Fatalmente, en una lectura temática muy cerrada y parcial solo se ha querido ver en la poesía de Pedro Mir al poeta social, que innegablemente es —¿pero cuál literatura genuina no lo es?, reduciéndolo al poeta de la tierra, los campesinos, los obreros. Así, se ha limitado a Mir al rol de poeta revolucionario, al poeta de la izquierda.
Todo eso es Mir, en su vida y en su poesía, pero no solamente eso. Él es, ante todo, el poeta de una poesía de rituales de encuentros y para los encuentros.
La poesía de Mir es generosa. Se presta de buen talante a todas las lecturas, hasta a las que niegan su esencia, incluso, a todas las manipulaciones.
Pero, nadie se llame a engaño: desde esa visión simplista y maniqueísta, Mir no es ni un poeta político ni un poeta social. No lo es de la manera ordinaria como eso se entiende y como estamos acostumbrados a leer a ese poeta.
El eje principal de la poética de Mir es la intersubjetividad. Es la relación del poeta y su poesía con el otro. Por tanto, lo político y lo social en su poesía no son temas. Son una actitud de búsqueda del otro.
Desde esa dimensión, pero también desde la individual y emotiva, de gran importancia en este poeta, la poesía de Mir se sitúa en un universo intersubjetivo y multidimensional de donde canta y al cual canta de muy diversos modos.
Es un universo creado a través de la simbolización de que hace gala su poesía ; pero también, y, finamente, universo que ha dado origen y razón de ser al poeta.
Es un universo que describe y justifica en toda su poesía. Un universo también que, a su vez, identifica y define al poeta.
Mir es un poeta dialógico y comunicativo, creador de una poesía de manos tendidas hacia el otro. De una poesía que le habla al otro.
La intersubjetividad en su poesía reside en el nosotros, eje cardinal de la poética de Mir. Sus poemas nos regalan reciprocidad en el compartir percepciones y emociones con el otro.
Mir es un poeta en cuya poesía la utopía y la esperanza circulan robustecidas; pero también las grandes penas y frustraciones sentidas por él y por los demás.
En ese sentido, la poesía de Mir es profética. El poeta es un intérprete de su pueblo; es voz del pueblo que narra el pasado de la colectividad y anuncia los acontecimientos futuros.
En Mir, la poesía está a la búsqueda del sentido de la historia: es historia poetizada. Pero en él, la historia es un proceso hacia el progreso.
El poema se construye a partir del sentido de la historia; de ahí el modo narrativo. Del relato a la profecía se orienta la estructuración de los poemas de Pedro Mir.
El relato inicia los poemas, la profecía los termina. Es una estructura que imita a la historia, del pasado hacia el futuro, del origen hacia un porvenir impredecible, pero, finalmente luminoso.
El poeta canta a la gente, a la sociedad, a la patria y sus héroes, a otros poetas, a sí mismo, a su propia poesía, a la esperanza ,a la utopía, a los pueblos de América y el Caribe, a la naturaleza, al amor en los poemas de vertiente romántica como :
“Soneto a la niña joven”
” Soneto a la niña pura”
“soneto a la niña grávida”
” Soneto a la niña agradecida”.
La poesía del Mir es de extensa e inmensa. Circula en extensos territorios referenciales y simbólicos reunidos. Sus búsquedas y motivaciones son universales.
Mir es un poeta de amplios espacios espirituales y territoriales. La inmensidad, dimensión aludida frecuentemente, en sus poemas implica un horizonte abierto e infinito.
Mir es un geógrafo del espíritu y del territorio vivencial. En sus versos puede recrearse la historia del universo, de América, de las Antillas, de Santo Domingo. Y, sobre todo, del ser humano en general y el ser humano histórico.
Al inicio del poema “A Julia sin lágrimas” Mir sitúa la ecología de su personaje, el Caribe, las Antillas, Puerto Rico, cantándoles a los elementos primigenios: la tierra, al aire, al sol, al agua los ríos, los montes y a los valles:
“Por un camino de sal que tiene el sol
se llega al Mar Caribe
por un camilo de sol que tiene el mar
entonces a puerto Rico
Y pronto
porque el arie es transparente
Y el agua clara
Y además está muy próximo Santo Domingo”
También en “Hay un país en el mundo”, cuyo comienzo es muy parecido al poema sobre Julia de Burgos, Mir sitúa el drama que aborda por las dimensiones etéreas y simbólicas del sol ,el aire y el mar :
“Hay un país en el mundo/colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche.”
El poema “Contra Canto a Walt Whitman, luego del introito en que presenta al poeta norteamericano, Mir se placen en describir el entorno como si fuera el jardín edénico:
“Hubo una vez un territorio puro.
Árboles y terrones sin rúbricas ni alambres.
Hubo una vez un territorio sin tacha.”
