El documental autobiográfico o autorreferencial es aquel donde el realizador explora su propia vida, memoria, identidad o experiencia personal como parte central de la narración convirtiéndose en sujeto de observación, un subgénero que permite tanto al realizador como al espectador descubrir perspectivas y distintos ángulos de una misma historia.
Este es el camino que Tatiana Fernández Geara ha escogido para exponer el documental Nieta de mi abuela, tercer largometraje de esta galardonada cineasta cuyos anteriores trabajos se caracterizan por un importante componente social como Nana (2015) que se interna en el trabajo de las cuidadoras de niños de las familias de clase media y Vals de Santo Domingo (2021) sobre las aspiraciones de unos adolescentes que desean insertarse en el área del ballet clásico a pesar de los prejuicios sociales que existen en República Dominicana.
Nieta de mi abuela parte de una frase existencial, casi de súplica, que le había lanzado su abuela Teresa con respecto a “quedarse sola”. Una expresión que le ayuda a construir toda una narrativa de su propia existencia como mujer soltera de 40 años que se interna en la exploración de la vida de su abuela, pero a su vez es la realización de un viaje a su identidad femenina y al peso que los lazos familiares y la herencia dejan entre las nuevas generaciones.
De Teresa, su abuela, el documental la define como una mujer que se divorció tres veces, que escribía cartas de amor a sus amados sin importar la desnudez de sus palabras, desafiando las reglas de una sociedad y un contexto social que veía esto como un reto a lo establecido.
Así el documental se convierte también en una revisión de la propia vida de la cineasta, de sus emociones y su mirada artística descrito como una “antología personal de autor”, donde Tatiana comparte su punto de vista sobre cuestiones familiares, sociales y personales trascendiendo lo anecdótico para situarse en el terreno de la reconstrucción identitaria.
De esta manera la realizadora utiliza el “yo” y el “ella” para hacer una relación entre dos figuras, dos mujeres donde sus protagonismos forman parte de la narrativa en que la figura de su abuela y la de ella como realizadora, representan anclajes emocionales con recuerdos que permean todo el recorrido de la narrativa del documental.
Los hallazgos a través de las cartas de amor, fotografías y otros recuerdos, moldean un discurso de nostalgia, búsqueda y descubrimiento, pues cuando Tatiana descubre estas historias de su abuela, también se descubre a sí misma como una mujer que ha tenido su propio camino.
Apoyándose en recursos como el archivo personal, la evocación y la voz subjetiva, el documental no solo representa un ejercicio de introspección, sino también una reflexión sobre los vínculos intergeneracionales y la fragilidad de la memoria.
Nieta de mi abuela puede leerse como una obra de consolidación autoral, relevante no solo como pieza individual, sino como parte de un proceso de madurez artística en la que se afianzan preocupaciones temáticas y formales ya presentes su filmografía, donde la identidad, lo íntimo y lo social continuarán presentes en sus futuras obras.
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