La pasada semana se puso en circulación, en el Auditorio de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), el libro Inolvidables Gladiolos, interesante obra cuyo contenido poético y humano nos convoca a una reflexión sobre la vida.

Inolvidables Gladiolos es el más reciente libro de poesía de Alberto Cruz Eduardo. Es un poemario muy variado, en el cual se abordan, desde la literatura, múltiples temas de la vida real de los seres humanos. Su poética se puede definir como la poesía de la memoria, basada en hechos reales o imaginarios, con vocación para anclarse en el alma del lector y dejar alguna enseñanza.

Tuve el inmenso honor de presentar esta nueva y significativa obra de mi amigo de varias décadas, Alberto, uno de los ejemplos de superación humana más formidables que he conocido. Para mí, y también para muchos de nuestros amigos comunes, él ha sido un modelo a seguir. Es un referente casi irrepetible y único. Su origen social y humilde nunca constituyó un límite para alzar el vuelo y alcanzar el éxito.

Rodeado de viejos y nuevos amigos y familiares, Alberto Cruz Eduardo, académico y docente de las universidades más importantes del país, nos convocó a un evento que se constituyó en un reencuentro formidable.

También contamos con la presencia de una selecta representación de una nueva generación de jóvenes que nos llena de esperanza y orgullo frente a la incertidumbre que muchas veces nos provoca preocupaciones y desasosiego ante este cambio de época disruptivo que suele llevarnos a grandes reflexiones sobre el futuro.

Ya lo decía, hace muchos años, el sacerdote Frei Betto, padre jesuita y una de las figuras más importantes de la teología de la liberación, cuando nos dijo en una de sus conferencias magistrales en el país: “No estamos frente a una época de cambios, sino frente a un cambio de época”. Quizás ahí está la primera fuente que genera las interrogantes sobre el presente y el futuro de la humanidad.

Este libro, digno de antología, no es solo un producto editorial de alta calidad, sino que es, en sí misma, una bella obra de arte. Cada poema está acompañado por una obra pictórica, en su mayoría de la colección personal del autor del libro, para lograr una lectura más amena.

Este poemario está elaborado con los restos de naufragios de la vida cotidiana de la gente. Sus poemas son sugerentes y sorprendentes. En la obra está viva la presencia de su amada Beatriz Acosta, su esposa, reflejada como memoria recurrente en el texto.

Los poemas más conmovedores son los inspirados en ella. El propio poema de su autoría, incluido en el texto, titulado “Te Necesito, Señor”, es una plegaria al cielo, desde el dolor, la ternura, la fe y la esperanza. Por su valor estético, es uno de los textos más bellos de dicha obra.

Aunque podemos analizar los diferentes temas tratados poéticamente en el texto, el sentido del amor juega un papel fundamental en el poemario.

En esa dirección, su amada Beatriz Acosta está presente permanentemente en su memoria y, al mismo tiempo, ella constituye la base de inspiración en una parte significativa de los poemas contenidos en el libro. Aunque no se remitan directamente a ella, el contexto del texto confirma nuestro planteamiento.

En el caso del primer poema, el cual da título a la obra, la referencia, aunque poética, es muy evidente. Citamos:

Inolvidables Gladiolos

“En el féretro, posada de mi amada,

puse ramas de gladiolos que no olvido,

tributo a quien llenó de amor mi vida,

sus pétalos susurran eternos recuerdos.

Cada gladiolo conserva una historia,

de una luchadora valiente y amorosa,

en sus tallos erguidos palpita la gloria,

muy bien ganada con su vida honrosa.

Inolvidables gladiolos pedazos del alma,

a una gladiadora que luchó con valor,

llenando de color el jardín del alma,

en cada historia colmada de honor.

Un suspiro, un adiós en cada gladiolo,

a quien juntos luchamos con honor y valor,

al despedirse nos dejó un regalo,

dejó su legado de dulzura y amor.

Amo los gladiolos que dejé en la fosa,

como compañía de mi amada eterna,

cuidando sus ojos, su voz y su risa,

mientras yo me ahogo en amarga pena”. (Pág. 27).

El poema “Mi Tronco Seco”, que es una alegoría como figura o recurso literario, y uno de los poemas fundamentales y sublimes de la obra, nos expresa, a través de un sujeto de la narración creado por el propio autor, la profunda satisfacción, orgullo y alegría de quien, lleno de sueños y aspiraciones, ya colocado en el otoño de su vida, deja a sus descendientes o retoños (pudiendo ser hijos, nietos o relacionados) protegidos por el éxito alcanzado. Citamos:

MI TRONCO SECO

“Soy tronco por el tiempo carcomido,

con profundas raíces y robusto follaje,

que con orgullo exhibe lo producido,

y sus ramas forman un bello paisaje.

