La Casa de América Latina (Maison de l’Amérique Latine, en francés) se localiza en el corazón de la capital francesa, detrás de la Asamblea Nacional y vecina de numerosos ministerios, como el de Asuntos Exteriores. La conforman dos palacetes de piedra caliza construidos en el siglo XVIII, el de Varengeville y el de Amelot de Gournay, que, vistos desde el jardín a la francesa que se extiende detrás de ellos, parece un castillo.

Diplomáticos latinoamericanos y directivos de la Maison de l'Amérique Latine durante la celebración de los 80 años, en París, el 15 de octubre de 2026.
Diplomáticos latinoamericanos y directivos de la Maison de l’Amérique Latine durante la celebración de los 80 años, en París, el 15 de octubre de 2026.

En Francia “no existe otro sitio digno para América Latina como lo es este lugar”, dijo el ex diplomático francés, Alain Rouquié, en una conferencia sobre el futuro del recinto cultural y en el marco de una jornada para conmemorar los 80 años de la institución. Su presidente, Jean-Marc Laforêt, explicó que no se oponen a la venta, sino a la manera en cómo se está realizando.

“Lo que contestamos es una venta sin buscar una fórmula que a la vez garantice la venta y la perennidad de nuestra presencia en los palacetes que ocupamos desde hace 60 años sin descontinuar”. Este es su domicilio desde 1965, el número 217 del bulevar Saint-Germain, pues el primero, al momento de su creación en 1946, se encontraba en un edificio de la Avenida Iéna, cerca de la Torre Eiffel, que ya no existe.

El Banco de Francia, propietario de los dos palacetes desde 1962, los puso a la venta por el precio de 100 millones de euros, una cantidad a la que se le podrían sumar 60 millones de mantenimiento en los siguientes años. Laforêt nos contó que en 2003 el Banco ya había intentado venderlos.

“En ese entonces, el presidente de Francia era Jacques Chirac y el ministro de Asuntos Exteriores era Dominique de Villepin. Ellos pararon el proceso de venta. ¿Por qué? Imagino que ellos intervinieron porque la Casa tiene el alto patrocinio del presidente de la República desde su creación”.

Un modelo empresarial

El periódico francés Le Figaro (derecha), en tres artículos publicados desde 2025, cuestiona la comercialización de los espacios y denuncia una presunta mala gestión, pero no muestra pruebas ni se menciona los nombres de las personas que brindan las polémicas declaraciones.

Laforêt rechazó rotundamente la información del periódico francés y aseguró que “no es un misterio” el modelo empresarial que tiene la Casa de América Latina porque así funciona desde hace 40 años.

“Nosotros somos inquilinos del Banco de Francia. Le pagamos dos millones de euros al año. No es un misterio. Y para financiar esos dos millones tenemos un presupuesto de cuatro millones al año. Así financiamos todas nuestras actividades que son gratuitas”.

Esos cuatro millones, detalló Laforêt, los obtienen rentando una parte de sus locales para eventos privados, como conferencias, seminarios e incluso para rodajes de películas. Los gobiernos latinoamericanos no tienen ningún compromiso en financiar la casa. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia sólo aporta 25 mil euros al año.

“Es poco, pero es muy importante para nosotros, digamos, políticamente y simbólicamente para demostrar nuestra relación que desde el inicio tenemos con el ministerio (de exteriores) desde su creación”.

Bloque Latino Transatlántico

Tan pronto terminó la Segunda Guerra Mundial, el general Charles de Gaulle, el héroe que lideró la resistencia de Francia liberándola de la ocupación nazi, creó la primera Casa de América Latina en 1946. Lo hizo para agradecer el apoyo que recibió en América Latina, donde militantes de la resistencia recibieron protección y donde lo admiraban por haber ganado la guerra.

“De Gaulle es la imagen de esa Francia que dijo ‘no’ al nazismo, y logró así estar en el campo de los grandes vencedores”, nos explicó el ex diplomático francés, Jean Mendelson, en la jornada dedicada a los 80 años de la Casa de América Latina.

Cuando De Gaulle asume la presidencia, en 1959 “Francia es vista como el gran país latino que no está sometido a la diplomacia estadounidense. Se ve especialmente en la crisis de Santo Domingo, en 1965: su posición es una crítica radical, casi brutal contra la intervención estadounidense”.

