MONSEÑOR HUGO E. POLANCO BRITO
El camino de un siervo de Dios, entre Hateros, el olor de la caña de azúcar y el incienso ardiente de la guerra fría de la década de los años 70.
Monseñor Hugo E. Polanco Brito representa, para la Iglesia católica y la República, una estirpe de hombres irrepetibles ya desaparecida, tanto en el mundo de la fe cristiana como en la época en que las encrucijadas del ajedrez de cada día eran más fuertes que el Big Ben de Londres.
Hombre forjado en los principios de la filosofía del bien común y con un espíritu intolerante ante cualquier injusticia humana llegó a la villa blasonada de Salvaleón de Higüey en el año 1975.
Su misión pastoral estuvo orientada a ser un mediador entre los reclamos de reparto de tierras y el movimiento campesino, en pugna con los hacendados dueños de la tierra y el ganado de la Región Este.
LA RELACIÓN DE MONSEÑOR HUGO E. POLANCO BRITO Y EL LÍDER DE LOS HATEROS DEL ESTE EL CÓNSUL JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ
He aquí, señores, uno de los episodios de un pastor con olor a ovejas, como lo fue Monseñor Hugo E. Polanco Brito, al cual el hado impenitente no le arrebató la calma y puso en él un ramo de flores blancas para torear situaciones del destino impío, en el cual demostró sus grandes dotes de hombre de profunda fe y de gran mediador. Su relación personal con el Dr. José MANUEL ÁLVAREZ, cónsul honorable de España con asiento en Higüey. Fue un capítulo de cordialidad y un espacio de diálogo para el bien común. El DR. José MANUEL ÁLVAREZ fue un médico veterinario que llegó de España a prestar servicios profesionales a una finca privada y posteriormente adquirió una gran cantidad de terrenos para la cría de ganado. Su elevado espíritu de hombre apasionado por la ganadería lo llevó a fundar junto a otros ganaderos la Asociación de Ganaderos Nisibón Inc. (AGANI).
En una época en que la lucha de los campesinos sin tierra se convertía en una epopeya épica, cuyo propósito era reclamar la repartición de terrenos para la siembra agrícola y que estaba en boga las leyes agrarias que había promulgado el presidente Balaguer, se hizo impostergable para evitar un Waterloo impredecible entre hateros llenos de ambición terrenal y campesinos arropados por la indigencia y la exclusión social el dialogo entre Monseñor Hugo E. Polanco Brito y el líder de los hateros Dr. José Manuel Álvarez.
Ese escenario fue un espacio para construir la más hermosa cultura del diálogo y el consenso y proteger los derechos fundamentales de todos los ciudadanos de esa época.
EL CARILLÓN DE LAS 45 CAMPANAS DE LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA
Una de las virtudes acrisoladas que adornan la personalidad de Monseñor Hugo E. Polanco Brito es su espíritu emprendedor, filantrópico, hombre echado de pureza, de justicia, de amor espiritual y de un abandono a las cosas terrenales, pero siempre muy identificado con colocar el templo de nuestro Señor Jesucristo como la mejor demostración de amor y veneración a la madre espiritual del pueblo dominicano, la Virgen de la Altagracia.
A través de su prestada gestión pastoral logró que las principales familias y fieles del pueblo dominicano donaran las 45 campanas que hacen vibrar al ritmo de un ruiseñor el Carrillón que se encuentra en la catedral.
Dicha obra fue inaugurada el 15 de agosto del año 1977, con la presencia del presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer.
EL FONDO DE DESARROLLO DE LA REGIÓN ESTE Y LOS 38.7 MILLONES DE LA GULF + WESTERN
El origen de este fondo fue fruto de un acuerdo histórico entre el gobierno dominicano presidido por el presidente Don Antonio Guzmán Fernández (1983) y la empresa norteamericana GULF + WESTERN. A través de este convenio, el Estado recibió la suma de 38,7 millones de dólares por concepto de pagos de impuestos retrasados, los cuales se destinaron a impulsar obras de infraestructura pública en todas las provincias de la Región Este.
He aquí, señores, que se aplica: los pueblos pueden convertir a un hombre en una leyenda; hay veces que la impronta a favor del bien común se convierte en un legado eterno.
Para administrar de manera pulcra estos fondos, se necesitaba salir con la linterna de Diógenes a identificar a un hombre inmaculado, renuente al dolo, intolerante ante conductas inadecuadas y ahí apareció como el ave fénix, su excelencia Monseñor Hugo E. Polanco Brito.
El grupo de poder de Washington requería un hombre del perfil antes señalado.
Según una consulta en los archivos privados de su excelencia Monseñor Hugo E. Polanco Brito, dice textualmente:
Resulta: Que un domingo después de celebrar la eucaristía a las 8:30 A.M., recibí una llamada desde la Casa Blanca de uno de los ejecutivos de la empresa GULF + WESTERN y asesor del Pentágono:
Hola, Su Excelencia, le llamamos para que sea usted el presidente del fondo de desarrollo de la Región Este, porque solo un hombre de su integridad representa para la Casa Blanca la integridad y la transparencia en el manejo de dichos fondos.
Mi respuesta fue la siguiente:
Solo acepto esta posición bajo el criterio de que dicho cargo lo ejerceré de forma honorífica sin cobrar un solo centavo, para el servicio del pueblo dominicano.
LA PUERTA DE BRONCE DE LA BASÍLICA DE HIGÜEY
Bajo el liderazgo pastoral de Su Excelencia Monseñor Hugo E. Polanco Brito, es importante resaltar al hombre práctico, adicto a las circunstancias del momento, que dispuso la construcción de la majestuosa puerta de bronce de la Basílica de Higüey en 1988 por el artista Tommaso Gismondi y bendecida en Roma por el Papa Juan Pablo II, quien posteriormente la visitó y coronó la imagen de la Virgen en octubre de 1992. Con esta obra dejó sellado el espíritu de un hombre que amaba profundamente el templo de Dios y la Grey que le tocó ser su pastor.
