Fredy Ramírez está parado sobre lo que hace dos meses era el piso de su casa. No queda nada. Solo tierra removida, el ruido del río Ozama a metros de distancia y cinco hijos que le preguntan qué va a pasar. "Papi, ahora no tenemos nada", le dijo uno de ellos.
Fredy lleva desde el año 2000 viviendo a la orilla del Ozama en el barrio Las Lilas, en el sector Los Tres Brazos de Santo Domingo Este. Dos casitas tenía. Las dos fueron demolidas como parte del proyecto de recuperación de la margen oriental del río que ejecuta la Unidad de Regeneración y Bienestar Urbano (Urbe), adscrita al Ministerio de la Presidencia. Dos meses después, no ha recibido ni un peso de indemnización.
"Siempre voy allá y me dicen: 'Lo vamos a llamar, lo vamos a llamar', y nunca me llaman. Eso me tiene desesperado", contó durante el recorrido de prensa organizado por el Gobierno para mostrar los avances del proyecto. "Yo lo que quiero es que me ayuden, aunque sea para comprar un solar. Necesito que me den algo para comprarle un ranchito a los hijos."
El proyecto: RD$ 409.5 millones, 800 metros, 62,815 beneficiarios
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, encabezó el recorrido junto a la coordinadora de Urbe, Rocío Vidal, y representantes de la Alcaldía de Santo Domingo Este y el Ministerio de Medio Ambiente. El mensaje oficial fue de optimismo y de largo aliento.
"El río Ozama es parte de la gran capital, es el corazón de la gran capital y es parte de la vida de todos", dijo Paliza ante los medios. "Nadie merece vivir en incertidumbre. Nadie merece vivir sin conocer qué sucederá al otro día luego de echarse o intentar descansar, y de que sus hijos e hijas intenten descansar en el margen de un río que muchas veces crece y pone la propia vida de ellos en riesgo."
El proyecto, respaldado por el decreto 521-25, contempla una inversión de RD$ 409.5 millones para intervenir 800 metros lineales de la margen oriental del Ozama. La primera fase abarca 350 metros lineales de vía a orillas del río, con estabilización de suelos y protección de márgenes, más 5,800 metros cuadrados de áreas verdes, la siembra de unos 200 árboles y 6,000 metros cuadrados de área abierta. También incluye el remozamiento del dispensario médico, el destacamento policial, canchas deportivas, un campo de béisbol infantil, un centro comunitario y parques recreativos. En total, la intervención impactará a 62,815 habitantes de la zona.
"Vamos liberando y construyendo, liberando y construyendo", explicó Vidal. "La idea es ir por zonas para no dejar espacios vacíos que se conviertan en puntos de poca seguridad." La coordinadora indicó que el kilómetro completo debería estar liberado a mediados de julio. La segunda fase, enfocada en consolidar la estabilización de bordes y el corredor verde, tiene prevista su adjudicación para ese mismo mes.

Hasta la fecha han sido demolidas 198 estructuras —viviendas y locales comerciales— y quedan 98 pendientes. En total, el proceso afectará a 365 familias, que serán reubicadas o indemnizadas conforme a los levantamientos técnicos realizados.
El modelo que inspira el proyecto es el Nuevo Domingo Sabio, la intervención que Urbe ejecutó en la margen occidental del mismo río, donde se construyeron facilidades deportivas, áreas para adultos mayores y destacamentos de seguridad, y donde recientemente se entregaron títulos de propiedad a miles de familias.
"En una segunda etapa, tenemos que trabajar para que a estos ciudadanos de aquí también podamos garantizarles su titularidad", adelantó Paliza. "Esto es un proyecto vivo, que se irá cambiando y le irá transformando la vida a todos los que viven en estos márgenes."
Lo que dicen los que viven ahí
Pero en Las Lilas, ese futuro todavía no se siente. Mientras los funcionarios recorrían el tramo ya intervenido, un grupo de residentes esperaba al costado con una queja común: llevan meses censados y sin información concreta sobre qué pasará con ellos.
Ramón Acosta Ramírez tiene una casa dentro del perímetro del proyecto y cuatro hijos. Dice que lo que le ofrecen no alcanza. "Nos están ofreciendo 300 mil pesos. Usted vive en una casa y eso no da para irse. Yo tengo una casita y vivo aquí a la orilla del río porque no tengo más nada. Con 300 mil, ¿a dónde puedo ir con cuatro muchachos?"
Gladys Mateo lleva 32 años en Las Lilas. Cuando llegó, dice, aquello era río. Ella misma lo rellenó a fuerza de camiones de tierra para construir su vivienda. No tiene título de propiedad —"aquí nadie tiene título", aclaró—, pero sí tiene tres décadas de historia en ese suelo. La oferta que le hicieron es de RD$ 850,000. "He salido a buscar y con eso no encuentro nada. Las casitas en los barrios ya piden dos millones, tres millones. Ellos no me están ofreciendo ni la mitad."
La preocupación no es solo económica. Varios residentes señalaron que fueron censados hace más de un año y que desde entonces nadie les ha explicado con claridad si serán reubicados, si recibirán indemnización o cuándo. "Ni duermen", resumió uno de los presentes.
La respuesta oficial: caso por caso, con dignidad
Ante las quejas sobre los montos, Vidal explicó el mecanismo de tasación: se toma el avalúo de Catastro Nacional, se hace una tasación comercial paralela, se saca una media entre ambas y se ajusta según la composición familiar. "Es una forma de transparentar ese proceso de tasación", dijo.
Paliza reconoció que no todos los casos son iguales y que la situación de inquilinos y propietarios requiere tratamientos distintos. "Hay que compensar a la familia que está alquilada, ayudarlos a que se puedan mudar, y al dueño de la propiedad tratarlo de una manera distinta. Se maneja caso por caso."
El ministro también destacó que el proceso incluye el pago del traslado de los enseres del hogar. "Se le paga hasta el traslado de sus ajuares para que puedan moverse a su nuevo espacio sin tener ese coste. Esto es un proyecto que se maneja con mucha humanidad".
Al ser consultado sobre la cantidad de familias desplazadas hasta ahora, Paliza respondió: "Al día de hoy se han movido doscientas y tantas familias, y ustedes no han escuchado grandes dificultades, porque se maneja con el mayor grado de dignidad posible".
Vidal, por su parte, subrayó que Urbe mantiene una oficina abierta en el propio barrio para que los residentes puedan consultar su caso de forma diaria. "Cada persona que fue trasladada tiene un expediente completo, un proceso de indemnización, un proceso de conocimiento del proyecto y un levantamiento catastral", afirmó.
Entre la promesa y la espera
El contraste del recorrido fue difícil de ignorar. De un lado, funcionarios con planos, cifras y referencias al exitoso modelo del Nuevo Domingo Sabio. Del otro, Fredy Ramírez parado sobre el terreno donde estaba su casa, esperando una llamada que no llega.
"Nosotros somos dominicanos y luchamos para subir un gobierno, un funcionario, para que nos den la cara a nosotros, al que no tiene nada", dijo Fredy. "Yo lo que quiero es que me ayuden. Que si en Villa Mella, que si donde sea, que mis hijos tengan un ranchito."
El proyecto de recuperación de la margen oriental del Ozama es, en sus números y en su visión, una apuesta significativa del Estado dominicano por una zona históricamente olvidada. Pero para que esa apuesta sea también justa, los vecinos de Las Lilas piden que las promesas de dignidad que se pronuncian ante las cámaras se traduzcan, con la misma urgencia, en respuestas concretas para quienes ya perdieron su techo y aún no saben qué viene después.
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