Esa no es solamente la epifanía de la naturaleza al inicio del mundo. No es tampoco la Norteamérica virgen antes de ser Estados Unidos en donde:
“Las costas infinitas jugaban a las Perlas
Las rocas desceñían sus vientres de diamantes
Y las lomas jugaban a cabras y a gacelas:”
Ese país es también el descrito en “Hay un país en el mundo”. Un país ideal, originalmente edénico, exuberante y exótico, poblado de árboles, ríos, montanas vírgenes País frutal. Fluvial ,atravesados por verdes cordilleras y despobladas de seres humanos.
La historia de Neruda en el poema “El huracán Neruda” es el más característicos de las dimensiones en la poesía de Mir. Neruda es un volcán y su situación poética y humana es primero de naturaleza espacial y primigenia.
Así lo narra Mir en su relato poético en el que el poeta chileno es un habitante de la aurora :
“La historia es muy sencilla.
El hallazgo Neruda en las laderas de los montes
y a veces en la arena de los ríos.
Los vestigios Neruda en las más altas
capas de la atmósfera y en las vértebras
de algunos individuos insaciables,
ha revelado el nexo terminante
del pueblo con las riendas de la aurora.”
Mir invita a la búsqueda de la patria. A sentir en ella el país:
“Si alguien quiere saber cuál es mi patria
no la busque,
no pregunte por ella.”
Se puede reconstruir la biografía del poeta en toda su poesía. su condición de resistente antitrujillista y exiliado, viajando, por el caribe y por Latinoamérica . ¡Ah!, porque también es poesía viajera.
En la poesía Mir se destaca la búsqueda de los colectivo desde un nosotros. Los poemas se orientan a la construcción de un universo colectivo, social, político.
Mir habla de la patria, la libertad, la justicia, formando una red temática que se opone a otra red, la tiranía, la opresión ,la injusticia, la vejación de la patria.
El universo está asociado a la vida del poeta, se refieren al exilio y a acontecimientos históricos, también a su condición de poeta, y a esa condición otros poetas: Neruda, etc.
El modo principal que organiza ese universo es el narrativo. Los recursos emotivos y lógicos se fortalecen mutuamente en la plasmación de ese universo en ese modo y otros.
Mir habla de sí mismo. Así se le presenta en Contracanto a Walt Whitman:
“Pedro Mir, Yo,
un hijo del Caribe,
precisamente antillano.
Producto primitivo de una ingenua
criatura borinqueña
y un obrero cubano,
nacido justamente, y pobremente, en suelo quisqueyano.”
En esa búsqueda del nosotros como expresión de la intersubjetividad, Mir canta a las estelas del sol y al curso de los mares.
A la muchedumbre, como se titula el libro de siglo XXI Viaje a la muchedumbre. A los obreros y campesinos como en hay un país en el mundo .A los héroes y heroínas, como en “Elegía del 14 de junio”:
“ Saber que los hombres puros, los tejidos
en una labor más fina que la de las arañas,
muerden y pelean sin horas ni sonidos, sin flautas del esfuerzo ni tímpanos de hazañas.”
O en “Amén de mariposas”:
“ Cuando supe que habían caído las tres hermanas Mirabal
me dije:
la sociedad establecida ha muerto.”
Mir dialoga con otros poetas, les cuenta sus afectos y admiración. También las comunes aspiraciones y tormentos.
Así, en el poema “El huracán Neruda” , el cual arranca desde el primer verso desde una oralidad predominantemente narrativa: “Han pasado las horas sobre el volcán Neruda”.
En ese poema, la interpelación a Neruda se yergue cósmica y heroica :
“¿Que ha sucedido, Padre? Súbitamente nos agravia todo.
Todo, hasta el agua misma se ha vuelto insoportable.
¿Qué ha sucedido , Padre? Todo ha muerto.
Todo se ha dislocado. Se ha sumergido todo.
El caracol Neruda en las inmensidades de los mares Neruda.”
Así mismo, desde esa elevada entonación se dirige a Walt Whitman:
“¡Oh, Walt Whitman, tu barba sensitiva
era una red al viento!”
Sin embargo, el tono cambia en del poema “Julia sin lágrimas”. Aquí estamos ante un Mir más cercano e intimista que narra la maravillosa y triste historia las dos Julia de Burgos, la utópica, poeta y luchadora puertorriqueña y antillana y la desesperada al borde del suicidio, dice de Julia de Burgos:
“Ciertamente
A Julia de Burgos; que era la esperanza “
Y al final del poeta le advierte:
“ Julia de Burgos cuidado con el suicidio
la humanidad no se suicida.”
En este breve trayecto por la poesía de Mir resplandece la evidencia de que nuestro Poeta Nacional es un poeta plural por los estilos y las temáticas de su poesía.
Un poeta que, por la variedad y la consistencia de los recursos poéticos y los asuntos que abordad admite todas las lecturas e interpretaciones.
Mir cultiva una poesía empática a los diversos públicos. Su obra permite y tolera todo tipo de recepción. Por la universalidad de sus poemas, él es un hijo del mundo, de América y del Caribe.
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