“Mis amigos no tienen defectos, solo tienen imperfecciones del carácter”. Pbro. Oscar Antonio Robles Toledano
El padre Óscar Robles Toledano fue una figura señera que, como miembro ilustre del clero dominicano, se destacó por ser un intelectual de brillante dimensión continental y ciudadano preclaro de la patria dominicana. Así lo definió el eximio obispo Monseñor Juan Félix Pepen.
Los rasgos de una personalidad no se caracterizan por una acción específica, una sola obra en particular; la faceta se perfila a lo largo de una vida en su relación y trato con el prójimo. Hoy, ante el crepúsculo del nuevo día, nos referimos a Monseñor Óscar A. Robles Toledano, un destacado sacerdote católico, políglota, intelectual, escritor y diplomático dominicano, reconocido como una de las mentes más cultas y eruditas del siglo XX en la República Dominicana. Escuchar sus pensamientos o leer sus escritos, se imponía su famosa columna en el diario “El Caribe” titulada P.R. Thompson, la elocuencia de su verbo, la profundidad de sus análisis, sus espartanos discursos a través de su columna, o la mayoría de las veces desde el púlpito de la iglesia, era forjador social y espiritual de la conciencia del pueblo dominicano. Su erudición era tan amplia que dominaba 9 idiomas incluyendo el latín, el griego y el hebreo antiguos.
¡MACORIS DEL MAR, LA TIERRA DE ROBLES TOLEDANO!
Monseñor Oscar Antonio Toledano nació en la Sultana del Este o el pequeño París, San Pedro de Macorís, el día 7 de diciembre del año 1912. Fueron sus padres Óscar Robles Camarena y Blanca Toledano Urraca de Robles.
A los 5 años, el 27 de diciembre de 1917, recibió el sacramento del Bautismo en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol en su ciudad natal (libro 11 de Bautismos, folio 11).
Fueron sus padrinos Eugenio Peguero y Laura Herrera.
En la misma ciudad de San Pedro de Macorís hizo sus primeros estudios en la academia del Dr. Yabú. En ellos sobresale tocando el cornetín y en la práctica del béisbol.
En el año 1923, toda la familia se traslada a la ciudad de Santo Domingo y Óscar Antonio es matriculado en la Academia Santa Ana, del Sr. Lulú Pérez, sita en la calle Mercedes. Por esas mismas fechas lo vemos de monaguillo en la Iglesia de Santa Bárbara.
El 19 de junio de 1925 presenta en el Seminario Conciliar el examen de gramática castellana, aritmética, historia sagrada y religión, alcanzando en todas las materias la calificación de “Benemeritus” (certificación expedida por el P. Miguel Alonso, CMF, a la sazón Rector del Seminario).
El 19 de diciembre de 1925 está fechado el certificado de Suficiencia de Estudios Primarios, expedido por el Servicio Nacional de Educación Pública. Ese mismo año de 1925 había sido enviado a Roma el seminarista Octavio Antonio Beras Rojas (cfr. Hugo E. Polanco B. “Seminario Conciliar Santo Tomás de Aquino” pág. 89).
El 24 de junio de 1926 presenta exámenes del primer curso práctico y latín en el Seminario Conciliar de Santo Domingo, obteniendo la calificación de “benemeritus maior”.
Será el año de 1927 el que marque definitivamente el rumbo intelectual del niño Óscar Antonio. Llevados por el que había sido el primer alumno dominicano graduado en el Pío Latinoamericano de Roma, el Excelentísimo Mons. Adolfo A. Nouel, Arzobispo de Santo Domingo, llegaba a Roma acompañado del Pbro. Pedro Pablo Báez González, secretario y familiar del Sr. Arzobispo, los alumnos Óscar Antonio Robles Toledano, Ramón A. Bobadilla Beras, Rafael Veras y Manuel Schiffino, a quienes se unió en 1930 el joven José Abrahán Robles Toledano. (Cfr. Hugo E. Polanco Brito, O.C. pág.89)
El 3 de noviembre de 1927 se inscribe en la Pontificia Universidad Gregoriana para el curso introductorio donde cursa las materias de Estudio de Latinidad, Química, Física y Geometría.
