"Por lo menos,

       habré intentado mis palabras para no morir".

E.S

Sigmund Freud (1856-1939), afirmaba que las personas solo están conscientes de una pequeña fracción de su vida mental (¹). La poesía, entonces, pudo haber nacido en medio de este océano de  inconciencias. En lo álgido de la desrazón.

En Enrique Solinas, el imperio de lo no pensado, de lo inspirado o místico, sostiene una poética que trasciende la sola utilización técnica de la palabra. Va más  allá  del arte mismo. Una prologeia, término utilizado por nuestro Bruno Rosario Candelier(²), que conecta al poeta con una fuerza invisible y superior.

"Flor del espinillo" es una colección literaria de la Fundación Cultural Esteros, donde se reúnen trabajos de poetas y escritores de diversas ciudades del mundo y que está disponible para su libre descarga en la red,  de cuya colección internacional del año 2020, extraje parte de la obra poética del autor argentino nacido en Buenos Aires en 1966, y que hoy, dicha publicación suramericana, es la fuente principal para este artículo.

Lo catártico, en la escritura de Solinas, se evidencia en lo filtrante de su poesía. Las palabras, justas en lo propio e impropio del lenguaje, no permiten el paso de figuras retóricas innecesarias. Las administra, pero con una irrazonable precisión,  que confunde e infunde  la cordura del lector:

"Ese hombre que está sentado frente a mí

es apenas un reflejo

de lo que soy.

Tiene mi voz atrapada en su garganta

–y sé que es personal–

como si alguien lo hubiera autorizado

a dejarme mudo.

Transcurren sus días en mi contemplación.

Sabe más

de lo que yo comprendo.

Ese hombre que está sentado frente a mí

sonríe, acomoda su pelo

y espera a que me duerma de una buena vez

para ocupar mi historia". ("El doble") Fragmento. Pág.11

Pero esas confusiones e infusiones que provoca la fuerza sideral latente en la poesía de don Enrique, no hacen otra cosa que embellecer el brote espiritual del proceso escritural del poeta:

"Torpe la voz, el viento

enuncia la palabra plural,

la conversación del solo.


A fracaso y verdad

se intenta

escribir sobre aquello

que no

cambiará el mundo.


A duda y obstinación.


Aquí,
los sustantivos duelen

como duelen los muertos

perdidos.

Si aquí,


al fin y al cabo,


el poema soy yo"
. (“Escribir"). Pág.12

¿Somos nosotros la poesía? Posiblemente. Sin embargo, debe de ser la versión de los otros "nosotros", del "yo" interior que grita y escuchamos; que implora y respondemos manchando la hoja en blanco con letras que nos harán  eternos. Enrique Solinas plasma esa eternidad sobre sí mismo, sobre esos "nosotros" invisibles y reclamantes:

"Veníamos a reclamar

la transparencia nuestra de su cuerpo.

Hablaba tanto la difunta

que su silencio nadie

podía callar.

Qué tristeza,

los pájaros cantan la mañana.

Su cuerpo de nosotros tan perdido,

tantas veces perdido en nosotros.


Qué tristeza:

ser tan difunta

justo cuando veníamos

a reclamar su corazón". ("La que no está") Pág.16.

El autor de "Barcas sobre la zarza ardiente", reconocido varias veces por su labor literaria, explora la circularidad del tiempo, el interminable paso de lo sido. Su poesía ahonda en los temas que, como dijera Laura Marina Mateos Martínez (³) acerca de Poe, abordan la vida y la muerte,  entre emociones, anhelos, desolación, dolor y tristeza. Solinas toca las puertas de lo absurdo y le abre la desrazón, la forma lógica de su escritura:

"Esa mujer,

extendida hasta nunca debajo de la sábana

no muestra signos de respiración.

Apenas es el resto de una imagen,

el personaje principal en bastidores

no disponible para despedidas.

Hacia los costados,

sus brazos se alargan y tocan el infinito.

Las manos se apoyan en oriente y occidente

sin ganas ya,

          sin intención.


Descorro la sábana y al mismo tiempo

vuela una mosca como ninfa sorprendida.

He aquí la cuestión:

sus labios entreabiertos y la piel extraña

contrastan con el gesto de una sonrisa,

y el único signo de vitalidad

es la mosca

que ha bebido toda su respiración". ("El Rostro de Dios") Fragmento. Pág.30

Don Enrique, exorciza (verbo que ha utilizado en algunas entrevistas), la irreverencia del poema.  Su pluma, cual vara mágica que hace gravitar su pensar, plasma dos líneas de texto: la visible y la que impregna al verso de ideas invidentes e infrahumanas:

"Para no morir uno empieza a escribir por la

mañana
con un cigarrillo en la mano

y esa paciencia de absoluto

que nadie es capaz de ejecutar.


Nos queda la escritura y el silencio

para cuando llega la tarde

y el humo del cigarrillo en la piel,

y otro cigarrillo más". ("Acerca del rigor de la muerte") Fragmento. Pág.13

El filósofo y novelista argentino Mariano Díaz afirma sobre nuestro autor lo siguiente: "Para Enrique Solinas, la poesía no ordena el caos, no expresa verdades. Todo mundo que se pueda construir desde la poesía es un mundo frágil que está a punto de caerse a pedazos. ¿Y entonces qué es lo que puede hacer el poeta? Solinas  abre  varias  puertas,  plantea varias  preguntas  y,  afortunadamenteno responde ninguna"(⁴). O quizás, lo que responde es la poesía desde las "desrazones" misma de sus preguntas:

"Si le dan a elegir

entre el silencio o el silencio,

prefiere el estallido

o la mueca

de su representación". ("San Sebastián") Fragmento. Pág.10.

Leamos pues a Solinas. Desde nuestra República Dominicana extiendo un puente hasta su poesía.

Notas:
(¹), Davidoff, Linda L., Introducción a la Psicología, McGRAW-HILL/INTERAMERICANA DE MEXICO, 1989.

(²)Rosario Candelier, Bruno, "La mística del Logos. Teopoética de las letras universales", Fundación Corripio, Santo Domingo, 2024, Pág.8.

(³)Mateos Martínez, Laura Marina, Introducción del IV volumen de "Poesía completa y ensayo Edgar Allan Poe", Edimat Libros, Madrid, España. Pág.8

(⁴)Díaz, Mariano, "Enrique Solinas. De Ángeles pero También de Insectos", Gramma XXII, Universidad San Salvador, Argentina 2011

Juan Carlos Báez Moreta

Poeta

El autor, Juan Carlos Báez Moreta, es un poeta dominicano, que ha publicado 13 libros de poesías. Es miembro de la Unión De Escritores Dominicanos (UED) y del Centro PEN de República Dominicana. Juancbaez25@gmail.com

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