¿Cómo habitar la tierra de forma pacífica sin destruirla? A esta pregunta urgente en estos tiempos de crisis ecológica, la líder mapuche Moira Millán responde llamando a la revolución "telúrica", es decir, a reconectar con el medioambiente para dejar atrás el capitalismo, el colonialismo y el racismo.
Millán, quién vive en una comunidad mapuche en el sureste de Argentina, en tierras recuperadas, se define como una weychafe, una guerrera en mapudungun, el idioma mapuche que se habla en ambos lados de la Cordillera de los Andes. Una guerrera que defiende la tierra, el territorio y también la cultura, la memoria de su pueblo y el idioma.
Además de liderar movimientos sociales para la defensa del territorio, Moira Millán es autora de un ensayo – ‘Terricidio’– y de una novela titulado ‘El tren del olvido’, cuya versión acaba de ser publicada en francés.

RFI la recibió durante su gira en Francia para presentar la edición francesa de esta novela apasionante que mezcla saga familiar, historia de amor y la resistencia del pueblo mapuche contra el colonialismo del estado argentino.
RFI: Usted viajó desde el Puel Wallmapu -la Patagonia en mapudungun- para presentar en París su libro “El tren del olvido”, que acaba de salir en francés. Esta novela es un ejercicio de memoria sobre el pueblo mapuche, con el despojo y el desplazamiento del pueblo mapuche como telón de fondo, a través de cuatro generaciones. ¿Por qué haber elegido este título El tren del olvido?
Moira Millán: El tren significó el progreso, la llegada de la “civilización” y con él el despojo territorial, la invasión a nuestro territorio. Y este tren es una metáfora de los espejitos de colores que todo el tiempo nos venden los distintos gobiernos de turno, con políticas que pretenden sacarnos de la pobreza, traer el desarrollo, el bienestar a los pueblos. Y luego, termina sucediendo que es todo parte de una gran desilusión. El tren del olvido es eso: es confrontar la memoria, el pasado y entender que muchos de los interrogantes que hoy tenemos tienen su respuesta en lo que nos sucedió antes. Y el ferrocarril, que fue muy significativo para nosotros, terminó después, en la década del 90, con el gobierno de Menem, desapareciendo. Ese símbolo que era el ferrocarril también después sucumbió frente al neoliberalismo. El tren del olvido es un revisionismo histórico y es una lucha contra la desmemoria de los pueblos.
Escuche el audio de la entrevista:
RFI: ¿Se inspiró en alguna forma de la historia de su propia familia para tejer esta novela?
Moira Millán: Sí, de hecho, mi abuelo puso las vigas del tren, las vías. Tuvo un accidente ahí. Mi padre fue maquinista. Mis tíos trabajaron en el ferrocarril. Y mi sueño era ser ferroviaria hasta que Menem privatizó.
RFI: En este libro usted alude a un episodio trágico de la historia mapuche: la captura de varios mapuches que fueron deportados aquí a París, a Francia, para ser exhibidos en un zoológico humano.
Moira Millán: Esa es una página triste de la historia, lamentablemente real. No solamente fueron traídos mapuches y tehuelches, sino también otros pueblos indígenas. Y en esta exotización de la vida y de las personas que habitábamos otros confines de la tierra, se intentó hacer un espectáculo de estos pueblos y por supuesto, contra su voluntad fueron traídos y exhibidos para la gran feria de ciencia que se hizo aquí en París. Era parte, digamos, del entretenimiento en condiciones inhumanas. Muchos de ellos murieron en el camino.
RFI: Esta novela es también la de un encuentro. Hay un personaje de un inmigrante irlandés y una mujer mapuche. ¿Cómo surge este personaje irlandés?
Moira Millán: Hay una la analogía de los pueblos que resisten en el mundo. El pueblo irlandés es un pueblo tan lejano a nuestra territorialidad, sin embargo, enfrentó un enemigo común que era la Corona británica. Durante mucho tiempo, más de un siglo, la Corona británica poseyó prácticamente la Patagonia. El trazado del ferroviario se hizo en función de los intereses económicos de los ingleses y tenían mano de obra esclava, que éramos todos nosotros, los pueblos indígenas, con el aval y la complicidad del gobierno argentino.
