La República Dominicana despide hoy al padre José Luis Sáez, sacerdote jesuita, historiador, filósofo, teólogo, crítico de cine y formador de generaciones enteras de periodistas e historiadores. Falleció el miércoles 6 de mayo a los 88 años, dejando una obra que es referencia obligada en la historia eclesiástica, cultural y mediática del país.
Sus restos están siendo expuestos desde las 10:00 de la mañana en la capilla San Ignacio de Manresa Loyola, en Santo Domingo, donde a las 11:00 se celebrará una misa de cuerpo presente, seguida del sepelio.
Un valenciano que se hizo dominicano por convicción
Nacido en Valencia, España, el 21 de septiembre de 1937, Sáez llegó a Santo Domingo en 1954 siendo apenas un adolescente. En 1967 adoptó la nacionalidad dominicana, no como un trámite burocrático, sino como una declaración de identidad que reafirmó a lo largo de su vida con cada investigación, cada clase y cada página escrita.
Ingresó a la Compañía de Jesús el 6 de octubre de 1958 en el Noviciado de El Calvario, en Cuba, y fue ordenado sacerdote en Santo Domingo el 6 de junio de 1970. Pronunció sus últimos votos en Manresa-Loyola el 15 de agosto de 1987. Al momento de su muerte, acumulaba 68 años dentro de la Compañía de Jesús y 55 de sacerdocio.
El intelectual que convirtió la historia en memoria viva
A lo largo de los años se puede palpar la dimensión de su legado. En 2011, cuando la XIV Feria Internacional del Libro de Santo Domingo fue dedicada a la Santa Sede, el entonces ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, eligió al padre Sáez como una de las dos figuras nacionales a exaltar, describiéndolo como "el escritor católico más importante en la historia eclesial dominicana".
Su producción intelectual supera los 18 libros y numerosos ensayos, con especial énfasis en la historia de la Iglesia Católica en el país y en la teoría cinematográfica. Fue, además, el autor de la primera historia del cine dominicano y miembro de la Academia Dominicana de la Historia.
Maestro de comunicadores y pionero del cine
En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Sáez fue catedrático de la Escuela de Comunicación y Periodismo durante décadas. Quienes lo conocieron en el aula recuerdan su llegada con paso seguro, dos libros bajo el brazo y un cuaderno con apuntes, transformando cada sesión de 50 minutos en lo que sus estudiantes describían como "una fiesta del conocimiento".
En julio de 2022, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y comunicadores católicos le rindieron un homenaje por su aporte a la enseñanza del cine en el país.
Reconocimientos de una vida consagrada al saber
A lo largo de su trayectoria, el padre Sáez acumuló reconocimientos que reflejaban la amplitud de su influencia. Entre ellos, el Premio Caonabo de Oro, otorgado por la Asociación Dominicana de Periodistas, y un homenaje especial del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) en la edición 25 del reconocimiento "Un Día con un Autor y su Obra", en noviembre de 2019. En 2010 fue distinguido como Profesor del Año.
La Conferencia del Episcopado Dominicano, al anunciar su fallecimiento, señaló que "su testimonio permanece en la enseñanza y en sus valiosos aportes a la historia de la Iglesia dominicana".
Un legado que no se entierra
El padre Sáez fue también colaborador de Acento.com.do, donde publicó textos de su autoría sobre figuras de la Compañía de Jesús y la vida intelectual dominicana, dejando constancia de su rigor y su generosidad académica hasta sus últimos años.
Con su partida, la República Dominicana pierde a uno de los intelectuales más prolíficos y comprometidos de su historia reciente: un hombre que llegó de Valencia adolescente y decidió, con plena conciencia, que este país era el suyo.
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