Juan Pablo Duarte aparece con frecuencia ante los dominicanos, pero no siempre con el mismo rostro. En billetes, pinturas, bustos, monumentos, murales escolares y publicaciones oficiales, su fisonomía cambia de manera tan marcada que algunas representaciones parecen corresponder a personas distintas.
El debate vuelve a surgir por la portada del libro Cátedra Juan Pablo Duarte: Democracia constitucional, publicado recientemente por la Academia Dominicana de la Historia y el Tribunal Constitucional.
La obra presenta una ilustración geométrica del Padre de la Patria, con el rostro alargado, entradas pronunciadas, cabello oscuro, bigote y barba. Aunque conserva elementos asociados con Duarte, la composición se distancia de otras imágenes ampliamente utilizadas por instituciones públicas, escuelas y organizaciones patrióticas.

La propia publicación explica en sus créditos que la portada corresponde a un “arte conceptual de la foto de Juan Pablo Duarte tomada por Próspero Rey”. El diseño interior y la diagramación estuvieron a cargo de Zejel Media Group, mientras el cuidado de la edición correspondió a Jesús R. Navarro Zerpa.

Una publicación avalada por dos instituciones
El libro reúne trabajos de Frank Moya Pons, Juan Daniel Balcácer, Miguel Reyes Sánchez, Flavio Darío Espinal, Leonel Fernández y Roberto Álvarez Gil.
La publicación fue aprobada mediante la octava acta de la Junta Directiva de la Academia Dominicana de la Historia, correspondiente al período 2025-2028, con fecha del 26 de junio de 2026.
La obra, de 243 páginas, forma parte de la colección de la Academia Dominicana de la Historia como su volumen 176 y presenta en su portada y contraportada los emblemas de esa institución y del Tribunal Constitucional.
Ese respaldo institucional hace que la selección de la imagen no sea un asunto exclusivamente estético. Al tratarse de una publicación vinculada con dos entidades de alto peso histórico y público, la portada también proyecta una representación institucional del fundador de la República.
La única fotografía conocida de Duarte
La referencia más directa sobre la apariencia real de Duarte es una fotografía tomada en Caracas, Venezuela, en 1873, por el fotógrafo y artista plástico venezolano Próspero Rey.
Es la única fotografía conocida del patricio que ha llegado hasta la actualidad. Duarte tenía aproximadamente 60 años, vivía en el exilio y atravesaba los últimos años de su vida.
En esa imagen aparece delgado, envejecido y con señales visibles del deterioro físico acumulado durante años de dificultades económicas, enfermedades y destierro. Murió en Caracas el 15 de julio de 1876, tres años después de ser fotografiado.
La apariencia registrada por Próspero Rey no coincide completamente con el Duarte joven, vigoroso y solemne que posteriormente fue construido mediante pinturas, esculturas y otras interpretaciones artísticas.
¿Por qué Duarte aparece siempre diferente?
La variedad de rostros se explica, en parte, porque la fotografía conservada muestra al patricio durante la vejez, mientras muchos artistas han intentado imaginar cómo lucía en 1844, cuando tenía 31 años y se produjo la proclamación de la Independencia Nacional.
Esa reconstrucción juvenil abrió espacio a interpretaciones basadas en recuerdos, testimonios y decisiones estéticas. Con el paso del tiempo, algunas alcanzaron mayor difusión que la propia fotografía.
Entre las representaciones más conocidas se encuentran las realizadas por Alejandro Bonilla y Abelardo Rodríguez Urdaneta. Cada una presenta rasgos diferentes y ha ejercido influencia sobre pinturas, estatuas, billetes y materiales educativos.
Bonilla realizó una versión juvenil del patricio años después de su muerte. Según investigaciones históricas, tomó como una de sus referencias el rostro del rey Cristián IX de Dinamarca, a quien consideraba parecido a Duarte, además de testimonios de personas que habían conocido al prócer.
La obra de Rodríguez Urdaneta también adquirió una amplia aceptación y se convirtió en una de las imágenes más reproducidas por el Instituto Duartiano. Sin embargo, tampoco se trata de un retrato realizado directamente frente a Duarte.
El resultado es una iconografía fragmentada: existe una fotografía auténtica tomada durante la vejez y varias reconstrucciones que procuran mostrar al líder de la Independencia durante su juventud.
La Academia y el Instituto no siempre utilizan el mismo Duarte
Las diferencias también alcanzan a las instituciones especializadas. La Academia Dominicana de la Historia ha mostrado preferencia por la fotografía tomada por Próspero Rey como documento directo sobre la apariencia del patricio.
El Instituto Duartiano, en cambio, ha difundido ampliamente una representación inspirada en la obra de Abelardo Rodríguez Urdaneta, que presenta una imagen más solemne e idealizada.

