"¡Suéltenlo! Óiganme, yo les pido de favor, ¡suéltenlo, ténganlo libre ya!" La voz de Rafael Navarro se quebró este lunes frente a los medios de comunicación. No era un grito de celebración. Era el estallido de un hombre que perdió a dos hijas bajo el techo derrumbado de la discoteca Jet Set y que, 14 meses después, todavía no encuentra la palabra "justicia" en ningún fallo judicial.
El juez Reymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, emitió este lunes la decisión que el país esperaba: los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del local, serán enviados a juicio de fondo como imputados por el colapso que la madrugada del 8 de abril de 2025 dejó 236 muertos y más de 180 heridos, en una de las tragedias más devastadoras de la historia reciente de República Dominicana.
Pero para Navarro, el fallo no alcanza. "Seguir con nuestro sufrimiento, seguir con nuestro dolor, ¿me entiendes? Y ellos gozando", dijo, con una mezcla de agotamiento y furia que resumió el sentir de decenas de familias presentes.
Caso Jet Set: un proceso marcado por la espera y la indignación
La audiencia preliminar se extendió por meses, jalonada de aplazamientos, debates técnicos y la presentación, en mayo pasado, de un contraperitaje encargado por la defensa de los Espaillat que descartó la sobrecarga como causa del derrumbe y apuntó, en cambio, a "defectos de construcción y deterioro progresivo interno de la estructura". Los abogados querellantes rechazaron ese informe y sostuvieron que, lejos de exculpar a los imputados, reforzaba la acusación de negligencia.
La demora fue, en sí misma, una herida adicional para los familiares. "Están jugando con el cansancio de nosotros", había dicho días atrás Frank Martínez, quien perdió a la esposa de uno de sus hijos en la tragedia. "La indignación humana también tiene un límite, ya van 14 meses."
"Yo soy de los que dijo: vamos a ver qué pasa en el Caso Jet Set"
Navarro no ocultó su escepticismo ante el proceso. Sus palabras oscilaron entre la resignación y una exigencia directa, casi desesperada, dirigida a quienes tienen en sus manos la libertad de los imputados: "Yo soy de los que dijo: vamos a ver qué pasa. Queremos ver que lo suelten, ¡suéltenlo! Y dejemos esta maldita charlatanería que hay".
La frase encierra una paradoja dolorosa: un padre que pide que suelten a los acusados de matar a sus hijas, no porque los crea inocentes, sino porque siente que el proceso judicial es una farsa que solo prolonga su sufrimiento mientras los imputados, a su entender, siguen viviendo con normalidad.
Juez envía a juicio de fondo a Antonio y Maribel Espaillat por tragedia del Jet Set | Acento
El camino que sigue del Caso Jet Set
Con el auto de apertura a juicio emitido, el caso pasará ahora a la etapa de juicio de fondo, donde se debatirán las responsabilidades penales ante un tribunal colegiado. Los familiares de las víctimas y sus representantes legales habían reclamado, además, una variación de la medida de coerción y que la calificación jurídica sea elevada de homicidio involuntario a homicidio voluntario, argumentando que los dueños conocían el estado de deterioro del local.
Por ahora, el fallo de este lunes es un paso. Para Rafael Navarro, apenas eso: un paso en un camino que ya le costó todo.
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