El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), Rafael Santos Badía, afirmó que República Dominicana atraviesa una transición educativa marcada por crisis globales y transformaciones tecnológicas, lo que obliga a rediseñar la oferta académica para responder a nuevas demandas del mercado laboral y del desarrollo económico.
Un sistema educativo presionado por cambios globales
Durante una actividad académica en San Pedro de Macorís, el funcionario sostuvo que el modelo educativo actual enfrenta tensiones derivadas de fenómenos recientes como la pandemia de COVID-19 y la aceleración de la llamada cuarta revolución industrial.
Santos Badía planteó que estos cambios obligan a replantear no solo los contenidos, sino también la estructura misma de la educación superior, al considerar que el sistema vigente no responde a las necesidades actuales.
Carreras más cortas y formación continua
El ministro propuso que las universidades adopten esquemas más flexibles, con carreras breves, certificaciones técnicas de corta duración y programas diseñados para facilitar la reinserción laboral, incluso en edades avanzadas.
Según su enfoque, el futuro de la educación superior pasa por un modelo que priorice la empleabilidad inmediata, la actualización constante y la capacidad de adaptación frente a un mercado cambiante.
También advirtió que muchos oficios tradicionales están en riesgo de desaparecer debido a la automatización, lo que obliga a formar profesionales en áreas emergentes vinculadas a la tecnología, la sostenibilidad y la innovación.
Tecnología, automatización y nuevos perfiles laborales
El titular del Mescyt sostuvo que el avance tecnológico está desplazando mano de obra humana en múltiples sectores, lo que demanda una reconversión laboral acelerada.
En ese sentido, señaló la necesidad de formar técnicos en áreas aún incipientes, como el mantenimiento de drones, producción de alimentos en entornos controlados o tecnologías vinculadas a nuevas fuentes de energía.
Un cambio que involucra a todo el sistema
Santos Badía insistió en que la transformación educativa no puede recaer únicamente en las universidades, sino que debe involucrar al Estado, al sector productivo y a los sistemas de formación técnica.
A su juicio, mantener un modelo educativo anclado en esquemas tradicionales limita la capacidad del país para insertarse en una economía global cada vez más digitalizada.
Universidades impulsan iniciativas de innovación
Las declaraciones del funcionario se produjeron en el marco del lanzamiento de un laboratorio de innovación en la Universidad Central del Este (UCE), orientado a fomentar el emprendimiento y la transferencia tecnológica.
Las autoridades académicas explicaron que este tipo de espacios busca fortalecer la conexión entre universidad, empresa y Estado, en una lógica de colaboración para generar soluciones concretas a problemas económicos y sociales.
Formación en áreas tecnológicas y sostenibles
Como parte de esta iniciativa, se anunciaron programas de capacitación en áreas como inteligencia artificial, desarrollo web, energías renovables y arquitectura sostenible, lo que refleja una tendencia hacia la diversificación de la formación académica.
Educación superior en revisión
El debate sobre la pertinencia de la oferta académica en República Dominicana no es nuevo, pero ha cobrado mayor relevancia tras la pandemia y el avance de la digitalización.
Diversos sectores han cuestionado la desconexión entre la formación universitaria y las necesidades del mercado laboral, así como la lentitud en la actualización curricular.
Las propuestas del Mescyt se inscriben en ese contexto, aunque aún queda por definirse cómo se traducirán en políticas públicas concretas y en cambios estructurales dentro de las instituciones de educación superior.
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