Durante los últimos cinco años, la política turística de República Dominicana ha girado sobre un objetivo central: aumentar la conectividad aérea para atraer más visitantes, abrir nuevas rutas y consolidar al país como líder turístico del Caribe.
Ahora, una de las medidas contenidas en la Ley 30-26 de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional abre un debate sobre si una mayor carga tributaria a los pasajeros podría afectar esa estrategia.
La nueva legislación incrementa la tasa de salida del territorio nacional de US$ 20 a US$ 30 por pasajero, un aumento del 50 % respecto al monto vigente.
Aunque el nuevo gravamen tiene un propósito recaudatorio en un contexto de mayores presiones fiscales, representantes del turismo y de la aviación consideran que la medida debe analizarse desde una perspectiva más amplia, tomando en cuenta el efecto que puede tener sobre la competitividad del destino.
Un costo que se suma a otros cargos
El incremento no constituye el único pago que enfrentan quienes ingresan o salen del país.
Los visitantes extranjeros también pagan US$ 10 por concepto de tarjeta de turista, además de los impuestos, tasas aeroportuarias y cargos incluidos en los boletos aéreos.
En la práctica, el aumento de la tasa de salida eleva el costo total de viajar hacia o desde República Dominicana, un aspecto que el sector considera relevante en un mercado donde los destinos compiten cada vez más por atraer pasajeros.
La preocupación del sector turístico
La Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) dijo que reconoce la necesidad del Estado de fortalecer las finanzas públicas. Sin embargo, advierte que cualquier incremento en los costos asociados al transporte aéreo debe evaluarse cuidadosamente.
La organización sostiene que la conectividad aérea constituye uno de los principales motores del turismo nacional, actividad que genera miles de empleos, atrae divisas y dinamiza sectores como el comercio, el transporte y los servicios.
Además, recuerda que uno de los principales logros de la actual administración ha sido precisamente ampliar la oferta de vuelos internacionales y recuperar rutas que anteriormente habían sido canceladas por problemas de rentabilidad.
Desde esa perspectiva, considera que un incremento en el costo de viajar podría reducir parte de esa ventaja competitiva.
Por ello, propone que las decisiones tributarias relacionadas con el transporte aéreo sean discutidas previamente con hoteles, aerolíneas, aeropuertos y demás actores de la industria, con el fin de encontrar mecanismos que permitan aumentar la recaudación sin afectar el crecimiento del turismo.
El turismo genera 200,000 empleos directos y más de 900,000 empleos indirectos y de acuerdo con estimaciones del Banco Central se esperan ingresos para la industria turística superiores a los 12,500 millones de dólares al cierre de 2026.
Aerolíneas piden evaluar el impacto
La Asociación Dominicana de Líneas Aéreas (ADLA) también había manifestado su preocupación antes de que la legislación fuera promulgada.
Su presidente, Omar Chahín, señaló que, si bien el sector comprende la necesidad de preservar la estabilidad macroeconómica frente al aumento de los precios internacionales del petróleo y otros insumos, cualquier incremento en el precio final de los boletos puede influir en las decisiones de viaje de los pasajeros.
La entidad recuerda que República Dominicana compite directamente con otros destinos del Caribe y Centroamérica por turistas, inversiones y nuevas rutas aéreas.
En ese escenario, incluso diferencias relativamente pequeñas en el costo de viajar pueden influir en la competitividad de un destino frente a otro.
Una política que podría entrar en tensión
La discusión trasciende el monto de los US$ 10 adicionales. Durante su gestión, el ministro de Turismo, David Collado, ha convertido el fortalecimiento de la conectividad aérea en uno de los principales ejes de su política pública.
La apertura de nuevas rutas, la recuperación de conexiones internacionales perdidas durante la pandemia y la negociación con aerolíneas han sido parte de una estrategia que ha permitido al país alcanzar lo que siempre ha destacado como "cifras récord" de llegada de visitantes y consolidarse como el principal receptor de turistas del Caribe.
Precisamente por ello, parte del sector considera que cualquier medida que incremente el costo de los viajes debe analizarse cuidadosamente para evitar que contradiga los esfuerzos realizados durante los últimos años.
El debate apenas comienza
El verdadero impacto del aumento de la tasa de salida dependerá de la reacción del mercado, de la evolución de la demanda turística y de la capacidad del país para seguir ofreciendo condiciones competitivas frente a otros destinos de la región.
Más allá de los US$ 10 adicionales por pasajero, la discusión pone sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto puede incrementarse la carga tributaria sobre el transporte aéreo sin afectar el crecimiento que ha convertido al turismo en uno de los principales motores de la economía dominicana?
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