El Congreso de EE. UU. no quiere limitar a Trump en su ofensiva contra Cuba. Con 51 votos en contra y 47 a favor, el Senado desestimó el martes 28 de abril una resolución de la Ley de Poderes de Guerra, que habría obligado al presidente a obtener la aprobación del Congreso para continuar el bloqueo naval en torno a Cuba y lanzar cualquier ataque contra la isla.
El voto se mantuvo mayoritariamente entre las directrices partidistas. El senador John Fetterman, de Pensilvania, fue el único demócrata que votó en contra, mientras que los republicanos Susan Collins, de Maine, y Rand Paul, de Kentucky, fueron los únicos de su partido que la apoyaron.
El senador Tim Kaine, demócrata de Virginia que presentó la resolución, aseguró que el bloqueo impuesto por Washington a la isla caribeña ha causado "crisis humanitarias en toda Cuba", incluyendo la interrupción de la atención médica, dejando a millones de personas sin agua potable y disparando los precios de los alimentos".
¿Qué señalaba la resolución hundida por el Senado de EE. UU.?
La resolución ordenaba "la retirada de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de hostilidades dentro o contra la República de Cuba que no hayan sido autorizadas por el Congreso", afirmando de forma explícita que el Legislativo tiene el poder exclusivo de declarar la guerra según el artículo I de la Constitución.
Pero los republicanos que la rechazaron argumentaron que la iniciativa era "improcedente", debido a que Estados Unidos no está actualmente involucrado en hostilidades abiertas contra Cuba ni ha desplegado tropas en la isla.
Trump impuso un bloqueo petrolero de facto sobre Cuba a principios de año, bajo la amenaza de interceptar cualquier buque que abasteciera de combustible a la isla. Además, firmó una orden ejecutiva que amenazaba con aranceles a cualquier país que suministrara crudo al país.
El desabastecimiento fue solo cuestión de semanas. El colapso energético de la isla agravó los ya frecuentes apagones y comprometió aún más la prestación de servicios esenciales como tratamientos médicos o el funcionamiento de las instituciones educativas.

“Mi argumento es que, según los términos de la resolución, ya estamos involucrados en hostilidades con Cuba porque estamos utilizando la fuerza estadounidense, principalmente la Guardia Costera, pero también otros recursos, para llevar a cabo un bloqueo económico devastador contra el país", expresó Kaine, antes de añadir: "Si alguien le hiciera a Estados Unidos lo que nosotros le estamos haciendo a Cuba, sin duda lo consideraríamos un acto de guerra".
Los demócratas argumentaron que la iniciativa en el Senado era también necesaria para evitar que Trump pudiera lanzar una campaña militar contra la nación caribeña. “Estados Unidos y Cuba necesitan encontrar la manera de coexistir pacíficamente”, señaló el senador Peter Welch, demócrata de Vermont.
En contraparte, los republicanos acusaron a los demócratas de ignorar las violaciones de derechos humanos cometidas por los líderes cubanos. "El presidente Trump está haciendo todo lo posible para restablecer la libertad y la democracia en toda América Latina, y nosotros deberíamos hacer todo lo posible para apoyarlo", sostuvo el republicano de Florida Rick Scott.
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¿Vía libre para Trump en Cuba?
Tras aniquilar a la cúpula del poder iraní y detener el líder chavista Nicolás Maduro en Venezuela, el presidente estadounidense aseguró el pasado marzo que "Cuba será la siguiente". Más recientemente, insistió en su promesa de "un nuevo amanecer para Cuba" durante un discurso en un evento de Turning Points USA la semana pasada.
Esta retórica trumpista, idéntica a la usada antes de las operaciones estadounidenses en Caracas y Teherán, dibujan un patrón que podría replicarse en Cuba. Incluso, los líderes de la isla ya se haN sentado a discutir con enviados de Washington sobre una salida pacífica a las amenazas del actual inquilino de la Casa Blanca.
Los demócratas han intentado frenar en múltiples ocasiones las ambiciones belicistas de Trump al invocar la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que defiende la necesidad de que cualquier intervención militar en el exterior requiera la autorización del Congreso.
