En la edición de Julio-Agosto de Foreign Affairs, Michael Beckley y Hal Brands retoman la conversación sobre cómo el heartland (el corazón continental) y el rimland (cinturón marítimo periférico) continúan gobernando las relaciones internacionales. En un momento en que la competencia entre Grandes Potencias vuelve a tomar el centro, y en que los impulsos globalistas se ven supeditados a esta dinámica de poder de suma cero, es importante recordar que detrás de las lógicas de acción de las Grandes Potencias se encuentran realidades geopolíticas muy definidas.

El heartland es el núcleo continental euroasiático que Mackinder consideraba el pivote geográfico de la historia mundial. Quien lo controla, establece Mackinder, tiene la base para proyectar su poder por todo el continente y eventualmente sobre el resto del mundo. En su momento, ese centro se encontraba marcadamente establecido en el corazón del imperio ruso. Hoy Beckley y Brands lo centran en China y sus socios estructurales: Rusia, Irán y Corea del Norte. El rimland, según fue definido por Spykman en corrección más que en contraposición a Mackinder, es el cinturón costero marítimo que rodea el continente euroasiático. Para Spykman, quien controla la periferia, a través del poder marítimo, controla el mundo. Este principio ha primado desde el ascenso del poder estadounidense y su capacidad de proyección de poder a través del mar.

Beckley y Brands traen de nuevo a la conversación estos principios, enmarcándolos en la competencia sino-americana. Esta, a diferencia de la competencia que definió la segunda mitad del siglo XX, no se centra en una diferencia ideológica, sino en una postura antagónica al sistema occidental de posguerra; una contraposición directa al poderío del rimland firmemente anclado en los Estados Unidos y sus aliados. Es en esta fractura, que es física, digital y asimétrica, donde se fragua la competencia del sistema internacional del presente y del futuro próximo.

Como parte de la periferia orgánica de los Estados Unidos, República Dominicana tiene la oportunidad de consolidarse como pilar geopolítico regional confiable del rimland en el Gran Caribe, capitalizando nuestro posicionamiento geográfico, nuestro desarrollo económico, nuestra estabilidad política y nuestra red de relaciones diplomáticas. Esto se logra asumiendo el rol de ser el nodo diplomático de referencia en la región, el socio confiable en materia de inversión, seguridad y coordinación regional, y un punto de anclaje para las cadenas de valor que el rimland necesita distribuir fuera de sus centros tradicionales. Esto exige una articulación intencionada de nuestras capacidades estratégicas, afianzada en nuestro compromiso con los principios occidentales de libertad, democracia y libre mercado.

Como isla situada en el corazón del Gran Caribe, no encontramos en nuestra insularidad un límite sino una plataforma de proyección: la misma lógica marítima que sostiene el rimland de Spykman es la que convierte a un territorio costero en nodo antes que en frontera. Leer esa posición en términos de poder, sin embargo, no equivale a ejecutarla en los mismos términos. En el tablero actual la geopolítica que se piensa en clave realista se articula mediante el ejercicio de una diplomacia profesional, del buen uso del derecho internacional y de la cooperación, como herramientas válidas del poder para países como el nuestro.

El rol de pilar no exige que dupliquemos las capacidades de nuestros aliados, sino que aportemos una función específica dentro de un sistema que necesita distribuir, no concentrar, sus fortalezas: estabilidad institucional demostrada, posición como puerta de entrada al Caribe insular, y una capacidad diplomática capaz de sostener relaciones con múltiples actores sin comprometer nuestro alineamiento. En el sistema internacional nada es dado y todo es ganado en función de las capacidades de proyección de poder. Para esto, nos encontramos en el momento clave para pasar de ser un país de referencia a convertirnos en el pilar geopolítico del Gran Caribe.

Octavio Landolfi

Internacionalista

Internacionalista. Licenciado en Relaciones Internacionales con Maestrías en Educación. Especialista en Geopolítica y Desarrollo de Mercados. Director de Comercio Interno del Ministerio de Industria,Comercio y Mipymes.

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