La economía dominicana aceleró su ritmo de expansión en marzo de 2026: el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual de 5.1 %, el más alto en once meses, con un acumulado de 4.1 % para el primer trimestre del año, según datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD). La cifra es celebrada como una señal de recuperación, pero el economista Jesús Geraldo Martínez pide no caer en triunfalismos: el crecimiento existe, dice, pero no llega igual a todos.
"Mi evaluación es que la economía dominicana muestra una señal positiva de recuperación en el corto plazo. Eso confirma que la economía está retomando dinamismo, aunque todavía hay que mirar la calidad de ese crecimiento", sostuvo Martínez.
El repunte se produce sobre una estructura económica que ya venía mostrando su perfil con claridad. El producto interno bruto (PIB) nacional cerró 2025 en RD$ 7 billones 897,551 millones, sostenido principalmente por el sector servicios y la actividad industrial, de acuerdo con datos del BCRD. El turismo y las remesas actúan como pilares transversales: aunque las remesas no forman parte directa del PIB, inciden de manera directa en el consumo interno y las finanzas de los hogares dominicanos, tal como documenta Acento en su análisis sobre la dependencia del sector servicios.
Los sectores que impulsan el crecimiento
El repunte de marzo está concentrado en sectores específicos. Según el análisis de Martínez, los cuatro motores principales son:
- Construcción: 8.0 %
- Manufactura de zonas francas: 7.8 %
- Intermediación financiera y seguros: 7.0 %
- Servicios (en conjunto): 5.9 %
La construcción lidera el grupo con el mayor dinamismo, impulsada por proyectos de infraestructura y el sector inmobiliario. Las zonas francas, por su parte, consolidan su rol como generadoras de divisas y empleo formal, mientras que la intermediación financiera refleja una mayor actividad crediticia y de seguros en la economía.
El turismo, motor dentro del motor
Dentro del bloque de servicios, el desempeño turístico sobresale como el gran dinamizador. Los hoteles, bares y restaurantes crecieron un 8.0 %, el ritmo más alto dentro de ese segmento, seguidos por transporte y almacenamiento (7.6 %), salud (6.4 %) y comercio (5.1 %).
Esos números tienen un respaldo concreto: en marzo de 2026 llegaron 953,718 visitantes por vía aérea al país, una cifra histórica según el informe turístico del BCRD. "El turismo tuvo un desempeño histórico", destacó Martínez, quien considera que este sector, junto con las zonas francas y la construcción, constituye el núcleo del crecimiento actual.
"En el corto plazo, considero que el crecimiento es sostenible, pero con cautela. La economía dominicana tiene fundamentos importantes: turismo fuerte, inversión privada, zonas francas, remesas y estabilidad macroeconómica", señaló el economista.
Crecer no es lo mismo que mejorar
El economista traza una distinción que considera clave: que el PIB suba no implica que las familias lo perciban. "El crecimiento dominicano sigue muy apoyado en sectores dinámicos, pero no siempre suficientemente inclusivos. Construcción, turismo, zonas francas y servicios financieros generan actividad, divisas y empleo, pero la pregunta clave es cuánto de ese crecimiento se traduce en mejores salarios reales, menor informalidad y alivio efectivo para la clase media y los hogares vulnerables", planteó.
Martínez identifica ahí la brecha central: "El PIB mide producción; la familia mide ingreso disponible. El IMAE mide actividad; el hogar mide cuánto le queda después de pagar comida, transporte, deuda y servicios".
La inflación que no se siente en el promedio
Aunque el Banco Central reportó una inflación interanual de 4.63 % a marzo de 2026 —dentro del rango meta—, el economista señala que ese número no captura la experiencia real de los hogares.
"Los hogares no sienten el promedio general; sienten el precio del supermercado, el transporte, la electricidad, los colegios, los medicamentos y los intereses de sus préstamos", explicó.
A eso se suma el costo del crédito. Si bien la tasa de política monetaria se mantiene en 5.25 % anual, Martínez advierte que "el costo financiero que enfrentan muchas familias y mipymes sigue siendo relevante, especialmente en tarjetas, préstamos personales y financiamiento comercial".
¿Quiénes se benefician?
El economista identifica a los sectores vinculados al turismo, la construcción, las zonas francas, la intermediación financiera, el comercio formal y los servicios modernos como los principales beneficiarios del crecimiento actual. El desafío, dice, es que ese dinamismo llegue con más fuerza a quienes quedan al margen.
"El gran desafío es que ese crecimiento llegue con más fuerza al trabajador informal, al pequeño comerciante, al asalariado de ingresos medios y bajos, y a las familias que sienten que el dinero alcanza cada vez menos", afirmó.
El reto: crecer mejor, no solo más
Martínez cierra su análisis con una advertencia que apunta directamente a la política pública. "El dato de 5.1 % es positivo y debe reconocerse, pero no debe llevarnos a triunfalismos. El reto no es solo crecer, sino crecer mejor: con empleos de calidad, salarios reales más fuertes, crédito más accesible, mayor productividad y políticas públicas que conecten la estabilidad macroeconómica con el bienestar cotidiano de la gente", concluyó.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota
