Consagración, amor, cuerpo y tiempo en la poesía de Jorge Washington Prince

Una noche que lo cambió todo

El 26 de junio de 2009, en el Patio del Doctor Sobieski de León, Jorge Washington Prince protagonizó algo más que una lectura: un acto de afirmación poética.

Durante años, sus versos habían permanecido en reserva, como si esperaran su momento. Aquella noche, el poeta los devolvió al espacio público con una intensidad que marcó a los presentes.

Atrevimientos reveló entonces una poesía amorosa depurada, sin estridencias, sostenida en la contención.

Destacado:

Aquella noche no buscaba consagrarlo. Pero terminó haciéndolo.

La memoria: un territorio inestable

La obra de Prince insiste en una idea central: recordar no es conservar.

En “No valió la almohada”, la memoria aparece primero como refugio, pero pronto se desmorona. Lo vivido no permanece intacto: se reconstruye.

La evocación de la juventud —los afectos, el barrio, el merengue— conecta lo personal con lo colectivo. Pero el poema introduce una certeza inevitable: el tiempo deja huellas.

Cita destacada:

“Definitivamente no valió la almohada.”

No es un lamento. Es una conclusión.

La noche como revelación

En “Noche”, la oscuridad deja de ser circunstancia para convertirse en condición.

Es el espacio donde —según el poema— “se escucha la palabra omitida”. Lo que el día oculta, la noche lo revela.

La poesía aparece así como una forma de acceso a lo no dicho.

El amor: desgaste y aceptación

“Ocaso de Amor” condensa la experiencia amorosa en su fase final.

No hay ruptura, hay desgaste.

El amor se entrega lentamente “al cuidado del olvido”. La luz se debilita, la tarde envejece. Y sin embargo, el poema introduce un gesto mínimo de resistencia:

Cita destacada:

“inventar luciérnagas”

Pequeñas luces frente a la oscuridad inevitable.

El cierre evita el dramatismo:

Cita destacada:

“caímos bajo el dominio generoso de la noche”

La caída no es tragedia. Es aceptación.

El cuerpo: una verdad inmediata

Pero la poesía de Prince no se agota en la memoria ni en el tiempo.

En “Manifiesto”, aparece otra dimensión: el cuerpo.

Cita destacada:

“Corroboro

con

el incesante

asedio

al que

me sometan

tus piernas

horizontales”

Aquí no hay recuerdo ni desgaste. Hay certeza.

El deseo no se explica: se afirma.

El cuerpo aparece como una forma de verdad que no necesita ser conservada, porque ocurre en el presente.

La paradoja final

Vista en conjunto, la obra de Prince plantea una tensión constante:

  • La memoria falla
  • El tiempo transforma
  • El amor se desgasta
  • El cuerpo arde y desaparece

Y, sin embargo, la poesía permanece.

Esa idea queda condensada en uno de sus textos más breves:

Cita de cierre:

“Aquí

yace

disecado

un intento

de eternizar

la vida”

Cierre

La obra de Jorge Washington Prince no intenta detener el tiempo.

Hace algo más honesto: lo comprende.

Y en ese gesto —convertir la experiencia en palabra— logra lo único posible frente al olvido:

darle forma a lo que inevitablemente se pierde.

Ike Méndez

Poeta, educador y ensayista

Ike Méndez es ensayista y metapoeta dominicano. Coautor de obras como *"San Juan de la Maguana, una Introducción a su Historia de Cara al Futuro"* (Primer premio en el Concurso Nacional de Historia 2000) y *"Símbolos de la Identidad Sanjuanera"* (Segundo premio en 2010). Ganó el Segundo premio en el Concurso de Literatura Deportiva “Juan Bosch” (2008) y colaboró en la serie *"Fragmentos de Patria"* de Banreservas. También coeditó las antologías *"Voces Desatas"* (poesía, 2012) y la primera antología de cuentistas sanjuaneros (2015). Ha publicado seis poemarios: *Al Despertar* (2017), *Flor de Utopía* (2018), *Ruptura del Semblante* (2020), *Baúl de Viaje* (2022), *Al Borde de la Luz* (2023) y *El Joyero de Ébano* (2024), que reflejan una evolución poética constante. E-mail: jemendez@claro.net.do

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