En la industria del cine, las oportunidades no desaparecen.

Simplemente cambian de país.

Mientras algunos territorios dudan, ajustan o limitan sus incentivos, otros avanzan. Y en ese juego, República Dominicana ha aprendido a moverse mejor que muchos.

El caso más reciente lo deja claro.

La esperada producción liderada por Residente y protagonizada por Bad Bunny, inspirada en una historia profundamente puertorriqueña, no se filmará en Puerto Rico.

Se filmará en República Dominicana.

No por casualidad.

Por condiciones.

Porque en esta industria, el talento puede ser de un país… pero la inversión va donde le conviene.

Y ahí es donde entra la diferencia.

Mientras Puerto Rico enfrenta límites en sus incentivos y estructuras que frenan megaproyectos, República Dominicana, con la Ley de Cine 108-10 y especialmente el Artículo 39, ha construido un sistema diseñado exactamente para lo contrario: atraer, facilitar y competir.

No es un caso aislado.

Es un patrón.

Y lo interesante es que esta historia no empezó ahora.

Mucho antes de que existiera una ley, el país ya estaba haciendo algo que hoy define su estrategia: aprovechar lo que otros no podían.

En los años 70, cuando Cuba quedó fuera del mapa para Hollywood, Santo Domingo se convirtió en su doble inesperado. El Padrino Parte II utilizó la Zona Colonial para recrear una Habana inaccesible en ese momento.

No era el plan original.

Pero funcionó.

Y dejó una lección clara:

cuando un país pierde una oportunidad, otro la toma.

Décadas después, la diferencia es que República Dominicana dejó de improvisar… y empezó a competir en serio.

Con la implementación de la Ley de Cine 108-10, el país transformó esa intuición en estrategia. Y con el Artículo 39, creó uno de los incentivos más atractivos de la región para producciones internacionales.

Los números no solo lo respaldan. Lo confirman.

Desde la implementación de la ley hasta abril de 2026, el país ha acogido más de 420 producciones internacionales. Solo en marzo, según el portal de la DGCINE, los proyectos en rodaje y preproducción superaron los RD$7,346 millones.

Un solo mes.

No es un pico. Es una dinámica constante.

En 2022, hubo 65 producciones extranjeras.

En 2023, 44 proyectos generándo millones de divisas entrante al país.

En 2024, otras 33 producciones continuaron ese ritmo.

Esto ya no va solo de cine.

Va de empleo, turismo, divisas y economía real.

Va de hoteles llenos, equipos técnicos trabajando, transporte en movimiento y comunidades enteras beneficiándose de cada rodaje.

Por eso hoy, gigantes como Netflix, Disney, Paramount, MGM y NBC Universal no llegan por curiosidad. Llegan porque el país funciona.

Películas como The Lost City, Shotgun Wedding o Arthur the King han utilizado en los últimos años locaciones dominicanas para contar historias globales. Series como Narco-Saints o Machos Alfa han hecho lo mismo en plataformas de streaming.

Y luego están los realities, que son una máquina constante:

Survivor, en múltiples versiones internacionales,

Exatlón, con presencia casi permanente,

La Isla de las Tentaciones, Too Hot to Handle, El Conquistador

No llegan una vez.
Regresan.

Invierten.

Se quedan.

Pero esto no ocurre en un vacío.

El mundo entero está compitiendo por lo mismo.

Chile y Costa Rica ya avanzan en acuerdos de coproducción para compartir incentivos.

Brasil anunció un presupuesto récord de 280 millones de dólares para su industria audiovisual.

Perú acaba de lanzar su nueva Ley de Cine con incentivos fiscales y promoción internacional activa.

Colombia ha visto crecer su inversión en cine en un 1700% en solo dos años.

Uruguay fortalece herramientas para atraer rodajes extranjeros.

España se mantiene como uno de los destinos más competitivos de Europa con incentivos regionales agresivos.

Esto es una competencia global.

Y cada decisión cuenta.

Por eso, el proyecto de Residente y Bad Bunny importa tanto.

No solo por quiénes están involucrados, sino por lo que representa:

visibilidad global,

impacto mediático,

marca país.

Porque cuando una producción de ese nivel elige dónde filmar, no solo mueve dinero.

Mueve atención.

Mueve narrativa.

Mueve percepción internacional.

Y esta vez, esa historia se está contando desde República Dominicana.

Mientras tanto, otros países miran cómo esa oportunidad —una más— se fue.

Porque en esta industria, si no estás listo… alguien más lo está.

Al final, no se trata solo de cine.

Se trata de entender el momento, crear las condiciones correctas y competir sin miedo.

República Dominicana lo entendió.

Y lo está capitalizando.

Marc Mejía

Crítico de cine

Marc Mejia, crítico de cine y gestor desde Cinemaforum, de creación de nuevos públicos educados en cine. Con más de 20 años de experiencia en la difusión de la industria cinematográfica a nivel local e internacional, Marc ha consolidado su reputación no solo como crítico de cine, sino también como un profundo conocedor y cineasta activo en la escena local. Su pasión por el cine fue influenciada desde su infancia por su padre, Pericles Mejía . Editor de www.cinemadominicano.com, portal creado por su padre en 2004.

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