Hace doscientos cincuenta años, trece colonias agrícolas se opusieron a un imperio marítimo y militar. Se necesitaron dos siglos para que otras excolonias del mismo imperio tomaran un camino similar. Sin embargo, aquella gesta de independencia tuvo un efecto inmediato. El marqués de Lafayette, aliado de George Washington, utilizó sus relaciones con los colonos azucareros franceses de Saint-Domingue y consiguió que un grupo de “cazadores voluntarios” colaborara en las batallas, prometiéndoles la libertad a su regreso a la isla. Esa ayuda contribuyó al proceso de toma de conciencia de los esclavizados y culminó en la independencia de Haití. En los territorios de habla española también se tomó el ejemplo de autodeterminación.

Es innegable que a esas trece colonias originales les ha ido mucho mejor que a la corona y a los súbditos que ejercían poder sobre ellas. Militarmente, primero con su expansión hacia Texas y luego con su presencia en buena parte del territorio hoy denominado América Latina, adquirieron experiencia en la observación geográfica y el envío de tropas, conocimientos que luego aplicaron de manera provechosa en las dos guerras mundiales del siglo XX.

Económicamente, la divisa parecía ser “sin miedo al éxito”. En sus primeros ciento y tantos años se formaron grandes fortunas, pero fue sobre todo durante el siglo veinte cuando el país se convirtió en ejemplo de emprendimiento capitalista sostenido. A pesar de burbujas financieras, bancarrotas ocasionales, crisis periódicas y creación de bolsones de miseria, la aventura económica produjo una combinación excepcional de emprendimiento, innovación tecnológica, movilidad social y ampliación de la capacidad y calidad de consumo masivo. Ese dinamismo permitió que numerosas ramas de actividad se convirtieran en industrias provechosas: transporte, tratamiento de textiles, finanzas, comunicación, el entretenimiento que han transformado el mundo.

Herederos directos de la revolución industrial, supieron mejorar ese legado añadiéndole los estudios de tiempo y movimiento, la administración científica, la producción en serie y buena parte de la teoría moderna de la motivación, alimentada tanto por la organización militar como por la competencia deportiva. La economía estadounidense produjo y acumuló riqueza a través de la eficiencia, la innovación y la amplitud de la escala de la producción.

Un ámbito en el que no tienen parangón es la creación de conocimiento y la proyección de la creatividad cultural y eso desde los años iniciales. Alexander Hamilton creó la primera oficina de patente moderna. Las guerras mundiales también fueron aprovechadas para atraer cerebros que luego ganarían premios Nobel con una frecuencia extraordinaria. Las universidades a las que desde los años ochenta se les critica la intolerancia, funcionaron durante lustros como aspiradores de talento internacional, en parte porque se tenían dudas sobre el talento local. Hoy día cuesta imaginarlo, pero durante sus primeros cien años de existencia, la Filarmónica de Nueva York solo tuvo directores extranjeros. Luego vinieron excelentes compositores y directores, además de la expansión de la industria de Hollywood. Esa industria, a su vez, ha sido puesta al servicio de la creación de una “más perfecta unión”, como se establece en el preámbulo de la constitución, que, dicho sea de paso, es la más antigua vigente actualmente.

Entonces, ¿cómo es posible que la celebración de un aniversario tan emblemático como el de mañana 4 de julio de 2026 nos encuentre con titulares que ponen en duda la capacidad de este gigante mundial? Tengo la impresión de que la explicación puede encontrarla el alemán Wolfgang Goethe: “Todo aquello que libera nuestros espíritus sin darnos autocontrol es desastroso”.

Jeanne Marion Landais

psicóloga y escritora

Jeanne Marion-Landais cuenta con una experiencia profesional importante en el mundo financiero y diplomático. Ha vivido en Estados Unidos, Francia y República Dominicana y su mirada al mundo está permeada por sus vivencias en estos países. A título voluntario colabora desde el 2014 con El Arca, asociación en torno a la discapacidad intelectual. Es madre de dos hijos.

Ver más