Entonces, hago una analogía de la lucha de los irlandeses por su libre determinación con la lucha mapuche contra esa colonialidad que iba tomando los territorios y tomando su vida. En un punto histórico tan adverso, de tanta complejidad, se encuentran dos personas que aparentemente vienen de mundos muy diferentes, pero logran enamorarse y encontrarse en el sentido más profundo y absoluto de su humanidad.
RFI: Efectivamente, es una novela también de amor, de luchas, de luchas históricas, de luchas sociales, de guerras. En esta novela también rescata usted la cultura mapuche, su lengua. Encontramos muchas palabras del idioma del mapudungun en el relato. Es un encuentro también con las creencias, sus ritos y los vínculos con la tierra. ¿De qué manera las culturas tradicionales de Latinoamérica podrían o pueden ser clave para salvarnos de la crisis ecológica?
Moira Millán: Yo creo que frente a la crisis civilizatoria hay muchas respuestas en la defensa de una cosmovisión que establece el cosmocentrismo. Es decir, cómo nos relacionamos en amorosidad, en reciprocidad, y con total y absoluto respeto hacia todas las formas de vida y los modos de habitar el mundo.
Creo que los pueblos indígenas hemos logrado, a pesar de todo y a pesar de una colonización y un genocidio, salvaguardar esos principios, ese legado de nuestros ancestros, nuestras ancestras.
Es posible, me parece, hoy en plena crisis civilizatoria. Entonces, con la memoria telúrica de los pueblos, poner en diálogo no solamente estos mandatos que hemos recibido como pueblos indígenas, sino también los sueños que vamos tejiendo con las sociedades criollas que al igual que nosotros, quieren volver a vincularse con la tierra de manera respetuosa, armoniosa.
Creo que estamos en un punto muy crítico de la humanidad y que la misma tierra, que para mí siempre digo que es el sujeto político social emergente, hoy ya no es la clase obrera. Cada vez se va tecnificando más la industria, cada vez hay menos obreros. Ni siquiera te diría los movimientos feministas. Hoy, el emergente político social es la tierra. Es la tierra la que nos está uniendo, es la tierra que va urdiendo una estrategia de lucha por la vida.
RFI: Usted se define como una weychafe, una guerrera. ¿Qué es lo que defiende?
Moira Millán: Defiendo la vida en todas sus formas. Defiendo la memoria, defiendo el vínculo sagrado con la tierra y lucho contra ese antropocentrismo, ese capitalismo desmedido, cruel.
Entonces, la idea de poder utilizar herramientas como la literatura, que, lamentablemente, por lo menos en Argentina, es absolutamente racista, supremacista, es el bastión de la blanquitud.
De repente, una voz indígena, poniendo su pluma ahí, poniéndole palabras a la memoria, poniéndole palabras a la lucha, volviendo a re-existir a través de la escritura, es un desafío que no tiene precedentes. Yo venía contando a mis compañeras que soy la primera novelista indígena en ser publicada en Argentina y espero que haya muchas más.
RFI: ¿Qué tanto se difundió su libro en Argentina?
Moira Millán: De hecho, este libro en Argentina fue saboteado, perseguido, censurado. Ese libro no se consigue en Argentina. Figura como agotado, pero nadie lo tiene. Entonces es un honor y una alegría que pueda publicarse en Francia.
A mí, como mujer mapuche, como escritora, me cuesta muchísimo no solamente publicar, escribir y luego que se sostenga la difusión de mi libro.
‘Terricidio’, que es otro libro que he escrito, también pasó por un proceso de persecución. Incluso un juez de la justicia argentina quería declararlo material terrorista. Obviamente, no tenía ningún tipo de asidero semejante acusación y quedó sin efecto. Pero logró, por ejemplo, que el Gobierno de la Provincia de Chubut lo censure dentro de la provincia.
RFI: Usted llama a restablecer la armonía, nuestra armonía entre la comunidad humana y la naturaleza, y hablar y acabar con el “terricidio”, el título de su ensayo. ¿Cómo podría traducirse políticamente esta idea de mantener un vínculo con lo vivo un poco más equilibrado?
