Pasando a la identificación del tema, he colocado en la mesa de ensayos los lexemas que lideran los mapas semánticos: senos, tiempo, naturaleza, mujer, planeta, patria, bandera, universo, sociedad, placer; tras analizarlos semánticamente los ceñí, conforme al núcleo ontológico/estético de cada uno, a dos que considero neurálgicos: leitmotiv y ejes temáticos.
El leitmotiv, esa anxietas nimia de materializar por medio de la mímesis el anhelo de catarsis que los románticos atribuyen a las hijas de Mnemósine, catalizada por la obnubilación del proceso de disquisición de la realidad frente a un phaenomenon, facilita elucubraciones sensoriales y subsecuentes manifestaciones estéticas: aquí evidenciadas por el estupor de la contemplación fugaz, solapada, de soslayo, tangencial, subrepticia, abrupta, equinoccial u obsesiva de unos maravillosos por incomparables: erectos y turgentes senos femeninos: (No sé/tus senos. Los construyo/ sobre tu propia materia). Pocas obsesiones obnubilan al homo sapiens como la urgencia de poseer lo negado.
De su lado, los ejes temáticos recrean la pugna entre la transitoriedad del tiempo y la anxietas nimia de perpetuar la realidad admirada: (…Tus senos andariegos/eternos en su minuto efímero/relojes que marcan mi hora…), en ocasiones confundida con el leitmotiv en razón de sus derivaciones semánticas. Empero, mientras el leitmotiv implica el pistoletazo de salida: (…¿Dónde nacen//Mujer//tus manantiales/esos amaneceres broncos esos…/dónde mis madrigales se originan?), los ejes temáticos mimetizan las quĭddĭtas en el andamiaje poético: (…Huérfano general/me acojo a su tutela/desterrado final,/proclamo en ellos mi patria/y los levanto/como mis banderas/Florezco y/parto y permanezco…). En el primer caso la anxietas nimia de catarsis se enseñorea del bardo; en el segundo las quĭddĭtas lo permean. Avenencia de origen y esencia.
La estructura retrotrae enjundiosas lecturas y un amplio registro sociolingüístico, sin mermar la peculiaridad del poema, léanse influencias vallejeanas: ruptura métrica: (Provengo/Arribo/adquiero carta de presencia llego/calladamente/y amarrado a tus senos/al jugo denso de tus senos tus/tantos senos/tus demasiados senos); dislocación sintáctica, incluyendo neologismos y falsación de logicismo: (Los construyo/sobre tu propia materia//Senosol//Oseano); claustro: (…amor tus/fortalezas/mis cárceles/mis nidos…); prevalencia materna: (…y llueve tibia para/nutrir la vida y levantarla…); conjunción del tiempo y el cuerpo humano sin orden cronológico: (Tiempos que hacen el tiempo/hechos de carne temporal que se/prolonga/hacia zonas ignotas y lugares distantes). El verso obedece al ritmo, supeditado por la cadencia temática, ritmo/sentido orbitando fondo y forma: en la forma gravita la intención, el tema sugiere matices, el perfil de su naturaleza.
El rastro nerudiano, y consustancialmente miriano, aflora en versos de corto y largo aliento: (Ciudadanía la que tengo/tus dos pozos/vocabulario que poseo/tus alturas/pan el que me sostiene/tus gorriones/sendas por las que transito/tus hogueras); en el amor como acto cósmico: (ascender/descender o/abarcar/en su extensión de locos universos) vocabulario telúrico: (desandar esos caminos/ascender//descender/o provocar el vértigo/y levantar en ellos mis dominios) sinestesias: (piedra que se fragmenta en agua sonora/armándose en tus ojos) erotismo sin pudor: (y amarrado a tus senos/al jugo denso de tus senos tus tantos senos/tus demasiados senos/colgado del aire de tus senos,/mujer); fuerza y vulnerabilidad: (Acudo/y me regreso/en torno al abrasarme quebrarme/o destrozarme).
El análisis de la forma partiendo del tema trae de refilón características etnoliterarias y etnopoéticas que subsumen el fondo y la forma en una creación distinta; el cómo está escrito y porqué o qué dice y cómo lo dice el peán, se ven afectados de materiales distintos a las influencias susurradas al subconsciente. La etnoliteratura delata elementos telúricos, eróticos, sensuales, costumbristas, socioculturales, ontológicos y religiosos: (Tus senos mis/cadenas mis/árboles mis/nichos mis/alturas mis/cuevas mis/nubes mis/lluvias mis/esquinas mis/puentes mis/…/ángeles/mi muchedumbre mi/mayoría mis…soledad mis/calles mis/… Tus dos plazas sitiadas por mis labios tus…tus flores tus/historias mi…).
La etnopoesía izan un himno Ahuilcuicatl: conjugación de polifonías ancestrales y coetáneas (en tiempo del poema): (parajes cimarrones/habitación del júbilo o/alcanzar su metal//Los desarmas//Son hechos de memoria o/recipientes del olvido//Para saberlos bien/quiero olvidar/ tus senos/Espacio el/tuyo donde la bruma/se despeja//Insondables abismos); y el maridaje entre el ritmo sensual criollo y las vanguardia: (y es un trinar su desnudez vestida/de un vendaval de luchas congénitas, inéditas y/entregas//Esas dos bestias mudas que cabalgo/Yo soy el náufrago que se ahoga en ellos yo soy/el del periplo tormentoso).
En conclusión, Tus dos altas banderas que suscribo, de Aquiles Julián despliega una fusión de estructuras que disuelve las líneas identitarias de las estéticas que lo anteceden sin difuminarlas del todo. El resultado es que un tema en apariencia bastante usufructuado, gracias a la capacidad del poeta de ahondar en elementos antropológicos y socioculturales y esa libertad versainográfica y estrófica propia de las vanguardias, trasluce un peán, Ahuilcuicatl, rapsodia de andamiaje criollo de semejante sofisticación que logra convencernos de haber construido y reconstruido superba arquitectura mientras arde en su catarsis personal.
Tal asertividad lexicosemántica, aunada a la causalidad del leitmotiv, y al misceláneo de tambor, acordeón y bandurria que sirven de fondo rítmico a los ejes temáticos, favorecen que esta urdimbre trascienda en el tiempo, sin obviar la pervivencia de referentes socioculturales que auparon las manifestaciones actuales de nuestra gran poesía dominicana: (…Planto en la historia/tu historia y con tu historia/formo mi propia historia…).
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