La normativa también exige que los presidentes retiren las fuerzas estadounidenses de cualquier conflicto no autorizado por las cámaras en un plazo de 60 días, prorrogables por 30 días más si el presidente certifica ante el Congreso que se trata de una "necesidad militar ineludible".
Sin embargo, de los siete debates propuestos este año por los demócratas —cinco en el Senado y dos en la Cámara de Representantes— ninguno ha superado la votación.
Si bien la Constitución de Estados Unidos establece que es el Congreso, y no el presidente, quien puede declarar la guerra, esa restricción no se aplica a las operaciones a corto plazo ni para contrarrestar una amenaza inmediata.
Bajo este panorama, la Casa Blanca afirma que las acciones del presidente están dentro de sus derechos y obligaciones como comandante en jefe para proteger a Estados Unidos.
Con esos mismos argumentos basados en la seguridad nacional, Trump podría ordenar un ataque contra Cuba sin previo aviso al Legislativo, tal como lo hizo en Irán y Venezuela, y sostener que sus acciones no violan la Ley de Poderes de Guerra, siempre que finalice sus objetivos en menos de 60 días.
¿Qué pasa si no logra un cambio de régimen en ese tiempo? La respuesta podría encontrarse en Irán, donde el 1 de mayo se cumplen dos meses del inicio de la ofensiva estadounidense. A partir de ahí, el presidente debería retirar las tropas si no cuenta con un permiso explícito del Congreso, un escenario que la Casa Blanca ha preferido no comentar, dado el optimismo inicial por lograr un acuerdo con Teherán antes de esa fecha.
Sin embargo, la posibilidad de un acuerdo pronto está cada vez más lejana y el calendario se agota. En este escenario, también podría ocurrir que la Administración Trump simplemente desacate lo establecido por la ley o reinterprete sus líneas para justificar la prolongación del conflicto.
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Acusaciones cruzadas
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, considerado el hombre que le susurra a Trump sobre la política hacia Cuba, acusó el martes a los líderes de la isla de facilitar la presencia de servicios de inteligencia "enemigos" de Estados Unidos en su territorio.
"No vamos a permitir que adversarios de Estados Unidos operen inteligencia o bases militares a 90 millas de nosotros", advirtió Rubio en una entrevista exclusiva con la cadena 'Fox News', en la que aseguró que "las cosas pueden mejorar en Cuba con reformas económicas serias, pero no con la gente que está al mando actualmente", en referencia al presidente Miguel Díaz-Canel.
Estas afirmaciones fueron rechazadas desde La Habana por el canciller castrista, Bruno Rodríguez, quien señaló este miércoles a Washington de "fabricar pretextos con argumentos débiles y falaces" al acusar a la isla de cooperar con ejércitos extranjeros.
"Lo último que necesitamos es otro intento ilegal de cambio de régimen en Cuba"
“Cuba es un país pacífico que no agrede a otros, no permite que su territorio se use contra otros y tiene un historial limpio contra el terrorismo, el crimen internacional organizado y la violencia”, escribió el jefe de la diplomacia cubana en sus redes sociales.
Pese al desgaste que ha supuesto para Trump la prolongación de la guerra en Medio Oriente, la votación del martes demostró que el Senado no quiere ponerle limites a sus aspiraciones en Cuba, como tampoco lo hizo anteriormente con Venezuela e Irán. En este punto, el presidente estadounidense es el que menos dudas demuestra sobre un inminente cambio de régimen en la isla.
Así las cosas, el senador demócrata Tim Kaine advirtió en un comunicado, antes de que su propuesta fracasara en el Senado: "Puede que Nicolás Maduro y (el fallecido líder supremo iraní) Alí Jamenei hayan quedado fuera del panorama, pero sus regímenes siguen vigentes en gran medida, miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses y miles de civiles han perdido la vida. Lo último que necesitamos es otro intento ilegal de cambio de régimen en Cuba".
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Con Reuters, EFE, AP y medios locales
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