Olivia y las nubes, de Tomás Pichardo Espaillat, ha traído al país el primer Premio Platino del Cine Iberoamericano, organizado por EGEDA y FIPCA, entregado en la gala de la XIII edición del galardón, y con su éxito lleva a mirar el nacimiento y auge del cine de animación dominicana.
Los Premios Platino del Cine y el Audiovisual Iberoamericano, creados en 2014 por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales) y FIPCA (Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales), se han consolidado como el evento más importante para la industria audiovisual de los 23 países hispanohablantes y de lengua portuguesa. Y ahora han producido un acto de justicia al reconocer a Olivia y las nubes por sus merecimientos artísticos y su palmarés, no por condescender con nadie.
La teleaudiencia del ceremonial, calculada sobre 500 millones de personas, vio al director de animación dominicano recibir con sorpresa y emoción el Premio Platino en categoría Animación, para pronunciar un discurso breve y esencial, que produjo orgullo y alegría entre los dominicanos presentes en el Gran Teatro Gran Tlachco del Hotel Xcaret el pasado sábado 9 de mayo.
Este hito nos convoca a revisar el origen del cine de animación dominicano, el cual —de acuerdo con los rastreos realizados— tiene una raíz similar en agencias de publicidad que editaban sus anuncios, lo que nos lleva a preguntarnos cuáles han sido las producciones animadas que el país ha gestado.
La historia de la animación en la República Dominicana todavía está poco documentada de forma académica, especialmente en sus primeras etapas. Sin embargo, es posible reconstruir una línea histórica aproximada entre la animación aplicada a la publicidad y las primeras experiencias del cine animado nacional. En ambos casos, el desarrollo estuvo muy ligado a agencias publicitarias, estudios de posproducción y productoras audiovisuales que comenzaron trabajando comerciales antes de pasar al cine, videoclips y motion graphics.
La técnica de los motion graphics (gráficos en movimiento) es una disciplina de la animación que combina diseño gráfico, formas geométricas, tipografía e imágenes, dotándolas de movimiento y sonido para comunicar mensajes, explicar conceptos o dar vida a marcas. A diferencia de la animación tradicional centrada en narrativas de personajes, los motion graphics se enfocan en la comunicación visual dinámica, siendo clave en publicidad, videos explicativos, intros de cine y redes sociales.
El cine animado dominicano surgió desde los motion graphics y los efectos visuales, no desde grandes estudios tradicionales; estos departamentos se transformaron luego en productoras cinematográficas. Por ello, la historia del cine animado dominicano está profundamente conectada con la industria publicitaria.
La secuencia histórica de este desarrollo audiovisual es la siguiente:
- Años 70–80: Animación artesanal en comerciales de TV.
- Años 90: Consolidación de los motion graphics.
- Tiempo de experimentación digital: En esta época se registra el corto animado Lumiantena, de Martín López, el cual ganó en la categoría de video en una de las Bienales de Artes Visuales del Museo de Arte Moderno.
- 2000–2010: Los estudios publicitarios evolucionan hacia los VFX (efectos visuales) y dan forma a productoras de cine.
- 2010 en adelante: Se registra la integración profesional entre animación, publicidad y producción cinematográfica.
El origen publicitario
La televisión dominicana de los años 70 y 80 comenzó a utilizar animación tradicional cuadro por cuadro, stop motion artesanal y, posteriormente, motion graphics analógicos. Las primeras animaciones realizadas en los 80 y 90 fueron comerciales icónicos:
- "Café Santo Domingo (Los hermanos Santo y Domingo)": Supuso la integración de la identidad dominicana en dibujos animados. Fueron realizados en los Estudios Moro, de los hermanos José Luis Moro y Santiago Moro en España, en cinta de 35 milímetros y transferidos a video para la televisión local. Además de la imagen, el éxito del proyecto radicó en las voces de Freddy Beras Goico, Milton Peláez y Cuquín Victoria.
- "Pote de leche Milex": Un clásico de los 80 donde un pote de leche cobraba vida y bailaba. Fue realizado en Estados Unidos.
