La literatura, como recurso que recrea realidades, permite evidenciar los distintos roles que históricamente, la sociedad ha impuesto a la mujer. Asimismo, posibilita imaginar otros espacios en los que se respetan sus derechos, sin importar su condición social. En ese sentido, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, y con el propósito de fortalecer el hábito de lectura, fomentar el pensamiento crítico y promover los derechos femeninos, se analizará el rol de la mujer en los cuentos “Desde un costado de la (des)memoria”, de Gustavo Olivo Peña.
Considero oportuno partir del planteamiento de Umberto Eco, quien sostenía que “todo texto imagina a su lector; no a cualquiera, sino a uno capaz de inferir, completar vacíos y activar su saber previo”. Desde esa perspectiva, asumo mi rol de lectora y, en consecuencia, expongo mis inferencias, activo mis saberes previos y procuro completar los posibles vacíos en los diferentes roles que asume el personaje femenino en los cuentos que componen esta obra.
En efecto, Desde un costado de la (des)memoria” presenta personajes cuyo comportamiento responde, probablemente, a la formación recibida en su entorno familiar y al contexto político y cultural en el que se desarrolla la trama. Olivo recrea una época marcada por la violencia, en la que vecinos, amigos y compañeros de aula cayeron abatidos en supuestos intercambios de disparos. Así, su escritura funciona como un ejercicio de memoria que nos advierte sobre la necesidad de no olvidar.
Asimismo, la obra permite mostrar a las nuevas generaciones el modo en que operó la represión contra la población más vulnerable, la cual sobrevivió durante décadas cobijada bajo el miedo. Dentro de este panorama, la mujer —como parte de esa población— no solo tuvo que resistir la represión política, sino también la ejercida por el patriarcado, que históricamente ha configurado sus roles. Sin embargo, pese a esas condiciones adversas, en su cotidianidad asumió responsabilidades, sostuvo estructuras familiares y enfrentó situaciones complejas con determinación.
Con el propósito de visibilizar estos distintos roles, he organizado mi lectura a partir de varios ejes interpretativos, en los cuales sitúo a los personajes femeninos de acuerdo con mi percepción como lectora.
En primer lugar, la mujer como resistencia activa. Por ejemplo, en el cuento El regreso, se presenta a Julia en su rol de esposa del teniente Gael Hidalgo. Ella enfrenta la desaparición de su esposo durante el período gubernamental y vive la incertidumbre del retorno. Cuando este decide regresar creyendo que el cambio de autoridades garantizaría su seguridad, aparece el ahora general Méndez Pérez, e intenta asesinarlo junto al comandante Clodaldo Guillermo. Ante esta situación, Julia no se paraliza; por el contrario, se empodera, busca el arma que su esposo había guardado y, frente a la subestimación del general, actúa para defender su vida. En este caso, la mujer no permanece como figura pasiva, sino que asume una postura de acción.
En segundo lugar, identifico la mujer como formadora ética invisible. En el cuento El legado, aparece la madre del doctor Aldo Albo, juez de la Suprema Corte de Justicia. Aunque su presencia no ocupa el centro de la narración, en la honestidad y rectitud del hijo se evidencia la formación en valores recibida en el hogar. De este modo, aun desde un lugar aparentemente secundario, su influencia resulta determinante.
Otro eje lo constituye la mujer como sacrificio afectivo. En La mirada, se presenta a una mujer que asume los roles de madre ejemplar y esposa resignada. Decide sacrificar su realización personal para preservar el equilibrio emocional de su hija, manteniéndose en una relación marcada por constantes infidelidades. Aquí se observa cómo el contexto social y las expectativas de género inciden en sus decisiones.
Por otra parte, se encuentra la mujer en la primera infancia en El regalo, Blanquita, aunque fallece joven, permanece en la memoria como una figura protectora, solidaria y empática, quien incluso después de cuarenta años cumple la promesa de enviar el regalo prometido a su gran amigo. En relato, la mujer garantiza la continuidad afectiva.
Por último, destaco la mujer como sabiduría protectora. En La verdadera historia de Lu Bertraud y Pedro el Cruel, el autor presenta a Lourdes, madre de un joven revolucionario durante la intervención norteamericana. Mujer de origen humilde, intuitiva y marcada por creencias propias de su herencia cultural, su experiencia le permite anticipar los peligros y aconsejar a su hijo de emigrar para preservar su vida.
En síntesis, en los cuentos de Desde un costado de la (des)memoria, la mujer desempeña diversos roles que reflejan situaciones propias de la cotidianidad social e histórica. A través de ellos, el autor pone en evidencia problemáticas de género dentro de una narrativa dinámica y sugestiva, enmarcada en un pasado de violencia y memoria colectiva en la sociedad dominicana.
Desde esta lectura, visibilizar estos roles no constituye solo un ejercicio interpretativo, sino también un acto de reconocimiento. Porque releer el texto desde esta perspectiva implica otorgar centralidad a aquellas figuras que, aunque situadas en un segundo plano narrativo, sostienen el sentido profundo de la obra.
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