Justo a los nueve meses de la desaparición del niño de tres años de edad Ronaldy Calderón, en la comunidad Los Tablones, Manabao, Jarabacoa, las autoridades dominicanas encaran el caso de la menor Brinana Genao Rosario, de idéntica edad, un caso que llega a la primera semana sin que se tenga conocimiento de su paradero.
Al igual que se denunció en el caso de Ronaldy, Brianna desapareció cuando jugaba en un entorno familiar, en una comunidad rural, en la cual todas las personas del sector se conocen o están emparentadas.
En el caso del niño Calderón, sus familiares aseguraron que se le vio por última vez en marzo del año 2025 jugando con otros infantes y que desapareció estando "a la vista de todos".
Tanto Manabao, Jarabacoa, provincia La Vega, como, Barrero, Imbert, provincia Puerto Plata, son zonas poco habitadas, con una dependencia de la producción agrícola, con sembradíos de cacao, guineos, mandarinas, naranjas y otros cultivos.
Además, se trata de comunidades de área de montañas, muy distantes de los centros urbanos, razón por la cual, en ambos casos se ha dificultado la búsqueda.

Roldany Calderón era forastero en Los Tablones, Manabao. Estaba allí de visita con familiares suyos, que participaban de "un compartir”.
A su vez, el domicilio de Brianna Genaro Rosario está en Barrero, Navarrete, provincia Santiago, donde reside su abuela, que tiene a su cargo la custodia tras un acuerdo familiar, según reveló ek padre de la niña, Carlos Manuel Genao (Adonis).
“Como su mamá iba de viaje, dejamos la niña con la abuela; yo me iba hacer cargo de la leche, los pañales y todo lo que ella necesite”, dijo Adonis.
Un escenario con características muy parecidas a las del caso Roldany, porque Brianna, no reside en Barrero. Estaba en este lugar para pasar la temporada de Navidad, donde reside su bisabuela.
Ella fue vista pasadas las 4:00 de la tarde del 31 de diciembre del 2025, en un pequeño colmado, atendido por el alcalde pedáneo, Cornelio Cabrera, según una imagen captada por la cámara fija de una casa vecina al "negocito".

A Roldany se le dejó de ver el 30 de marzo del 2025. Desde entonces no se tiene una información sobre su ubicación, aunque abundan las versiones. De manera oficial, no hay una conclusión al respecto.
En relación al caso Brianna, han transcurrido siete días, todos marcados por la angustia de una comunidad en vilo y con gente estampada con el sello de la sospecha.
“Aquí no se duerme, porque todos somos sospechosos”, admitió uno de los vecinos, aunque pocos hablan del tema. Quienes lo hacen, lo hacen como si contaran las palabras y a la vez que defienden a los suyos.
Este miércoles en la mañana, hubo una reunión convocada por la asociación de Barrero Unido para exigir celeridad en el proceso de búsqueda porque, denuncian, las acciones de rastreo para ubicar a la menor tienen a la comunidad paralizada.
Es por esa razón que Luis Alberto Cabrera, presidente de Barrero Unido, llamó a las autoridades a esclarecer el caso cuanto antes, deseoso de que la zona recupere su dinamismo y la gente pueda volver a la normalidad.
Cabrera dijo tener pruebas de que se ha maltratado y hasta el extremo de someter a torturas a algunos de los apresados en el proceso de la investigación, aunque el padre de la menor Briann,a quien estuvo tres días detenido, dijo el martes no se le trató mal en los interrogatorios.
La tarde de este miércoles 7 de enero del 2026 las autoridades mantenían delimitada y sin acceso a los periodistas a los puntos de rastreo y con cero informaciones sobre las acciones que se llevan a cabo en ellas.

Mientras desde el aire se mantiene una vigilancia vía el uso de drones, por tierra un grupo de voluntarios de la Defensa Civil e integrantes de los Bomberos, Policía Nacional, Ejército y otras instituciones protagonizan la búsqueda con la ayuda de perros.
El equipo de búsqueda tiene al frente a la procuradora del departamento de Niños Niñas y Adolescentes (NNA), Olga Diná, quien asimismo estuvo a cargo en el caso de Roldany en Manabao-Jarabacoa.
Ante el silencio de las autoridades, en el entorno crecen las especulaciones y se tejen versiones sobre que pudo haber pasado con la menor Brianna.
Mientras, en la comunidad los periodistas interactúan con los nativos y escuchan quejas, las que se resumen que el proceso de búsqueda va muy lento, mientras se incrementa la angustia.
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