“No es ‘pelo malo’, es memoria colectiva”.
— Frase popular del movimiento natural afro.

‘’Hilos del Caribe’’ es el más reciente poemario de Marivell Contreras, con diseño de Víctor Vidal y edición de Editorial Mavies (2024). Este texto se enarbola como un canto al cabello entendido como memoria, resistencia y orgullo.

En el Caribe, el cabello no es solamente cabello: es historia, identidad y memoria. El libro de poemas ‘’Hilos del Caribe’’ se adentra en una de las heridas culturales más profundas de nuestra región: la discriminación ancestral hacia el pelo crespo, rizado y afro de la mujer negra y afrodescendiente.

A través de una poesía íntima y simbólica, la obra convierte el cabello en un lenguaje que habla de resistencia, dignidad y reconstrucción identitaria. Durante siglos, los ideales de belleza impuestos por la herencia colonial colocaron el cabello liso como símbolo de aceptación social, mientras que el pelo crespo fue asociado con lo salvaje, lo desordenado o lo inferior.

Esta visión no solo marcó la estética, sino también la autoestima y la percepción que muchas mujeres tenían de sí mismas. ‘’Hilos del Caribe’’ recoge ese conflicto interior que atraviesa generaciones y lo transforma en poesía. Cada poema parece desatar un nudo histórico, un hilo invisible que conecta el pasado con el presente.

“Algunas ríen con sorna por los ojos, aniquilando de su boca la tijera, mientras mi pelo sigue fluyendo en curvas, como olas bailando el canto de los tambores que encandilan el mar Caribe” (página 31).

El cabello afro aparece en estos versos como una metáfora viva. No es un simple rasgo físico, sino un territorio simbólico donde habita la memoria africana que sobrevivió al desarraigo, la esclavitud y el racismo estructural.

En ese sentido, los rizos se convierten en raíces. Cada hebra representa un vínculo con los ancestros, con las mujeres que antes lucharon por existir y preservar su identidad en medio de la opresión cultural.

Uno de los aspectos más poderosos del libro es la forma en que reivindica la relación entre la mujer y su propio cuerpo. La mujer caribeña que aparece en estos poemas ya no se contempla desde la vergüenza ni desde el mandato social que le exige modificar su apariencia para ser aceptada. Por el contrario, comienza a mirarse con orgullo.

Su cabello afro deja de ser un problema que debe ocultarse o transformarse y se convierte en una corona natural que simboliza fortaleza, herencia y belleza auténtica. Esta transformación es profundamente poética y emocional.

Cuando una mujer afrodescendiente decide llevar su cabello natural, está desafiando siglos de normas estéticas impuestas. Está afirmando que su identidad no necesita ser corregida para ser válida.

‘’Hilos del Caribe’’ celebra precisamente ese acto de valentía cotidiana: el momento en que la mujer reconoce en su cabello la belleza que la historia intentó negar.

La poesía del libro también evoca una dimensión colectiva. Aunque los poemas puedan parecer personales, en realidad hablan de una experiencia compartida por muchas mujeres caribeñas. El cabello se convierte en un símbolo de comunidad.

En las trenzas, en los rizos, en el volumen afro, vive una estética que conecta generaciones de mujeres que aprendieron, poco a poco, a amar aquello que el mundo les enseñó a rechazar.

Así, ‘’Hilos del Caribe’’ es más que un libro de poemas: es un acto de reivindicación cultural. Sus versos reconstruyen una narrativa distinta sobre el cabello afro, alejándose del prejuicio para acercarse al orgullo. La obra invita a mirar el cabello crespo no como un defecto, sino como un mapa vivo de historia, resistencia y belleza.

Mi cabello no es cabello,
es un mapa antiguo
dibujado por manos que ya no están.

En cada rizo
duerme un tambor africano,
una canción rota por el mar
y una mujer que aprendió a resistir
sin dejar de ser hermosa.

Dicen que mi pelo es indomable,
pero no saben
que cada hebra es una raíz
que se niega a olvidar la tierra.

Mi cabello recuerda
lo que la historia quiso borrar.

El libro nos recuerda que la identidad también se escribe en el cuerpo. En cada rizo, en cada hebra, existe una historia que merece ser contada. Y en la mujer que hoy levanta su cabeza con su cabello natural al viento se revela una verdad profunda: aquello que una vez fue motivo de discriminación puede convertirse en símbolo de libertad.

Danza negra en la cabeza fue lo que vino después” (página 38).

Cuando el poema pregunta: “¿qué hay de malo con mi pelo? ¿qué hay de malo con mi cuerpo?”, espiritualmente puede interpretarse como una defensa de la sacralidad del cuerpo.

El cuerpo no aparece como algo que deba corregirse, sino como una manifestación de la naturaleza y del espíritu. El verso “mi hermosa naturaleza” sugiere que el cuerpo es obra natural y espiritual, algo que no necesita aprobación externa.

