A una semana de las elecciones nacionales, descritas por los analistas como las más determinantes de la historia de Israel, los últimos sondeos de opinión pública muestran consistentemente que el bloque encabezado por Benjamin Netanyahu no tiene ninguna posibilidad de formar la próxima coalición de gobierno.
El propio partido del primer ministro israelí, Likud, ha bajado de 31 escaños en la Knesset actual a una proyección estimada de entre 18 y 20 asientos en el parlamento.
Sin embargo, también el bloque de oposición encabezado por el excomandante en jefe del Ejército, Gadi Eizenkot, muestra, según los sondeos, dificultades para formar un gobierno sin la participación y el apoyo de las listas árabes israelíes.
Y es que el fulminante y criminal ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, empujó al electorado israelí hacia la derecha, incrementando el miedo y hasta el odio a los árabes palestinos. Los partidos de centro derecha que se disponen a reemplazar a la actual coalición de gobierno se abstienen de declarar que solicitarán el apoyo de las listas árabes.
Sin embargo de lograr junto a las listas árabes, que también se oponen indiscutiblemente al gobierno de extrema derecha de Netanyahu, será posible aún antes de formar nuevo gobierno, anular gran parte de las leyes anti-democráticas sancionadas por el gobierno saliente y tratar de retomar el rumbo de la normalidad.
Compartir esta nota