En el curso académico 1927-1928 ya está inscrito en la Facultad de Filosofía. Según los archivos de la Pontificia Universidad Gregoriana, Óscar A. Robles será el segundo alumno dominicano del Colegio Pío Latinoamericano que se gradúa. De esta forma, lo vemos progresivamente cursando filosofía en los años 1927-1928, 1928-1929 y 1929-1930; este último año aparece cursando juntos la filosofía y los estudios de lengua hebrea.
El 10 de noviembre de 1930, primer año de teología, comienza los estudios de doctorado en teología en el año académico 1930-1931. Desde el primer momento, Anscharius Robles (así aparece en los Archivos de la Universidad con su nombre en latín) se registra como alumno de doctorado o curso mayor.
Ya el 7 de febrero de 1931 había enviado Mons., las Letras Dimisorias a Roma para la primera Tonsura Clerical y demás Órdenes Sagradas y en octubre de 1931 recibió la Tonsura Clerical en la Fiesta de Cristo Rey del Universo.
El 18 de noviembre de 1931 se inscribe en el segundo año de Teología.
El 8 de noviembre de 1932 se inscribe en el tercer año de Teología
El 10 de noviembre de 1933 se inscribe en el cuarto año de Teología.
En el mes de diciembre de 1933 recibe las Órdenes Menores
El 23 de marzo de 1934 había hecho el Juramento de Rigor canónico para recibir el Subdiaconado.
El 21 de diciembre de 1934 repite el Juramento canónico para recibir el Sagrado Orden de los Diáconos.
El 26 de abril de 1935. Monseñor Eliseo Pérez Sánchez, Administrador Apostólico de Santo Domingo, eleva al Papa la solicitud de dispensa de 14 meses de edad canónica para que Óscar Antonio pueda recibir el Presbiterado. El propio Óscar Antonio la había solicitado al rector del Colegio el 6 de abril de 1934.
El 28 de octubre de 1935 es ordenado sacerdote en Roma por el cardenal Marchetti Salvagiani.
El 4 de noviembre de 1935 se matricula como alumno del primer año de Derecho Canónico.
El año académico 1936-1937 es su último año en Roma.
En 1937, viaja a Jerusalén donde perfecciona el hebreo y realiza estudios bíblicos.
El 15 de agosto de 1937 es nombrado vicecanciller de la Curia Arzobispal.(Libro II de Nombramientos, p.127, No.724)
El 18 de agosto de 1937 es nombrado Secretario de la Pía Unión Nacional del Clero. (Libro II de Nombramientos No.721).
El 13 de diciembre de 1937 es nombrado Miembro del Tribunal Eclesiástico como Juez Prosinodal,(Libro II de Nombramientos No. 742)
El 31 de mayo de 1938 es miembro de la Comisión Examinadora del Sínodo.
El 3 de marzo de 1939, es nombrado Vicario Coadjutor de la Parroquia Mayor de Santiago y Capellán del Hospicio San Vicente de Paúl de la misma ciudad (Libro II-III de Nombramientos p.139, No. 800).
Estando en la ciudad de Santiago, dicta una conferencia semanal en el Ateneo Amantes de la Luz, preparando con Mons. Eliseo Pérez Sánchez el II Congreso Eucarístico, en esa ciudad.
A finales de 1939 regresa a la ciudad de Santo Domingo y organiza la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad, siendo rector el Dr. Ortega Frier. Ostenta en ese mismo período, hasta 1955, las Cátedras de Derecho Romano y Filosofía del Derecho, así como las de Clásicos Latinos e Historia de la Cultura, llegando en ese período a ser vicerrector de la Universidad de Santo Domingo.
En 1955 comienza su carrera diplomática siendo cónsul general en Nueva York. Regresa a Santo Domingo en 1959 y es nombrado Director de Bellas Artes y Diputado por Pedernales.
En 1961 fue nombrado embajador en la UNESCO (París) y embajador de la Conferencia General de la ONU.
Regresa al país en 1968 y el 31 de diciembre de ese año es nombrado Miembro de la Comisión de Asuntos Jurídicos y del Consejo Pastoral de la Arquidiócesis, (Libro VI de Rescriptos y Decretos, Pág. 77, No. 77.