En muchos poemas el cabello parece poseer vida propia. Afectivamente se presenta como: energía que crece, conexión con la naturaleza, extensión del espíritu.

Cuando dice: “mi pelo es un gobernado que no se deja tirar por el viento”, puede interpretarse como la fuerza interior que no se deja dominar. El cabello simboliza una energía espiritual que resiste el control externo.

En el poema donde aparece la frase “la danza de los ancestros bailando en tu cuerpo” surge una imagen espiritual muy clara. El cuerpo no es solo individual; lleva dentro la memoria espiritual de quienes vinieron antes. Esto sugiere que: El cuerpo guarda la historia. Los movimientos y gestos están conectados con los ancestros. La identidad también es herencia espiritual.

En el poema donde la voz poética imagina tragarse la luna, esta representa algo más profundo. La luna suele simbolizar: intuición, energía femenina, ciclos de la vida, iluminación interior.

Cuando el poema dice “y si me trago la luna”, espiritualmente puede interpretarse como absorber la luz del universo, incorporar la energía del cosmos al propio ser. La piel se vuelve transparente y los ojos que emiten luz simbolizan un despertar espiritual.

A lo largo de los poemas aparecen numerosas imágenes naturales: viento, raíces, árbol, río, luna y fuego. Estas imágenes sugieren que el espíritu humano está profundamente conectado con la naturaleza.

Por ejemplo: “quiero que mis cabellos crezcan como las raíces de un árbol” expresa un deseo de crecer libremente y permanecer ligado al origen.

En varios poemas se percibe una lucha entre control externo y libertad interior. Los moñitos, los halones de cabello y las burlas representan intentos de dominar o moldear a la persona.

El poema insiste en una idea fundamental: el espíritu no puede ser domesticado. La libertad interior aparece cuando la persona acepta su propia naturaleza.

Estos poemas transmiten varias ideas profundas: El cuerpo es sagrado. El cabello simboliza energía vital y libertad. Los ancestros viven en la identidad presente. La naturaleza refleja la fuerza del espíritu. La luna representa iluminación interior.

En conjunto, los textos hablan de un espíritu que se reconoce a sí mismo en su naturaleza, su historia y su libertad.

Hilos del Caribe por Marivell Contreras, foto Olga De la cruz, 06/06/2025

Durante siglos
me dijeron que lo ocultara,
que lo domesticara,
que lo alisara como quien corrige un error.

Pero un día
dejé que el viento tocara mis rizos
como si fueran una corona salvaje.

Entonces comprendí
que mi cabello no era problema
sino reino.

Y desde ese día camino
con la cabeza en alto,
como quien lleva
un bosque de libertad
sobre la frente.

En varios poemas aparece una pregunta implícita: “¿qué hay de malo con mi pelo? ¿qué hay de malo con mi cuerpo?”. Psicológicamente, esto refleja un proceso de construcción del autoconcepto.

El yo se forma muchas veces a partir de la manera en que otros observan o juzgan el cuerpo. Aquí se percibe un conflicto entre: identidad personal (cómo la persona se percibe), e identidad social (cómo los demás la definen).

La pregunta no indica debilidad; revela resistencia psicológica frente al juicio externo.

Los poemas muestran un proceso de reafirmación corporal. Cuando la voz poética defiende su cabello o su cuerpo, está expresando: aceptación de sí misma, resistencia a estándares impuestos, búsqueda de autoestima.

Esto se relaciona con el concepto psicológico de imagen corporal, que es la percepción que una persona tiene de su propio cuerpo.

El texto intenta transformar una posible fuente de crítica social en motivo de orgullo.

El poema “María moñito” describe una experiencia infantil intensa. Los halones de cabello y el dolor pueden interpretarse como una experiencia emocional temprana de control o disciplina.

Cuando aparece la frase “es la forma más fácil de matar el alma”, psicológicamente refleja cómo ciertos actos repetidos en la infancia pueden generar: impotencia, frustración, sensación de falta de control.

No necesariamente se trata solo del dolor físico, sino de la experiencia emocional de no poder decidir sobre el propio cuerpo.

En el poema sobre caminar por la calle aparece una reacción corporal muy clara: “el cuerpo se tensa”. Esto describe una respuesta psicológica común ante situaciones de amenaza o incomodidad.

El cuerpo entra en un estado de: alerta, defensa, vigilancia.

Psicológicamente se relaciona con las respuestas de estrés o autoprotección que ocurren cuando una persona percibe peligro o invasión de su espacio.

En estos textos el cabello parece representar algo más profundo que la apariencia. Psicológicamente funciona como un símbolo del yo.

Defender el cabello equivale a defender: la identidad personal, la historia familiar o cultural, la autonomía.

