El sector turístico dominicano enfrenta desafíos con la calidad del empleo, la capacitación lingüística de los trabajadores y la informalidad empresarial, de acuerdo con una investigación presentada por Germania Estévez Then, encargada del Departamento de Investigación y Estudios Migratorios del Instituto Nacional de Migración de la República Dominicana (INM RD).
La especialista destacó la importancia de contar con información periódica y especializada sobre sectores estratégicos de la economía dominicana con alta participación de trabajadores inmigrantes, al considerar que estos estudios permiten comprender la relación entre la estructura empresarial, la generación de empleo y la participación de mano de obra nacional y extranjera, aportando evidencia para la formulación de políticas públicas y la toma de decisiones.
Calidad del empleo marcada por la temporalidad
El estudio señala que la estacionalidad constituye una característica estructural del empleo turístico debido a las variaciones recurrentes de la demanda durante el año, influenciadas por temporadas altas y bajas, vacaciones escolares, condiciones climáticas, festividades e incluso el invierno en los principales países emisores de turistas.
Los resultados muestran que una parte importante de las empresas turísticas ajusta su nivel de empleo según estos ciclos. En el sector formal, el 43.3 % de las empresas reporta variaciones estacionales en su plantilla laboral, mientras que el 56.6 % afirma mantener una estabilidad relativa. En el caso de las empresas informales, el 39.9 % indica que experimenta cambios en el empleo y el 60.1 % asegura no registrar modificaciones significativas.
Según el INM RD, estos datos confirman que la estacionalidad forma parte del funcionamiento habitual de la industria turística y genera una demanda constante de mano de obra flexible y adaptable a los ciclos de actividad económica.
La institución advierte que esta dinámica tiene implicaciones directas para la calidad del empleo, especialmente en los principales polos turísticos del país, donde la necesidad de trabajadores temporales y de baja calificación suele ser cubierta por población migrante.
El inglés es el idioma más demandado
La investigación también identifica el dominio de idiomas como una de las competencias laborales más valoradas por las empresas turísticas.
El inglés encabeza la lista de requerimientos lingüísticos con 417 menciones, seguido por el español con 345 y el francés con 98. Más atrás aparecen el alemán (26), italiano (17), creole (17) y ruso (6), mientras que otros idiomas como portugués, húngaro, griego, mandarín, japonés y coreano registran una presencia mínima.
Los investigadores concluyen que la demanda lingüística refleja la fuerte orientación del turismo dominicano hacia mercados angloparlantes y, en menor medida, francófonos.
Asimismo, sostienen que el manejo de idiomas influye directamente en las oportunidades laborales dentro del sector. El dominio del inglés amplía el acceso a puestos con mayor contacto con los visitantes y mejores posibilidades de desarrollo, mientras que su ausencia puede limitar la inserción laboral a funciones más operativas.
Las diferencias también se observan según el nivel de formalidad de las empresas. En las compañías formales, el inglés es requerido por el 72.2 % de los negocios, frente al 55 % de las empresas informales. En contraste, el español tiene mayor peso en el sector informal, donde alcanza el 63.8 %, frente al 46.4 % registrado en el segmento formal.
Por regiones, Punta Cana-Macao presenta la mayor diversidad de idiomas en las empresas formales, destacándose el inglés (63.9 %), francés (17.4 %), italiano (3.9 %), ruso (3.2 %), alemán (5.2 %) y creole (5.2 %).
Puerto Plata registra los mayores niveles de demanda de inglés (83.6 %), francés (19 %) y alemán (7.4 %), evidenciando una fuerte conexión con el mercado turístico europeo.
En contraste, Barahona-Pedernales muestra una menor diversidad lingüística, con predominio del español (81.5 %) y menores niveles de demanda de inglés (40.7 %) y otros idiomas.
Por tamaño empresarial, las micro y pequeñas empresas son las que presentan una mayor diversidad de idiomas, mientras que las empresas de más de 20 empleados concentran sus requerimientos principalmente en el inglés, con un 81.8 %.
La venta de artesanías figura como la actividad económica con mayor necesidad de idiomas extranjeros, especialmente inglés (90.2 %) y francés (39.2 %), debido al contacto directo con turistas internacionales.
Informalidad sigue concentrándose en los principales polos turísticos
El estudio identificó un total de 642 empresas del sector turismo, de las cuales el 57.79 % opera de manera formal y el 42.21 % pertenece al sector informal.
Entre las empresas formales, 27 se encuentran en Barahona-Pedernales, 189 en Puerto Plata y 155 en Punta Cana-Macao. Por actividad económica, predominan los negocios de alimentos y bebidas con 218 establecimientos, mientras que alojamiento, venta de artesanías y otras actividades registran 51 empresas cada uno.
La mayor parte de las empresas formales son microempresas. Un total de 182 tienen menos de cinco trabajadores, 89 poseen entre cinco y nueve empleados, 67 cuentan con entre 10 y 19 trabajadores y solo 33 superan los 20 empleados.
En el segmento informal se contabilizaron 19 empresas en Barahona-Pedernales, 111 en Puerto Plata y 141 en Punta Cana-Macao. Los negocios de alimentos y bebidas concentran 207 establecimientos, seguidos por 36 dedicados a la venta de artesanías, 16 de alojamiento y 12 vinculados a otras actividades.
Los datos reflejan una elevada concentración territorial de empresas en Puerto Plata y Punta Cana-Macao. En el sector formal, Puerto Plata agrupa el 50.9 % de los negocios y Punta Cana-Macao el 41.8 %, mientras que Barahona-Pedernales representa apenas el 7.3 %.
En el sector informal, Punta Cana-Macao concentra el 52 % de las empresas, Puerto Plata el 41 % y Barahona-Pedernales el 7 %, evidenciando que los destinos turísticos más dinámicos también registran mayores niveles de informalidad.
La investigación destaca además que la microempresa domina ampliamente la estructura empresarial del turismo. El 71.6 % de las empresas informales tiene menos de cinco trabajadores, frente al 49.1 % en el sector formal. Apenas el 0.4 % de las empresas informales supera los 20 empleados, mientras que en el sector formal esta proporción alcanza el 8.9 %.
Por actividad económica, alimentos y bebidas lidera tanto en el segmento formal como en el informal, con participaciones de 58.8 % y 76.4 %, respectivamente. En contraste, el alojamiento presenta mayores niveles de formalización, con una participación de 13.7 % en el sector formal frente a 5.9 % en el informal.
Desde la perspectiva del INM RD, la elevada concentración de microempresas informales en los principales polos turísticos genera una demanda constante de mano de obra flexible, estacional y de baja calificación, frecuentemente cubierta por población migrante.
La institución considera que este escenario plantea desafíos en materia de formalización empresarial, fiscalización laboral y gestión migratoria, especialmente en territorios donde el crecimiento del turismo avanza de forma acelerada.
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