mujer se convierte en una apertura hacia el universo: mi más ancha ventana hacia el mundo y hacia mí.
Este verso con el que remata y revela una idea fundamental que el encuentro con el otro, sí, permitir al sujeto descubrir su propia identidad, de manera que el erotismo es, por tanto, experiencia de autoreconocimiento misma que coincide con la visión de Octavio Paz, quien afirma: el amor erótico es una forma de reconciliación entre el individuo y el universo*3.
Estemos claro que en la poesía de Jochy Mármol, el deseo no conduce a la fragmentación, sino a la plenitud sideral, pero igual tenemos que en su poética, el mar como metáfora erótica, es presencia de poesía; puedo afirmar que la presencia del mar constituye uno de los símbolos más recurrentes de este autor, por eso, en varios poemas el paisaje marítimo aparece asociado a la figura femenina y se reescribe y nos escribe…
el mar… con la luna colgada en la quilla de tu rostro.
Y es entonces cuando la mujer y el mar (igual) mujer-mar, comparten características figuradas en su profundidad escritural, es misterio en movimiento y seducción en el decir; es como descubre que en el poeta la mar representa la intensidad emocional del deseo, el mar en él no es únicamente paisaje natural; es también símbolo de identidad y alucinación histórica de los sentidos.
El ayuntamiento del cuerpo femenino con la mar, el poeta crea una imagen donde erotismo y territorio cultural se entrelazan y la mujer se convierte en horizonte y profundidad al mismo tiempo de su poética.
La poética de José Mármol ofrece una representación implicante y profundamente alegórica del cuerpo femenino, y es que en sus poemas, la mujer no aparece como contemplación morbosa, sino como principio generador de sentido y extensión de ser…es la mujer que hace que él desande por la piel como una geografía en la que el cuerpo bien puede ser un paisaje o una dimensión lingüística en la que la anatomía se asume como texto y acción ontológica, es decir, el cuerpo como afluencia del ser existencial, y digamos que es entonces cuando el deseo se convierte así en una forma de conocimiento, a través del encuentro erótico, o igual sensual amatorio en donde el poeta intenta descifrar los misterios del cuerpo y del universo… que igual sería decir la MUJER.
En esta poética del erotismo marmoliano, amar significa nombrar y nombrar equivale a intentar comprender la hondura de la existencia, digamos que zurcir recuerdos y pintar con colores de arcoíris los cementerios de memoria.
La obra de Jochy Mármol, demuestra que el erotismo puede ser una forma de pensamiento poético y es que el cuerpo femenino se transforma en lenguaje corpóreo, en paisaje sensual, desde la interrogación metafísica. De esta manera, la poesía marmoliana se sitúa dentro de una tradición donde el deseo no es simple experiencia sensorial, sino una vía privilegiada para explorar la condición humana en su plenitud existencial.
El escritor parece venir perseguido de sus sueños, de dar tumbos en su universo onírico…en una poesía arrasada por el polvo de los recuerdos, que es cierto la duele. Pero es transformadora. Es como si cada poema dejara un pequeño resto de humanidad saltando al tiempo en el destiempo y es que sus ardientes palabras parecen caer en el helado desierto de las páginas u ordenador derritiéndole en poemas. Nos damos cuenta, de que no son fantasmas lo que afloran en sus versos, es él- el otro, es él despierto en otredades que, al leer el poema, son todos los leyentes que se asumen como él haciendo la fila de la vivencialidad para huir de la muerte en el placentero instante del leer.
Este autor en su poesía se habita con una presencia enriquecedora de la palabra y el ser. Escribe como quien puede morirse mañana, pero igual, resucitar en la metáfora de un verso tibio de olor a mar sin que sea el séptimo día de la creación.
Es una poética, que parece soplar la desgracia con y en la gracia del decir. Pienso que este escritor es un cronista de su pluscuamperfecto-presente interior y carnal … sí, su poesía es una pesada piedra de sentimientos que cuelga de la levedad de sus imágenes a los que uno como leyente se avalancha entre símiles, metáforas y circularidades musicales que se abren en medio de trazos de silencio. Es una poética cual burbuja arrastrada al abismo de los corazones rotos se hace emancipadora cual cupido de las islas.
Aquí, la musicalidad es vacío fértil en sus palabras. Es gesto enredado en la complicidad del verso, de la ritma y la belleza zozobrada en el baile de las estrofas sobre estrofa; entonces, uno siente como lector el poema temblar en los labios, aunque sea en mutis la lectura en el que se camine sin ligereza por los pasillos del templo interior.
Asume uno como lector que cada verso hace gesticulaciones y ademanes al Yo Supremo del sentimiento y la intimidad y es, por tanto, una poesía que sugiere o digamos que es palabras en un silencio que habla, por igual diría C. Jung: el yo que temes conoce. *4
Es una Literatura poética de atmósfera inquietante del contar y es que sabemos que hay palabras que no se silencian con el tiempo, más bien, se hacen templo; igual voces que en el muro de los lamentos del alma se apagan, pero no dejan de oírse porque quedan como un bosque incendiado en el tímpano de los oídos, buscando el susurrar de los dolores invisibles.
Es una poesía que se da. En la que el poeta se entrega hasta vaciarse de espíritu en cada poema, sin embargo, no nos convoca al vacío ante entregarlo todo, por eso, es una poética que se da y que no se pierde entre melifluas voces orquestadas de espantos, está se mantiene envolvente en el vórtice de su decir y es ello, una poética de invocación y presentimientos ardientes, de arrastrar de tribulaciones a veces y otros momentos por siempre.
El universo poético de Jochy Mármol tiene un discurrir escritural que está acorralado de luces que, si bien iluminan, no desbordan en un deslumbre hacía la vaguedad o el patinar de residuos impersonales de la existencia. Es una poética donde el autor cuida el descuido. Hay una sutil sensualidad donde resaltan los detalles venidos de las contemplaciones y de las vívidas cotidianidades, hay en esta poesía figuraciones y remar en la presencia-ausencia de la voz como mito o en la melancolía como es espejo de espantos litúrgicos del lenguaje entre percepciones auténticamente metafóricas.
Y por eso terminaría diciéndonos que…
Mi isla está habitada de algunas luces y sombras que tiemblan en pensar el zozobrar de las palabras que nos acusan.
Un vaso de agua se ahogaba en el ardiente deslizar de una garganta.
La isla es campana soñada por todas las manos de los misterios del mar.
La isla, no es mi isla al revés. Si no todas las islas en un pesado sueño que flota en la memoria de los ancestros estropeada sol, que sé que se acuesta de rabia en la piel del que habita estos mares desérticos dioses.
Espectáculo de sal y agua
ría de bachata
cantado de luna y sol.
Bibliografía consultada
- Bataille, G. 1979. El erotismo. Tusquets Editores, España.
- Nancy, J-L. Corpus,Editorial Arena Libros (Madrid-España.
- Paz, O. (2001), La Llama Doble: Amor y erotismo – Editorial Seix Barral.
- Carl Gustav Jung. C, 2010. El Libro Rojo. Editorial El Hilo de Ariadna
- Suplemento Aquí del periódico La Noticia de 1982, Santo Domingo. República Dominicana.
- Marmol, J. 2012. Series Colección Visor de Poesía; 825. Madrid, España: Visor Libros, Premios: XII Premio Casa de América de Poesía Americana.
- Marmol, J. 1984. El ojo del arúspice. Serie Luna cabeza caliente; Santo Domingo.
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