A Santiago vino el actual ministro de Cultura para anunciar las fechas de la próxima feria regional del libro.
Preciso que se trató de un anuncio del calendario porque a pesar de los largos turnos, no hubo señales del programa. Supongo que a eso se referían cuando afirmaron, como si se tratase de una tribuna decimonónica, que “se daba apertura a los trabajos” de la feria o algo así.
También nos enteramos que se dedica al presidente más ético de la historia republicana, Ulises Francisco Espaillat, que en este año llegaremos al sesquicentenario de su breve gobierno, y aunque entre sus muchas virtudes no está la de legar una obra literaria sí se inscribe en una tradición latinoamericana de dedicar estos eventos culturales a próceres civiles.
Antes habíamos visto con asombro el que se anunciara como la primera, siendo en realidad la tercera. Movidos por conocer detalles participamos de un acto que no fue una rueda de prensa propiamente; el Bar Moisés Zouian del Gran Teatro del Cibao, estuvo abarrotado de empleados de la cartera cultural venidos a la hidalga en autobuses desde la capital.
Los empleados de Santiago no estuvieron enterados, ni lo están a la hora de escribir estas líneas, de en qué consiste la cita cultural que será del 20 al 26 de abril.
Lo curioso del largo acto es que hablaron los políticos, no participó una sola entidad cultural de Santiago, ni un escritor o escritora de esta provincia.
Aunque las autoridades electas y funcionarios se empeñaron en mostrar que sí aman la cultura y que han estado vinculados a la misma, la verdad es que leyendo entrelíneas es evidente (y válido) el interés del funcionario de recorrer el país con el tema de las ferias.
Curioso es que nadie mencionara al presidente Abinader (una pifia o mensaje), pero sí se destacara el interés particular y el aporte que hace la vicepresidenta al proyecto y otras iniciativas de esa cartera.
El celo por ser “la primera”
A nuestros políticos les encantan las primacías. Ser primero en todo aun sea preciso apelar a los más variados y creativos argumentos.
Se dice que es la “primera”, incluso fue una precisión que se hizo muy seriamente, porque esta es “del libro y la cultura” y porque además se llama “Cibao”. Las anteriores eran del libro y no decían Cibao.
¡Vaya perla!
Lo cierto es que en ese mismo espacio han transcurrido dos, la primera que tuvo la República Dominicana fue en 1997 y la segunda de 2005, ambas en Santiago. Ambas fueron ferias del libro que incluyeron verdaderos festivales culturales con programas de conciertos, puestas en escena de teatro (con compañías nacionales en la Sala Restauración y monólogos en la Julio Alberto Hernández); ciclo de coloquios y conferencias; exposiciones de pintura; conciertos de jazz y música popular.
En fin fueron ferias culturales… y del libro.
Menester es recordar que el rescate y puesta en valor de este tipo de eventos fue del ministro José Rafael Lantigua, quien además de hacer internacional la Feria del Libro de Santo Domingo, hizo las regionales y hasta las provinciales, para citar algunas las de Salcedo y La Vega, entre otras en el sur y Este, cosa que deberían recordar sus representantes legislativos.
La feria se hará y se llamará primera. Punto.
Cuando Santiago conozca el programa supongo que todos nos vamos a integrar, sino a la organización como consumidores culturales.
Contrario a las anteriores (todas culturales) que se realizaron en los jardines del Gran Teatro del Cibao, la que se proyecta para realizar en dos meses será en diferentes puntos de la ciudad, no se sabe en cuáles. Recordemos que el impresionante teatro regional no solo está momentáneamente intervenido sino que fue mutilado por un progreso maltrecho y mal planificado que llamamos Monorriel.
La feria debió replicar el cronograma de las anteriores: se tuvo el levantamiento y la integración de las instituciones culturales de la ciudad, de la región, se confirmó un programa por días y horas, con esos elementos, con el equipo organizador y los responsables de área sí se pudo anunciar una feria del libro (que también incluyó todas las demás manifestaciones culturales), con representación en pabellones de las provincias mostrando lo mejor de sus tradiciones y de sus escritores.
La feria debió ser… lo que debemos celebrar es que será y en Santiago.
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