En esa fecha inicia lo que él llama su carrera periodística con el pseudónimo de P. R. Thompson.
El 2 de mayo de 1970 es nombrado Miembro “ex officio” del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Santo Domingo (Libro VII de Rescriptos y Decretos pág. 94, n.º 94).
Académico de la Real Academia de la Lengua Española. Doctor Honoris Causa por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.
Publica en 1936 el folleto “Pío XI Rasgos y Perfiles”, conferencia dictada en el Ateneo de Santo Domingo con motivo de la muerte del Papa. En 1946 publica en Santo Domingo “El Drama de lo Eterno”. Publica sus tres volúmenes de “Cartas al Caribe” en 1983.
Poco antes de su fallecimiento y dedicada a José Corripio (Pepín), publica su obra “El Amanecer del Evangelio en América”.
Fallece en Santo Domingo el 18 de diciembre de 1992.
Sus pensamientos acrisolados definían la vida religiosa sacerdotal según sus escritos, refiriéndose a “los presbíteros prosiguen juntamente con toda la iglesia en la obligación y en la medida de sus posibilidades a adoptar una línea de clara acción cuando se trata de defender la vigencia de los derechos humanos, de promover integralmente la persona y de trabajar por la causa de una paz que descansa en la justicia”.
Como un libre pensador, conquistó el valle de las profundidades del alma humana y, ciertamente, si en el mundo no hubieran existido hombres apasionados por las transformaciones y los cambios, como el padre Roble Toledano, como decía Serrano, el general español, estaríamos adorando al caballo de Calígula.
EL AMIGO DE LOS AMIGOS
PREAMBULO
Al definir este rasgo de la personalidad del padre Robles Toledano, tomó el atrevimiento de transcribir la reflexión escrita por el contraalmirante y excanciller de la República Ramón Emilio Jiménez (Hijo) en una de sus anotaciones. Lo cual cito textualmente:
“Del manojo de virtudes que adornaban al padre Robles Toledano, escojo con delectación la enriquecedora amistad que siempre supo ofrecer a quienes se acercaron a su afecto. Por eso recuerdo siempre su palabra fraterna, sus leales sentimientos, el coraje con que defendía a sus allegados y la solidaridad que asumía en la práctica sostenida de su amistad.
El sacerdocio que lo llevó a ser Monseñor de la catolicidad lo ejerció más como amigo y maestro que como evangelizador de feligreses, alumnos y conocidos. Era, simplemente, amigo, auténticamente comprometido con la amistad.”
A lo largo y ancho de ese camino cumplió su ministerio cristiano y cosechó —como el sembrador que procura el fruto de la interrelación humana— los agrios sabores y las dulzuras del siempre difícil tratamiento con los demás.
Incluso su inmensa y sólida cultura intelectual, y más aún, su recia formación teológica, fueron agudos instrumentos para cultivar la amenidad de su camaradería y la profundidad de su adhesión irrenunciable.
No por ello exigía aceptación de sus ideas, de su credo religioso y de sus simpatías personales; le bastaba saber que estaba ante la sinceridad que abona la amistad. De ahí la elevación de sus sentimientos y el valor del cariño que entregaba al prójimo.
EL DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LA FAMILIA BONNELLY
Hay un acontecimiento que marcó su amor al prójimo y su defensa del derecho a la vida cuando en enero de 1960 los esbirros del servicio de inteligencia trataban de ubicar a todos los miembros del movimiento Clandestino 14 de Junio. Fue en ese momento que el Padre Óscar Robles Toledano al enterarse de que uno de los hijos del expresidente de la República Lic. Rafael F. Bonnelly, Fondeur, corría peligro; se trasladó a la casa de la ilustre familia cibaeña Bonnelly y se llevó a su hogar a su hijo Rafael Bonnelly Batlle y lo protegió, librándolo de las garras de la cárcel y la muerte de la dictadura trujillista, librándolo así de una emboscada del destino.