La portada de Cátedra Juan Pablo Duarte: Democracia constitucional parte de la fotografía de 1873, pero la somete a una transformación gráfica mediante polígonos, sombras, colores y líneas que reinterpretan las facciones.
No se trata, por tanto, de la fotografía original, sino de una obra conceptual construida a partir de ella. Esa decisión vuelve a colocar sobre la mesa la diferencia entre emplear una referencia histórica y modificarla hasta producir una nueva versión del personaje.
¿Quién decide cuál rostro puede utilizarse?
La legislación dominicana atribuye al Instituto Duartiano una responsabilidad directa sobre la utilización de la imagen del Padre de la Patria.
La Ley 127-01, que reconoce al Instituto como organismo oficial y autónomo, establece que los retratos, estatuas, bustos y otras imágenes de Duarte destinados a monumentos, oficinas públicas, escuelas, billetes, sellos, cuadernos y publicaciones oficiales o privadas deben ser previamente aprobados por esa entidad.
Para emitir su decisión, el Instituto debe comparar las propuestas con los retratos considerados básicos, evaluar la fidelidad fisonómica y valorar la calidad estética, tomando también en cuenta la libertad creadora del artista.
Décadas antes, la Ley 550 de 1970 había establecido como referencias para reproducir la fisonomía de Duarte la fotografía tomada en Caracas en 1873, el óleo realizado por Alejandro Bonilla en 1887 y cualquier otro documento iconográfico antiguo cuya autenticidad pudiera comprobarse.
Las cuestionantes que quedan abiertas
La publicación deja abiertas varias interrogantes: ¿qué criterios históricos y estéticos se utilizaron para seleccionar la portada?, ¿la imagen fue aprobada por el Instituto Duartiano?, ¿qué grado de transformación resulta admisible cuando se trabaja con la única fotografía conocida del patricio?, ¿debe una publicación institucional privilegiar la creatividad visual o la fidelidad documental?
También corresponde preguntar si la Academia Dominicana de la Historia considera necesario impulsar un consenso nacional sobre la iconografía de Duarte.
El problema trasciende esta portada. Cada nueva representación que altera la forma del rostro, el cabello, la barba, la edad o las proporciones físicas aumenta la distancia entre el personaje histórico y la imagen que recibe la población.
Un héroe nacional con demasiados rostros
La discusión no busca limitar la creación artística ni desconocer el valor cultural de las pinturas y esculturas realizadas a lo largo de más de un siglo. Estas obras forman parte de la historia visual dominicana y reflejan la manera en que cada época construyó su propia idea del héroe.

El cuestionamiento surge cuando una interpretación artística se presenta en un contexto institucional sin explicar claramente sus diferencias frente al documento original.
La República Dominicana posee una fotografía auténtica de Juan Pablo Duarte, aunque corresponda a sus últimos años. También conserva retratos históricos que intentaron reconstruir su juventud. Lo que todavía no parece existir es un criterio aplicado de manera uniforme por todas las instituciones.
Mientras ese consenso no se produzca, Duarte seguirá apareciendo con un rostro diferente dependiendo del libro, el monumento, el billete, el mural o la institución que decida representarlo.
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