En 1961 comenzó la época de oro de las relaciones entre Francia y América Latina. La noche del 21 de febrero, el general de Gaulle pronunció un notable discurso en las primeras instalaciones de la Casa de América Latina proponiendo otra configuración del mundo. A veinte embajadores latinoamericanos les pidió que imaginaran la unión de los países latinos de ambos lados del Atlántico. Este gigantesco bloque de naciones sería, según el general De Gaulle, la obra cumbre de la razón porque representaría la paz mundial.

Sus ideas resonaron en su mítico viaje por América Latina de 1964, en el que visitó 11 países, en un momento en que Estados Unidos seguía pregonando “América para los americanos”.

El viaje fue un desafío para los intereses de Washington en la región, pero también para la economía estadounidense porque De Gaulle “cuestionaba la hegemonía del dólar en las relaciones monetarias, financieras y económicas internacionales”, precisó Carlos Quenan, profesor de economía en el Institut des Hautes Études de l’Amérique latine (IHEAL) y vicepresidente del Institut des Amériques de París.

Muchos años después el viaje del general De Gaulle sigue siendo recordado como uno de los momentos más importantes para las relaciones entre Francia y América Latina. Así lo hizo el presidente Emmanuel Macron en 2025, en México, y también en Chile, en 2024.

Y muchos años después, frente a las potencias de China y Estados Unidos que han convertido la región de América Latina en un terreno de batalla, Francia tiene un papel “importantísimo”, así lo consideró Alain Rouquié, ex diplomático francés y uno de los intelectuales más importantes sobre la historia de la región.

“Tener a China como primer cliente no significa ser vasallo de China. Tener a Estados Unidos como inversionista importante no significa eso. Francia permite a ciertos países 'no' tener que elegir” entre las dos principales potencias económicas y, de acuerdo con Rouquié, “lo está haciendo en los momentos importantes que son ahora”.

¿Qué sigue para la Casa de América Latina de París?

En la segunda mitad de octubre, el Banco de Francia cierra la oferta de la venta de los inmuebles, después, en noviembre, tendría que anunciar quién sería el comprador, pero la venta tomará su tiempo por trámites jurídicos, hasta unos seis meses, calcula su presidente, Jean-Marc Laforêt.

“Eso nos obliga a una reacción rápida. No podemos esperar a Navidad. Vamos a profundizar la movilización de los sectores, que son numerosos”.

Más de 27 mil personas, entre ellas embajadores latinoamericanos, han firmado una petición para evitar que esta institución sea desalojada de sus históricas instalaciones. En la Asamblea Nacional el diputado Benoît Larrouquis, del partido Renaissance, difunde la petición y también dijo que “hace lobby en el gobierno” para que Emmanuel Macron “pueda ayudar en escoger un comprador que acepte la presencia de la Casa de América Latina en el edificio”.

En la Cámara alta, la senadora Sophie Briante, del partido Alianza Solidaria de los franceses en el extranjero, emprendió una acción similar esperando que el número de firmantes de la petición sea un argumento para “salvar” la institución.

El presidente Emmanuel Macron tiene un peso importante en esta historia, así lo declaró a la AFP su antecesor François Hollande, el ex mandatario que en 1981, y a petición del presidente François Mitterrand, sacó a la Casa de América Latina de una crisis económica.

"No se trata de interferir en la vida del Banco de Francia, sino simplemente de decir que sería necesario que existiera esta cláusula que permita a la Casa de América Latina permanecer donde está", sostiene Hollande.

Jean-Marc Laforêt pide al Banco de Francia que tome en cuenta “el papel diplomático, político y cultural de la Casa de América Latina” y que, si concluye la venta, lo haga con una cláusula “que garantice nuestra presencia con el nuevo propietario”.

“Esperamos que todos nos ayuden a ganar esa lucha. Es una lucha difícil, no hay que ocultarlo, pero la vamos a desempeñar hasta el fin”.

El general De Gaulle la creó, Mitterrand la rescató, ¿qué hará Emmanuel Macron? La respuesta la conoceremos pronto.

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