EL INTELECTUAL
Su pensamiento abarcó temas como la filosofía, la doctrina de la Iglesia, la política, la historia y el desarrollo social. Fue reconocido por su extraordinaria erudición y por su capacidad como orador y escritor. En 1991 recibió el título de doctor honoris causa de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en reconocimiento a su trayectoria intelectual y periodística.
Entre sus obras más conocidas figuran:
- Cartas al Caribe (tres tomos).
- El amanecer del Evangelio en América.
- Diversos ensayos y artículos recopilados posteriormente en libros.
EL POETA Y DEVOTO DE LA VIRGEN DE LA ALTAGRACIA
El espíritu poeta de un ruiseñor nacido en la tierra del Río Soco quedó plasmado en la mente y en la devoción mariana de Monseñor Óscar Roble Toledano, el cual dedicó una poesía a la Virgen de la Altagracia en 1942, cuyo párrafo citamos textualmente:
“Virgen de Altagracia
Vengo a que me calientes con tu fuego,
a que imprimas tu imagen
en mi alma más rota que la ropa
de un labriego;
a que me santifiques al contacto
de tus manos amigas a traerte mis manos consagradas
Para que las conserves y bendigas.
Siembra el camino de mi Patria
con tus flores,
Levanta ese perdón, obra el milagro
Del amor en sus pliegues tricolores.
Enciéndelo al contacto
de tus manos amigas;
en ellas tenlo siempre
para que lo conserves y bendigas”
LOS CONTERTULIOS LITERARIOS DE MONSEÑOR ROBLES TOLEDANO
Es preciso, en medio de la aurora resplandeciente, destacar que el maestro Monseñor Robles Toledano siempre dedicó un espacio de su vida para socializar y expandir sus conocimientos con amigos de la estirpe republicana. Era común verle reunido debatiendo temas culturales, religiosos y políticos con figuras como fueron: el ex-triunviro Ramón Tapia Espinal, el expresidente Rafael F. Bonnelly, el periodista José Báez Guerrero, el Lic. Juan Sully Bonnelly, el Lic. Rafael F. Bonnelly Batlle, Monseñor Miguel Ángel Santana Marcano, Monseñor Juan Félix Pepen y su secretaria personal Rosario Miranda, entre otros.
EL LEGADO DE MONSEÑOR ROBLES TOLEDANO
Con su amor y fidelidad a la Iglesia, fue visible para todos hasta sus últimos días; su amistad y aprecio a los sacerdotes, aun a los más desconocidos y lejanos. Bastaba que fueran sacerdotes para que pudieran contar con su servicio, aun en circunstancias difíciles y peligrosas como fue el caso del párroco de un pueblo del interior, cuyo nombre me reservo, quien tuvo un serio problema con un cacique ligado al régimen y dueño y señor del lugar, y tuvo que abandonar el pueblo y la parroquia para salvar su vida. El Padre Robles, con su sabiduría y habilidad y con alguna influencia de un funcionario mediador, evitó mayores males.
La súbita e inesperada partida del Padre Robles nos dejó anonadados a todos, pues, aunque sabíamos que su salud era precaria, pues le extrajeron un pulmón a causa de estar afectado de enfisema, cuya enfermedad también había dañado considerablemente el pulmón que le quedaba, jamás pensamos que nos dejaría tan pronto.
En sus cartas a “El Caribe”, recogidas en tres volúmenes ya agotados, y en su columna de P. R. Thompson, – seudónimo que se hizo famoso-, que publicaba los martes y los jueves en el Periódico Hoy, nos ha dejado un legado de un valor inapreciable, no sólo por las enjundiosas enseñanzas que contienen esos artículos periodísticos, sino también por el vivo ejemplo de valor personal y de coraje moral que se reflejan en los mismos.
Al recordarlo siempre en las tertulias cotidianas nunca dejan de acudir a nuestra mente gratos episodios de su vida, y sobre todo, el recuerdo de sus frecuentes y chispeantes salidas ingeniosas, como aquella tan celebrada, que aparece en uno de sus famosos artículos periodísticos, en que para describir la propensión de uno de nuestros gobernantes a crearse problemas innecesariamente, decía que el mismo actuaba como el necio caballo aquel, que “piafando, piafando, desenterraba las piedras por el sólo gusto de tropezar con ellas”.
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