En poco más de un mes, el discurso ha evolucionado desde el monitoreo de la crisis en Medio Oriente hasta la petición del Ministerio de Energía y Minas para lograr la aprobación, en el Congreso Nacional, del proyecto de ley de eficiencia energética.
El sector eléctrico dominicano aún salía de un apagón nacional ocurrido el 23 de febrero de 2026, provocado por una falla en la línea de transmisión 138 kV Hainamosa–Villa Duarte, cuando el escenario internacional se tornó más complejo.
Dos días después, el 25 de febrero, inició la tensión en Medio Oriente tras ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán, seguidos por una respuesta con misiles, lo que disparó los precios del petróleo y el gas.
El conflicto, agravado por el cierre del estrecho de Ormuz, ha impactado la economía global y, en consecuencia, a República Dominicana, dependiente de las importaciones de combustibles. La situación es similar a los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, que también presionó los precios internacionales.
El discurso oficial ha evolucionado conforme avanza la crisis
El 5 de marzo, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, señaló que los principales contratos de gas cuentan con precios establecidos, por lo que no se esperaba un impacto inmediato en el costo de la energía.
Sin embargo, advirtió que una prolongación del conflicto podría afectar el suministro, especialmente por la importancia del estrecho de Ormuz en el tránsito de petróleo y gas.
Posteriormente, el 13 de marzo, el Gobierno reunió al sector eléctrico, donde las generadoras aseguraron contar con reservas suficientes de carbón y gas natural para cubrir la demanda durante el resto del año.
El 18 de marzo, Santos reiteró que el país avanza en un proceso de transformación de su matriz energética, basado en tres ejes:
- Eficiencia energética:
- Expansión de renovables:
- Desarrollo de almacenamiento:
El 20 de marzo, incluso, ACENTO planteó la necesidad de convocar al sector privado para diseñar un plan de contingencia, ante las limitaciones estructurales del país en almacenamiento y procesamiento de combustibles.
El domingo 22 de marzo, el presidente Luis Abinader advirtió que, aunque la economía dominicana mantiene fundamentos sólidos, crecimiento, acceso a financiamiento y reservas de US$ 16,000 millones, la coyuntura internacional implicará presiones en tarifas eléctricas, transporte y en los precios de los alimentos.
- Diversificación de la matriz energética.
- Impulso a las energías renovables.
- Existencia de contratos de gas natural con precios fijados.
Aun así, el Gobierno ha tenido que aumentar de forma sostenida los subsidios a los combustibles.
El presupuesto contempla RD$ 12,000 millones para este 2026, a los que se sumarían RD$ 10,000 millones adicionales en reasignaciones.
En las últimas semanas, los subsidios anunciados por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) han ido en ascenso, y aún así las gasolinas subieron RD$ 15.
- RD$ 544.8 millones entre el 7 y el 13 de marzo para mantener congelados los precios de los combustibles.
- RD$ 1,189.8 millones del 14 al 20, con un alza de RD$ 5 en los precios.
- RD$ 1,702.2 millones del 21 al 27 de marzo, cuando las gasolinas aumentaron RD$ 10.
¿Transición energética?
Ya para este 25 de marzo, la postura oficial dio un paso más.
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, afirmó que resulta estratégico que el Congreso Nacional apruebe el proyecto de ley de eficiencia energética, al considerarlo una herramienta que fortalecerá la seguridad energética y la resiliencia económica del país.
“Hoy más que nunca necesitamos herramientas estructurales que nos permitan reducir nuestra vulnerabilidad externa. La eficiencia energética no es solo una política ambiental, es una política económica y pieza clave de seguridad energética”, expresó.
La iniciativa busca promover:
- Uso racional de la energía
- Incentivar las renovables
- Fomentar tecnologías eficientes
- Contempla incentivos fiscales
Santos insistió en que, en un escenario internacional volátil, avanzar hacia la eficiencia energética es una decisión estratégica. “Cada megavatio que no se consume es un megavatio que no necesitamos pagar”.
Sin embargo, República Dominicana aún tiene pendiente la instalación de baterías de almacenamiento de unos 300 megavatios, anunciados en abril del 2025.
Además, se anunció la actualización del Plan Energético Nacional 2025-2038 que incluirá las energías renovables y baterías de almacenamiento.
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