Ante los recientes hechos de violencia intrafamiliar, feminicidios y asesinatos que involucran a miembros de los cuerpos armados, los mandos de las Fuerzas Armadas han reforzado y priorizado la atención a la salud mental de sus militares y familiares con la integración de centros especializados.
En los últimos dos años, el país ha registrado casos estremecedores en los que la violencia familiar terminó en muertes, dejó niños huérfanos o reveló señales de alarma que no siempre fueron atendidas a tiempo. Esa realidad ha llevado a ver la salud mental en los cuarteles no como un trámite, sino como una necesidad urgente.
Además de las evaluaciones anuales que se le realizan a cada soldado en el aniversario de ingreso, la institución cuenta con una unidad especializada para dar seguimiento a casos con señales de deterioro emocional, conflictos familiares, conductas de riesgo o necesidad de apoyo psicológico.
Entre los casos que han marcado la conversación pública figuran feminicidios cometidos por agentes militares y policiales, asesinatos de mujeres a manos de parejas o exparejas vinculadas a cuerpos armados y tragedias familiares que dejaron a hijos, madres y otros parientes atrapados en ciclos de violencia.
También se han reportado filicidios y parricidios con participación de militares o policías, lo que ha encendido las alarmas sobre la salud mental y la violencia en el hogar.
Recuento trágico
Uno de los casos más impactantes es el de la médica militar Ana Josefa García Cuello, primer teniente del Ejército de República Dominicana, acusada de decapitar a su hija de seis años. El hecho, que consternó al país, ocurrió la mañana del 15 de agosto de 2024 en su vivienda del residencial La Razón I, en Los Trinitarios, Santo Domingo Este.
Otro caso reciente fue el del sargento mayor Tony Vallejo Méndez, también del Ejército, quien mató a su pareja, Nancy Sánchez Galván, e hirió a otra mujer que luego murió. El hecho ocurrió en junio pasado en el estacionamiento del hospital Darío Contreras, en Santo Domingo Este.
Asimismo, en enero de este año, el teniente coronel del Ejército Samuel Céspedes Valdez fue acusado por el Ministerio Público de matar de un disparo a su pareja sentimental, Liscaris Díaz Valenzuela, en el Mirador Sur, Santo Domingo.

El caso más reciente involucra a la sargento Marieliy Figueroa Ramírez, de la Fuerza Aérea, quien habría confesado a las autoridades haber matado a su suegra, Rosa Marte. La mujer había desaparecido y su cadáver fue hallado el pasado miércoles en La Guáyiga, provincia de Azua.
En 2025 también se registraron otros incidentes vinculados a miembros de cuerpos armados. El 9 de julio, en Mejoramiento Social, Santo Domingo Este, un capitán del Ejército mató a su esposa y a su suegra antes de suicidarse. En Villa Liberación, La Romana, un sargento de la Policía asesinó a su pareja de un disparo en la cabeza durante una discusión por la supuesta desaparición de 10 mil pesos.
En ese contexto, el ministro de Defensa, teniente general Fernández Onofre, impulsó un plan de acompañamiento para soldados y familiares. De esa iniciativa nació el Centro Integral de Salud Mental de las Fuerzas Armadas (CISMENFFAA), creado para ofrecer atención especializada antes de que una crisis personal o familiar termine en tragedia.
Un centro para escuchar antes de que sea tarde

La institución informó que el CISMENFFAA ofrece servicios de psiquiatría general, infantil, geriátrica y de adicciones. También brinda atención en psicología clínica, educativa, organizacional y de emergencia, además de programas de neuropsicología, psicometría y musicoterapia.
Según la información suministrada, el centro no solo diagnostica; también ofrece orientación para que militares y sus familias, parejas, hijos y otros parientes, puedan abordar conflictos, estrés, duelos, violencia y señales tempranas de alerta.
Para ello, cuenta con el Club de Parejas “Alianza Plena”, enfocado en mejorar la comunicación; el Club Infantojuvenil “Radar Juvenil”, dirigido al acompañamiento de niños y jóvenes; y el Club de Familia “Todos Somos Uno”, orientado a fortalecer la integración, los valores y el apoyo en la comunidad militar.
Indican que el centro también ofrece telepsiquiatría y telepsicología para garantizar una atención profesional sin importar la ubicación geográfica de los usuarios.
Que la ayuda llegue a tiempo
Con la apertura del CISMENFFAA, las instituciones y entidades castrenses cuentan con un centro integral de salud mental para militares y familiares. El proyecto surge como una respuesta necesaria ante la violencia intrafamiliar, los feminicidios y los hechos de sangre en el entorno familiar, que obligan a revisar cómo se previenen las crisis emocionales en el ámbito militar.
El desafío no es solo mantener el centro abierto, sino lograr que militares y familiares busquen ayuda sin temor al estigma; que los mandos identifiquen señales de riesgo; y que las instituciones actúen antes de que una amenaza, una depresión, una relación violenta o una crisis familiar termine en muerte, dijo a Acento una fuente de la Armada Dominicana.
La salud mental no puede ser un asunto secundario en la vida militar. En una institución donde conviven el acceso a armas, la disciplina, el estrés operativo y las tensiones familiares, la prevención debe ser constante, cercana y libre de formalismos innecesarios, precisa.
"La verdadera fortaleza de las Fuerzas Armadas también se mide por su capacidad de cuidar a quienes sirven, proteger a sus familias y reconocer a tiempo cuando alguien necesita ayuda. Esa puede ser la diferencia entre una intervención oportuna y otra tragedia evitable", subrayó.
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