- "Chocolate Embajador": Con su pegajosa canción y personajes animados que interactuaban con el producto. Muchos de estos storyboards se diseñaban localmente por creativos dominicanos, pero la ejecución técnica solía hacerse en el exterior.
- "Refresco Country Club": Utilizaron animaciones coloridas para sus sabores de frutas. Durante los 90, comenzó a verse una transición hacia técnicas mixtas.
El país contaba con excelentes creativos, guionistas y agencias —como Young & Rubicam Damaris o Pagés BBDO— que ideaban los conceptos. Sin embargo, el proceso técnico de "tinta y pintura" y la fotografía en cámaras multiplano se hacía fuera. Existía la productora de Jean-Louis Jorge y, posteriormente, Panamericana (de Archie López), donde talentos individuales empezaron a experimentar con técnicas más sencillas y los primeros pasos de la animación computarizada a finales de los 90.
Pero esos anuncios eran publicidad; no eran cine.
El salto al séptimo arte
La trayectoria del cine de animación dominicano ha dado saltos gigantescos, pasando de los comerciales a producciones que hoy compiten y ganan en los festivales más prestigiosos del mundo:
- 2010. Cortometraje: 3 para el banquete, de los hermanos Jorge y Luis Morillo (Estudio Raycast Animation Studio). Presentaba la premisa de tres animales de granja que descubren que su destino es ser el plato principal de una cena. Fue la base técnica para lo que vendría después.
- 2011. El primer largometraje: 3 al rescate. Es históricamente significativa por ser la primera película dominicana de animación en 3D estrenada comercialmente. Enrique el chivo, Frank el pollo y Mauricio el cerdo escapan de una granja y emprenden una peligrosa misión de rescate en la ciudad de Santo Domingo.
- 2024. Capitán Avispa: Dirigida por Jean Gabriel Guerra y Jonathan Meléndez. Esta producción elevó el estándar comercial y el alcance internacional del cine animado local, impulsada por la música y visión de Juan Luis Guerra. Cuenta con las voces de Luis Fonsi, Joy Huerta y Juanes.
- 2024/2025. Olivia y las nubes: De Tomás Pichardo Espaillat. Representa la madurez artística de la animación dominicana, alejándose del 3D comercial para explorar técnicas mixtas y una narrativa surrealista. Es la cinta de animación dominicana más premiada, incluyendo el Premio Platino 2026.
Otras producciones con animación
- 2025. Donde floreció la devoción (Elsa Turul y Larimar Films, Elsa Turull). Documental que emplea motion graphics para explicar datos históricos y religiosos.
- 2025. A la sombra del abuelo: (Guillermo Molina Mueses). Biopic sobre el líder obrero Henry Molina, que inserta siete segmentos animados, incluyendo el ajusticiamiento de Trujillo.
- 2026. Milvio, fotógrafo de la revolución: Milbert Pérez Documental estrenado en la Asamblea Nacional con proyección en salas para este año.
Conclusión
El triunfo de la animación dominicana no es obra del azar, sino la culminación de décadas de ingenio que nacieron en un tablero de dibujo publicitario y hoy conquistan las pantallas del mundo.
Desde los trazos artesanales de los años 80 hasta la lírica visual de Olivia y las nubes, nuestros artistas han demostrado que no hay límites para la imaginación cuando se tiene la determinación de contar nuestras propias historias.
Hoy, el cine dominicano ya no solo camina; hoy, nuestra creatividad vuela, se transforma y brilla con luz propia en el firmamento del arte iberoamericano.
Esta historia de la animación de cine en el país se realiza para dar una panorámica muy a vuelo de pájaro.
Tiene que haber producciones (de publicidad y de cine) que no aparecen debido a que no se tiene la información o la memoria no alcanza a ubicarlas.
El tema es para escribir un libro. No para un suelto crítico destinado a dar una idea general Las omisiones que hay pueden ser llenadas por contribuciones de cineastas e historiadores contemporáneos del cine.
Esta crónica es un aporte.
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