El cuento es un género que propicia la reflexión de situaciones que necesariamente no tuvieron que ser reales, pero que la imaginación, creatividad y el contexto en que el autor construye la trama podrían hacer que el lector no distinga la línea divisoria entre la realidad y la ficción. Es en este ámbito en que Gustavo Olivo Peña enmarca el elenco femenino de su antología de cuentos Un hombre discreto y otras historias. Emplea una narrativa ágil, amena, fácil de comprender en los diferentes roles que muestran los personajes.
Durante la tiranía de Trujillo la imagen de la mujer fue casi exclusiva la de una persona destinada a las labores domésticas, con pocas oportunidades de acceder a la educación, bajo la protección y dominio de su marido, pero en el fondo vejada y con un perfil bajo; esto se evidencia en el contexto del cuento que lleva el título de la obra, Un hombre discreto y otras historias.
Mientras en La profesora Campos se presenta imagen de la mujer empoderada, laboriosa, preparada en el oficio docente para su época, con un nivel de desarrollo superior al que se ofrecía en el momento. Sin embargo, los prejuicios sociales, el machismo y atraso en comunidades inciden en condenarla por decidir ser madre soltera, ignorando lo productivo de su labor para el entorno. En sociedades como la nuestra, algunas personas se creen con el derecho de juzgar a la mujer y liberar al hombre ante hechos que tuvieron igual responsabilidad, como en este caso de la profesora Campos.

Fecha:04/02/2022
En la mayoría de los cuentos, Gustavo elige cuidadosamente las palabras que describen a cada uno de los personajes femeninos, resaltando su valía como ser humano. Se evidencia, especialmente, en el cuento Esa mujer, como si la intención fuera reivindicar aquellas que son marginadas por los prejuicios sociales de la época. En este relato aparece la fémina atípica, capaz de administrar su negocio de expendio de bebidas alcohólicas, deleitarse en la literatura, amar el dibujo y hasta ignorar algunos comentarios malsanos y discriminatorios de la comunidad. La figura materna que, influenciada por estos prejuicios, intenta distanciar al hijo para evitarle frustraciones emocionales, coincide con el sentido común de la mujer madura que entiende que una relación amorosa con un adolescente no tiene futuro y toma la decisión de alejarlo.
Del mismo modo, se ve la chica cuyo oficio es servir bebidas a los clientes, pero que no deja de tener atributos propios de su género; lo que no impide que cualquier hombre se rinda a sus pies, como ocurrió con el adolescente amigo de Brígida.
En El monumento se ve la imagen de la mujer que transita en espacios de manera inadvertida, con la prisa que impone la cotidianidad, como quien desea añadir horas al día. La víctima de violencia masculina, indefensa, castigada por el sistema que se supone debería protegerla.
En cuanto al arte, desde sus orígenes ha sido una actividad utilizada por la mujer para liberar sus emociones. En este orden, en La bailarina Aidyn aparece la representación de quien decide ser bailarina desde su primera infancia y vive la transición hasta formarse como tal, aunque debe tomar decisiones que afectan su vida amorosa para alcanzar la meta propuesta, sin que los prejuicios sociales fueran una limitante para conseguir sus sueños.
En tanto, en el cuento Y, ellas dos, Olivo presenta señoras en acciones poco usuales por vengar el engaño, la violencia y la infidelidad del hombre; recurren al teatro, camuflando sus sentimientos y acciones para conseguir su propósito, asesinar a quienes creyeron responsables de sus desgracias. El escenario principal fue “Fantasías en las alturas”, club nocturno muy costoso en donde acudían personalidades de mucho poder político, económico y social, lugar donde por encargo de algunos padres iniciaban sexualmente jóvenes, estos en ocasiones de dudosa preferencia sexual.
Al parecer, en El expediente diez Gustavo Olivo recrea en los personajes femeninos situaciones judiciales que viven algunas mujeres dominicanas por el manejo corrupto de algunas autoridades del ministerio público y de la justicia que permiten que los violentadores no paguen por el delito cometido; ante este hecho un hombre discreto decide tomar la justicia en sus manos con aquellos casos que han sido manipulados para descargar a los responsables.
En Decisiones se muestra la mujer envuelta en la cotidianidad del hogar y la relación de pareja cuando las acciones ocurren de manera mecánica, cuando los sentimientos han huido por la monotonía y las personas involucradas no quieren salir del área de confort, en ocasiones por mantener la apariencia en vez de enfrentar la realidad y aceptar que los sentimientos se difuminan como el óleo en el lienzo cuando se quiere lograr un tono diferente. A veces con el transcurrir del tiempo, los sentimientos suelen sufrir mutaciones y es mayor el miedo a tomar aquellas decisiones que obliguen a la pareja a comenzar de nuevo y enterrar el pasado.
En fin, el autor muestra en los personajes femeninos las características que nos identifican, la sumisión que permite que el machismo siga imperando en los diferentes ámbitos, las emociones cargadas de prejuicios que nos mantienen distantes del desarrollo de otros países que compartimos el espacio geográfico.