Moira Millán: Primero, el entendimiento, la comprensión de que todas las vidas se ensamblan, todas las vidas importan y todas las formas de vida son necesarias. Entonces, a veces luchamos y ponemos el énfasis en la protección de los ecosistemas tangibles, pero sin embargo se llevan adelante cacerías de referentes indígenas que protegen esos ecosistemas y ciertos sectores ambientalistas no ponen el grito en el cielo por eso.
Y nosotros decimos que cada vez que desaparece un elemento de la naturaleza, desaparece con él un elemento de nuestra cultura y viceversa. Es decir, que es tan importante la preservación de los ecosistemas como la preservación de los ecosistemas intangibles, de lo cultural.
Entonces, “terricidio” es toda esa forma de agredir la vida que encontró el sistema y se enlaza con la desaparición de los cuerpos, territorios diversos, es decir, cuando se comete travesticidio, cuando se comete feminicidio, eso también es terricidio.
¿Cómo se combate el terricidio? Primero poniéndole nombre y apellido a ese mal para poder extirparlo. Creemos que algún día el terricidio puede llegar a ser declarado crimen de lesa humanidad y lesa naturaleza. Por supuesto, los principales responsables son los gobiernos, los estados nación y las empresas. Las empresas deberían ser juzgadas por terricidio.
RFI: Últimamente usted se ha unido a la movilización en Argentina contra la Ley de Glaciares. Es una ley impulsada por el gobierno de Javier Milei que dejará en manos de las provincias argentinas y no ya no al Estado. La protección de los glaciares y, sobre todo, los permisos para desarrollar minería en estas zonas para favorecer e impulsar la actividad minera en estas zonas. ¿Por qué se ha movilizado contra esta ley?
Moira Millán: Esta ley es una aberración a la vida. En momentos de crisis climática, donde los glaciares son reguladores de la temperatura del mar y, por lo tanto, también una importante estructura de contención del clima, pretender destruir los glaciares, contaminarlo, habilitar la megaminería es un acto criminal que atenta contra la vida de toda la humanidad.
Milei no es el dueño de los glaciares en Sudamérica y no es, por lo tanto, una lucha que solo debemos encarar el pueblo mapuche tehuelche o el pueblo patagónico. La humanidad toda debe defender la Patagonia, debe defender los glaciares. Ojalá la gente pudiera entender la contribución de la Patagonia al mundo: es un reservorio de agua dulce. Hay crisis hídrica en el planeta. Necesitamos realmente de los glaciares y estamos necesitando la solidaridad del mundo. Que por favor, nos ayuden a salvar a la Patagonia.
RFI: Usted ha combatido el colonialismo, el machismo, esta novela es muy feminista, aparecen varios personajes femeninos empoderados que luchan y resisten. Sin embargo, usted sostiene que no se trata de quitarle el poder a los hombres sino de restablecer la armonía entre los seres. ¿Usted se identifica con el ecofeminismo?
Moira Millán: No. Yo creo que el feminismo le ha aportado mucho a la lucha antipatriarcal, pero no tiene el monopolio de la lucha antipatriarcal. Esta lucha tiene muchas aristas, tiene muchos modos y formas. Las mujeres indígenas en general no nos reconocemos como feministas, sino como anticoloniales. Y en esa lucha anticolonial, por supuesto, está una de las mayores expresiones de opresión, que es el patriarcado. Y vamos a luchar contra eso. Y en ese punto nos encontramos con el feminismo.
La lucha ecologista tiene también una identificación en nosotras, pero es más profundo, porque nuestra lucha es por el restablecimiento de la armonía, por la recomposición del vínculo sagrado con el cosmos, con la tierra, con todas las vidas. Y en eso vamos a estar siempre encontrándonos con puntos en común con el feminismo, con el ecologismo, con el antifascismo, el anticapitalismo, el antirracismo. Pero hay un proyecto civilizatorio que nosotros tenemos como horizonte y que queremos recuperar. Entonces creemos que se necesita escuchar más a los pueblos indígenas.
Compartir esta nota