Ser que olvido a diario de Denisse Español [Huerga y Fierro editores, 2025], es a mi juicio un poemario de una enorme calidad y, sobre todo, con una voz única y una identidad propia. No es un conjunto de poemas reunidos arbitrariamente. Los XVII fragmentos del texto de Denisse funcionan como diferentes estaciones de una misma experiencia íntima, donde el ave [la paloma] termina convirtiéndose en el gran elemento simbólico del libro.
A lo largo del poemario la paloma no es simplemente un símbolo decorativo o superficial; el mismo va cambiando de función: unas veces como parte de la mujer, en otra como su memoria, su conciencia, su pérdida, sus deseos, su identidad bifurcada y, finalmente, como alegoría del renacimiento. El propio texto llega a formular la fusión de ambas: “Ave y mujer se funden en el pulso de una misma historia”.
Desde el punto de vista de la arquitectura interna del libro, hay una evolución ascendente y apropiada: despertar → el encuentro con el ave → la pérdida → la maternidad → la soledad → muerte y erotismo → lenguaje → números → esperanza → integración de todas las mujeres que la habitan.
Eso permite que este maravilloso libro de Denisse Español pueda leerse-vivirse, como plantea Víctor Andrés De Oleo en la introducción, como un único poema extenso dividido en estaciones.
Pero también ha creado un libro como objeto artístico en sí mismo al darle principalía a la imaginación visual. Hay imágenes que confrontan al lector y permanecen reescritas en las mentes de los lectores:
“Mis hojas incandescentes / se extienden en el vacío.”
“Mi espalda se urde con alas invisibles”
“La noche me ahorca con nudos de seda.”
“las estrellas se desgajan / como frutas de sangre.”
Son imágenes para todos los sentidos, que no tratan de explicar el texto sino de convertir la lectura de este en una experiencia sensorial, pero desde el ángulo estrictamente poético.
Uno de los grandes aciertos de este libro es mostrar el cuerpo femenino como territorio cósmico.
«La raíz de mi pubis se amarra al suelo
conquistando el territorio
con su espada de sangre.» [P.16]
Este aspecto me parece especialmente logrado. El cuerpo no aparece solamente como recipiente erótico. Es también tierra, océano, cosmos, maternidad, herida, memoria y lenguaje.
Hay una correspondencia vital y permanente entre cuerpo y universo. La cintura, las caderas, el pubis, las manos, la piel, los ojos… se convierten en geografías, en toponimia de la plasticidad y en territorios poéticos.
Eso le da al poemario una dimensión mucho mayor que la de una poesía meramente confesional.
Denisse Español tiene una imaginación fértil y exuberante. Hay páginas en las que prácticamente cada verso crea una imagen poderosa. Imágenes que no dan respiro al lector, sino que lo golpean y lo atosigan.
El uso de una simbología personal ayuda a construir el alma de este poemario, símbolos concatenados al ritmo y al lenguaje:
[universo, estrellas, alas, sangre, océano, fuego, plumas, luz, tierra, viento, etc.]

Aquí no falta poesía en ninguna de las páginas. Es un libro luminoso, que afirma, construye y desvela sin tropiezos ni caída.
El título evoca un ser que olvida a diario, pero el libro entero parece demostrar lo contrario: cada vez que la mujer intenta olvidar, la paloma regresa. Esta paloma mía muere a diario pudiera ser también el título.
«una paloma asesinada a diario
yace enjaulada en mi resonancia» [P.27]
La paloma vuelve una y otra vez. Regresa y habita al médium que sirve de oficiante o aeda. Al final ya no sabemos exactamente quién contiene a quién: la mujer contiene a la paloma o la paloma contiene a la mujer. El propio texto llega a preguntárselo frente al espejo.
«Aquel día se anunció
el primer cruce de sangre
entre una mujer y un ave.» [P.17]
El erotismo es un muro alto que no todos los autores de literatura —poetas, narradores o dramaturgos— siempre pueden salvar.
Ser que olvido a diario tiene un erotismo espiritual deslumbrante y profundo. No se trata simplemente de la aventura carnal. El acto sexual se convierte en una forma de reconocimiento del propio cuerpo y de recuperación de una identidad.
«Su lengua me llama
para transitarme completa…
Abro mi ojo central para ver
por el ducto del deseo.» [P.30]
Ser que olvido a diario es un libro de poesía ambicioso, rítmico, sonoro y con personalidad. No parece escrito para demostrarle a los lectores que la autora sabe escribir poesía. Más bien parece escrito porque hay una experiencia interior, un desgarramiento visceral y un estremecimiento espiritual que necesitaba encontrar una forma de existir desde el lenguaje.
Aquí, dentro de este poemario breve de Denisse Español, está la voz propia de una gran poeta caribeña y al mismo tiempo universal.
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