Las cosas soñadas y mis aspiraciones,

estaban distantes de mi realidad,

y ya no son sueños, son realizaciones,

demasiado bellas para ser verdad.

Las ramas frondosas de mi tronco seco,

son alimentadas por raíces profundas,

que de su fortaleza son el eco,

y resaltan lo que en ellas abunda.

Mi tronco seco florece en cada prosa,

cada historia que cuento es una rama,

en sus raíces su poder reposa,

y en la tempestad se mantiene en calma.

La vida es hoja que se lleva el viento,

un día se marcha, pero queda el eco,

de mí no se llevará mis pensamientos,

los dejo en las ramas de mi tronco seco.” (Pág. 45).

La imagen visual que acompaña a este trabajo pudiera servirnos para la reflexión sobre el contenido sutil de este poema.

Debemos señalar que el libro contiene, como elemento de complementariedad, una importante investigación literaria de gran utilidad para el lector; es decir, está dividido en dos partes: la primera es un estudio de tipo preceptivo. La segunda contiene 72 poemas, los cuales conforman la parte poética, de la siguiente manera: 44 poemas clásicos, 11 sonetos y 17 poemas de versos libres.

Todo el poemario está conformado por un universo poético cuyo contenido es muy variado. Sin embargo, como ocurre en la poética de Alberto, sus poemas tienen una gran vocación pedagógica y educativa, herencia natural de los Cruz Eduardo y los Acosta. Ambas familias tienen la enseñanza como misión de vida.

El otro sentido que está presente en la obra, cosa común en la poética del poeta Alberto, es el filosófico.

El poema “Existencia” es una pieza artística y filosófica. Es una respuesta, desde la filosofía y el arte, a la propuesta de René Descartes sobre la duda: “Pienso, luego existo”. En la propuesta de Alberto, es todo lo contrario porque: “Porqué existir es primero que pensar”. Citamos:

EXISTENCIA

“De nada estoy seguro cien por ciento,

ni de si yo vivo o si alguien vive en mí,

sí solo soy el fruto de mi pensamiento,

o una creencia inventada por mí.

Estoy seguro de que creo que yo existo,

pero no sé si es cierta mi creencia,

transcribo ideas y cambio lo escrito,

lo que pone en entredicho si son mías.

Yo, o quien viva en mí es un ser libre,

y por serlo es responsable de sus actos,

el pensar que existo confirma mi existencia,

porque existir es primero que pensar.

Sé que existo porque pienso, dudo y creo,

y para pensar, dudar y creer hay que existir,

sé que existo porque yo mismo me formé,

y para autoformarme tenía que existir.

Soy una realidad, no tengo dudas,

no tengo dudas de que pienso que lo soy,

y la realidad es anterior al pensamiento,

es mi conclusión, que soy y que existo.” (Pág. 155).

Me permito citar textualmente el poema de la autoría de Beatriz Acosta, el cual marca el final del poemario. Citamos:

TE NECESITO SEÑOR

“Te necesito señor, este es mi canto,
pues sin ti nada soy en mi agonía,
para elevar mi fe en mi quebranto,
necesito tu paz que es mi alegría.

Yo te ofrezco Señor mi sufrimiento,
mi sin fin de congojas y dolores,
aceptando en calma y sin lamento,
confiada en ti mi Dios de amores.

Yo seré bendecida por tus manos,
y soporto mi dolor en paz y callada,
te ofrezco mi dolor por mis hermanos,
como ayuda a tu cruz que fue pesada.

Te doy gracias, señor por escogerme,
para sufrir esta grave enfermedad,
me enseñó a adorarte más y a quererte,
y de la vida aprender la realidad.

He puesto en tus pies mis sufrimientos,
tener fe y esperanza yo he logrado,
sé que me dejará vivir otros momentos,
un favor que de ti he alcanzado.

Bendice a los que con fe han orado,
a mis hermanos y a mi familia entera,
a los ministros y a todos los consagrados,
a mis gentes de otro lugar y de Cabrera.” (Pág. 181).

(Poema escrito por Beatriz Acosta en su tratamiento de cáncer, año 2004).

Rafael Nino Féliz

Educador

Nacido en El Cachón, Barahona. Graduado de Licenciado en Educación con mención en Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD. Se desempeñó como técnico de varios departamentos del Ministerio de Educación. Director de Organización de la Oficina de Desarrollo de la Comunidad (ODC). Director de la Dirección de Bienestar Estudiantil; Tesorero General y dos veces Vicerrector de Extensión. Actualmente docente en las cátedras de Teorías y Crítica de la Literatura y Letras Básicas. Ha publicado más de diez libro de poesía.

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