Por eso, los intentos de modificarlo o controlarlo se viven como interferencias con la identidad.

El poema de la luna introduce un elemento de imaginación muy fuerte. Cuando la voz poética imagina tragarse la luna, aparece un proceso psicológico importante: la imaginación simbólica.

La fantasía puede cumplir funciones psicológicas como: procesar emociones, transformar experiencias difíciles, crear sensación de poder o expansión.

En la poesía, la imaginación funciona como un espacio de libertad mental.

En el poema donde aparece la frase “tres mares en un mismo cuerpo” se observa un proceso de integración identitaria. Psicológicamente, esto implica reconocer que la identidad personal está formada por múltiples influencias: historia familiar, cultura, contexto social.

Aceptar esa mezcla puede fortalecer el sentido de identidad.

Desde la psicología, estos poemas reflejan principalmente: búsqueda de autoaceptación, defensa de la identidad corporal, procesamiento de experiencias emocionales de la infancia, reacción ante presiones sociales y culturales, uso de la imaginación como forma de afirmación personal.

En conjunto, los textos muestran un proceso psicológico de afirmación del yo frente a las normas externas.

Hilos del Caribe.

Mi cabello habla
un idioma antiguo
que el mundo intentó silenciar.

Lo llamaron desorden,
tormenta,
pajón.

Pero no sabían
que cada rizo es una palabra
que África dejó sembrada en mi cabeza.

Cuando camino,
mis rizos conversan con el viento
como si reconocieran
una libertad olvidada.

No son rebeldes.
Son memoria.

No son problema.
Son historia respirando
sobre mi piel.

En el primer poema aparece una pregunta central: “¿qué hay de malo con mi pelo? ¿qué hay de malo con mi cuerpo?”. Filosóficamente, esto plantea un problema clásico: ¿quién decide qué es normal o aceptable en el cuerpo humano?

Aquí el cuerpo se convierte en un campo de juicio social. El poema cuestiona la mirada externa que evalúa el pelo rizado, el tamaño del cuerpo, la forma de respirar o incluso la sonrisa. La pregunta no busca una respuesta literal; es una interrogación crítica.

En filosofía, esto se asemeja a una interrogación socrática: mostrar que el problema no está en el cuerpo, sino en la mirada que juzga. El texto afirma algo muy profundo: la diferencia corporal no es un defecto, sino una expresión de la naturaleza.

Por eso aparece la frase: “mi hermosa naturaleza que con tu vida no atenta”. Se trata de una defensa del derecho a existir sin tener que justificar el propio cuerpo.

En casi todos los poemas, el cabello aparece como símbolo central. No se trata solo de estética; representa identidad cultural, libertad personal, historia racial y autonomía del cuerpo.

El cabello afro rizado se convierte en metáfora de resistencia. Por ejemplo: “mi pelo es un gobernado que no se deja tirar por el viento”. Esto sugiere que el cabello posee una voluntad simbólica, una fuerza propia. Filosóficamente recuerda la idea de una naturaleza indomable: el cabello es memoria, herencia y rebeldía.

El poema “María moñito” introduce una reflexión muy fuerte sobre el poder. El acto de halar el cabello no es solo físico; representa control, disciplina, imposición estética y dominación adulta sobre la niña.

El verso más filosófico dice: “es la forma más fácil de matar el alma”. Esto describe algo que muchos filósofos han estudiado: la violencia simbólica. La violencia no siempre consiste en destruir el cuerpo; muchas veces implica imponer una forma de ser. El dolor aquí no es únicamente físico, sino existencial.

En el poema “No me hables el cabellito” aparece el tema del acoso callejero. Frases como “ya encontré el nido donde pondré mi pajarito” representan una cosificación del cuerpo femenino.

El poema revela cómo la mujer es convertida en: objeto sexual, territorio de deseo, espectáculo público.

Filosóficamente, esto cuestiona la idea de libertad en el espacio público. La caminata por la calle se transforma en una experiencia de tensión corporal: ‘’el cuerpo se tensa y el pelo se cierra sobre sí mismo’’. El cuerpo aprende a defenderse simbólicamente.

En “Desencuentro” aparece una crítica cultural muy clara. El poema menciona a Marilyn Monroe como símbolo de un modelo de belleza impuesto: piel blanca, cabello rubio y sensualidad estandarizada.

El texto muestra cómo muchas mujeres intentaron transformarse para parecerse a ese ideal. La frase:

“Así luchaban las negras como una mierda de perro queriendo transfigurarse sin enredarse siquiera en su mundo de tantos flashes que parecía, como ella, un modelo, que era el bueno” (página 39)

Expresa una denuncia fuerte sobre el racismo interiorizado.

Filosóficamente, es una crítica al colonialismo estético: la idea de que la belleza válida proviene de Europa o de Hollywood.

