Mercadear a Santiago como destino turístico representa un reto en un país donde el principal atractivo internacional continúa siendo “sol y playa”. Además, en el mercado internacional abundan ciudades con características similares, lo que dificulta la diferenciación de Santiago como producto turístico competitivo.
A pesar de contar con atractivos culturales, gastronómicos y urbanos, Santiago no ha logrado atraer un flujo significativo de turistas extranjeros, lo que representa uno de los principales desafíos para su posicionamiento como destino turístico, según advierte Juan Lladó.
De acuerdo con el experto en turismo, la mayoría de los visitantes que recibe la ciudad son nacionales, por motivos de negocios o visitas a familiares y amigos.
Un segmento relevante lo constituyen los dominicanos residentes en el exterior, quienes incrementan la demanda aérea y aeroportuaria en determinadas épocas del año.
Sin embargo, no se registra una llegada sostenida de turistas vacacionales que pernocten en la ciudad, ni un flujo importante de visitantes diurnos procedentes de los cruceros y hoteles de Puerto Plata.
Esta realidad se refleja en las cifras de ocupación hotelera. Santiago, junto a Santo Domingo, presenta las tasas más bajas del país, según estadísticas de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores).
En 2024, la ocupación promedio en ambas ciudades fue de un 58 %, por debajo del promedio nacional, que alcanzó un 76 %.
Ante este panorama, el especialista sostuvo que el éxito de los esfuerzos por dinamizar el turismo en Santiago dependerá en gran medida de una estrategia promocional eficaz.
En ese sentido, consideró el respaldo de entidades empresariales como la Asociación para el Desarrollo (Apedi) y la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS) a los empresarios que impulsan iniciativas visionarias en el sector.
No obstante, destacó como oportunidad el desarrollo de la Autopista del Ámbar, cuya licitación fue lanzada en noviembre 2025 a través del Fideicomiso Red Vial.
Esta obra reduciría el trayecto entre Santiago y las playas de Puerto Plata a unos 30 minutos, lo que facilitaría la captación de visitantes diurnos procedentes de hoteles y cruceros.
Aun así, advirtió que este impacto sería limitado y no garantizaría un aumento sostenido de pernoctaciones en la ciudad.
Ante esta limitación, el articulista planteó la necesidad de enfocar la estrategia promocional en nichos específicos del mercado internacional, como el turismo de salud, el turismo de reuniones, incentivos, congresos y exposiciones (MICE), así como el turismo deportivo.
También mencionó eventos culturales, como el carnaval, aunque reconoce que su impacto sería estacional y de alcance limitado.
Incluso el ecoturismo, con atractivos naturales como la loma Diego de Ocampo, tendría un efecto moderado, aunque proyectos complementarios, como un teleférico a la cima, podrían fortalecer la oferta del destino.
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