EL OBISPO QUE ADMIRABA AL REY DEL TANGO CARLOS GARDEL
Era común después del almuerzo entre un café y largas reflexiones ver a su excelencia Monseñor Hugo E. Polanco Brito escuchar el tema “Volver” del Rey del Tango Carlos Gardel.
Decía Carlos Gardel: es el mejor intérprete de la música que despierta el espíritu humano.
En medio de escuchar los tangos, este obispo de inteligencia privilegiada tenía una capacidad extraordinaria para debatir con firmeza cualquier tema sin perder jamás la elegancia.
ANÉCDOTA DE MONSEÑOR HUGO E. POLANCO BRITO Y UN LAICO
Resulta que un sábado en la Misa de 6:00 P.M se me acercó un laico y me dijo en forma de broma desafiante a Monseñor Hugo E. Polanco Brito estas palabras:
“Monseñor, yo soy más grande que usted.”
Monseñor tenía la capacidad de desmontar un argumento con una sola frase, responder con ironía sin caer en la ofensa y enfrentar a sus adversarios sin sacrificar su educación.
Y de inmediato Monseñor Hugo E. Polanco Brito le respondió: “Un momento, señor, usted será más alto de tamaño, pero no más grande que yo.”
LA RELACIÓN DEL CACIQUE AMABLE ARISTY CASTRO Y MONSEÑOR POLANCO BRITO
Desde que fue electo Diputado por la Provincia de La Altagracia el 16 de mayo de 1982 y posteriormente senador de la República, un halo impenetrable selló la amistad entre el Cacique del Este AMABLE ARISTY CASTRO y MONSEÑOR POLANCO BRITO. Era muy común los lunes o cualquier día de la semana verlos entre ambos amigos compartiendo un café o un almuerzo.
La devoción que profesó AMABLE ARISTY CASTRO por la Virgen de la Altagracia quedó impregnada en el corazón de MONSEÑOR POLANCO BRITO, quien se convirtió en el mejor consejero de este político altagraciano.
Era costumbre verle reunirse para tratar asuntos de Estado y de la Comunidad.
En las notas del archivo privado de MONSEÑOR POLANCO BRITO se conserva esta breve revelación “Amable Aristy Castro, mi dilecto amigo, es indeclinablemente el Cacique del Este y es un símbolo auténtico de un verdadero altagraciano”.
ANÉCDOTA: EL VIAJE DE LOS HATEROS A SANTIAGO DE LOS CABALLEROS CON MONSEÑOR HUGO POLANCO BRITO.
Dice un viejo refrán: “Que la vida es como un restaurante, que nadie se va sin pagar”.
En ese sentido, todo maestro sabe que sin lectura no puede haber educación y que sin educación sólo quedan los prejuicios, las consignas y las pasiones irracionales.
Por eso me detengo aquí: para decir que MONSEÑOR POLANCO E. BRITO fue un hombre de ideas muy avanzadas pero un incomprendido en la época en que le tocó vivir.
Resulta que, a su llegada a Higüey, como obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, fruto de haber sido el autor y pionero del Plan de Desarrollo de la ciudad de Santiago de los 30 Caballeros… MONSEÑOR POLANCO E. BRITO hizo una invitación a un grupo de hateros (dueños de tierra y ganados) para que visitara la ciudad de Santiago y pudiera apreciar el desarrollo integral de esta ciudad cibaeña y luego replicarlo en la ciudad de Higüey.
Dicho encuentro se realizó en un famoso restaurante. Los hateros degustaron de los mejores platos de la gastronomía de la época y también escucharon las exposiciones de empresarios, académicos y líderes del Cibao. En dicha actividad, se recuerda a un entrañable amigo de Monseñor Polanco en agradecimiento por su generosidad y mano amiga en el encuentro.
Como diría un pensador: Culpas del tiempo y no de España.
LA VISITA DEL PAPA JUAN PABLO II A HIGÜEY
En su calidad de hombre cercano a la gente y pastor de la periferia, el Santo Padre JUAN PABLO II, a invitación de MONSEÑOR POLANCO E. BRITO, en octubre de 1992 retornó al país para las celebraciones del V Centenario de la Evangelización de América. El día 12, ofició una multitudinaria misa en la explanada de la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, reafirmando el vínculo del catolicismo con la provincia de La Altagracia.
MONSEÑOR POLANCO E. BRITO EL PASTOR QUE ENCENDIÓ LA FLOR DEL NARANJO CON SU LEGADO DE FE
Su inteligencia y sus virtudes morales han sido fundidas en el mismo crisol. Por todas las facetas que se le consideren, tiene el mismo valor. Ha vivido una vida uniforme como si las determinantes hubieran sido preestablecidas, sin accidentes.
Ha tenido su vida en todos los órdenes un desarrollo gradual, metódico. Su cerebro y su corazón se han completado y se han entendido siempre. Ha habido una gran armonía entre sus sentimientos y sus pensamientos. Todo lo que ha escrito ha estado impregnado de un gran optimismo. Jamás ha desesperado, jamás ha perdido la fe, siempre ha confiado en el triunfo del bien. Ha sido un convencido de la virtualidad del saber y del obrar.
Ha vivido abrazado a las cuotas más nobles de la vida.
Ha vivido sus sueños.
Su religión ha sido el culto de los grandes hombres, y su amor el de las grandes ideas. A fuerza de amar las cosas grandes se ha engrandecido, a fuerza de mirar hacia arriba se ha levantado, y como el cóndor, debe tener las pupilas hechas para medir lo infinito.
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