El poema “Y si me trago la luna” cambia el tono. Aquí aparece un elemento cósmico y surrealista. La luna simboliza: poder femenino, misterio, iluminación, imaginación.

Cuando la voz poética dice “y yo me adelanto y me la trago”, no es literal; es un acto simbólico de apropiarse del universo. Si la luna entra en el cuerpo, la piel se vuelve transparente y los ojos producen luz. Esto representa una expansión del ser: una metáfora de empoderamiento cósmico.

El poema “El pajón” conecta el cuerpo con la historia. La frase clave “tres mares en un mismo cuerpo” expresa el mestizaje del Caribe. En la historia caribeña confluyen África, Europa y los pueblos indígenas.

El cabello se convierte así en un archivo histórico. La persona no es solo individuo; es también memoria colectiva.

En la mitología griega, Medusa tenía serpientes en el cabello y convertía en piedra a quien la miraba. El poema invierte ese mito: aquí el cabello no maldice a quien lo posee; coloniza a quien intenta dominarlo.

“Si me quieres serás el primer colonizado por mi pelo”.

Esta idea es filosóficamente brillante, porque invierte la lógica colonial. No es el cuerpo quien debe adaptarse al poder; es el poder quien queda atrapado en la identidad del cuerpo.

En conclusión, todos los poemas giran alrededor de una idea central: el cuerpo es un territorio de libertad y memoria.

El cabello se convierte en símbolo de: resistencia cultural, identidad racial, autonomía femenina, dignidad del cuerpo natural.

La obra plantea que lo que la sociedad llama “desorden”, “pajón” o “pelo malo” es, en realidad, vida, historia y poder. Se trata de una filosofía de reapropiación del cuerpo.

Marivell Contreras.

¿Qué hay de malo con mi pelo?
pregunté al espejo
mientras el mundo lo llamaba desorden.

¿Qué hay de malo con mi cuerpo?
si respira,
si ríe,
si vive sin herir a nadie.

Entonces entendí
que el error no estaba en mí,
sino en la mirada
que quiso convertir mi naturaleza
en problema.

Mi cabello crece libre
como crece la selva
cuando nadie intenta domesticarla.

Dicen que mi cabello
es demasiado grande.

Pero no saben
que en él viven tres mares.

África respira en mis rizos,
Europa dejó sus sombras,
y el Caribe me enseñó
a bailar con el viento.

Por eso mi pelo se levanta
como una bandera de espuma.

No es desorden.
Es historia.

No es exceso.
Es memoria.

Y cuando el viento lo mueve
parece que el mar mismo
hablara desde mi cabeza.

En última instancia, el libro propone una idea poderosa: el cuerpo no es un error que deba corregirse, sino un territorio donde habitan la historia, la memoria y la libertad. El cabello, convertido en símbolo, revela que la identidad no puede domesticarse ni someterse a modelos impuestos. Allí donde la mirada colonial quiso ver desorden, la poesía descubre raíces. Y en esas raíces vive una verdad profunda: la dignidad del cuerpo comienza cuando dejamos de pedir permiso para existir.

Cierro este artículo con una frase de Gloriann Sacha Antonetty Lebrón: ‘’Te ruego que mis cabellos siempre sean esencia’’.

Evelyn Ramos Miranda

Poeta y narradora

Evelyn Ramos Miranda. Nació en Santo Domingo un 9 de febrero. Obtuvo una licenciatura en Educación Inicial y una maestría en Administración y Supervisión de Programas de Educación Inicial en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Catedrática de Educación en varias universidades. Ha sido funcionaria en diversas instituciones públicas como coordinadora de Educación en (MINERD, CONANI, IDSS y subdirectora de la Estancia Infantil de la UASD). Es Gestora Cultural. Labora como Coordinadora en la Casa de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. -Miembro del Ateneo insular Interiorista. -Libros: 1, 2, 3 lindas poesías para ti ( 2024), Odette y las mariquitas de papel (2025), El Charamico Mágico de la Navidad( 2025), y Voces de mi patria(2026). Sus poemas han sido publicados en revistas culturales y periódicos e incluidos en varias antologías, destacando Al filo del Agua, del Taller Literario César Vallejo de la UASD; Sororidad, Poesía y Narrativa (2020). Y Antología: Colección Poética Lacuhe (2022), Antología (poesía y narrativa) Detrás de las máscaras (2023). Tiene dos libros publicados: Al filo del vuelo (2023) y El País de los Dulces (2023). Ha participado en diversas Ferias Internacionales del Libro en Santo Domingo, New York, Colombia y Venezuela, como conferencista y poeta. También en diferentes tertulias y recitales del país y Puerto Rico. Es miembro del grupo poético Mujeres de Roca y Tinta. Egresada del Taller Literario César Vallejo de la UASD.

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