República Dominicana compite en un mercado turístico dinámico, donde destinos como Cuba y Jamaica han invertido durante décadas en ser las principales opciones del Caribe para viajeros atraídos por sus playas, cultura y gastronomía. No obstante, el comportamiento de estos mercados está sujeto a variables que van más allá de la oferta turística, incluyendo cambios económicos, decisiones políticas, crisis internacionales y eventos climáticos extremos, consideró la Organización de Turismo del Caribe (CTO).

Mientras República Dominicana consolida su liderazgo como principal destino turístico del Caribe, con 2,603,647 extranjeros no residentes recibidos entre enero y marzo de 2026, un incremento de 12.2 % respecto al mismo período de 2025, otros mercados de la región enfrentan mayores dificultades. Cuba registró 328,608 turistas entre enero y abril de 2026, una caída de 55.7 % frente a los 741,106 visitantes contabilizados un año antes. Jamaica, por su parte, recibió 534,652 turistas entre enero y marzo, lo que representó una disminución de 27.5 % en comparación con los 737,383 extranjeros registrados en igual período de 2025.

Magaly Toribio, experta en marketing turístico, indicó que el turismo es una industria sensible a los cambios económicos, políticos y geopolíticos. La especialista sostuvo que si hasta el momento República Dominicana no ha sentido un gran impacto de la crisis internacional es porque, además de ser un destino consolidado en diversos mercados emisores, está recibiendo turistas desviados de destinos competidores que atraviesan crisis, como Cuba y México.

Mientras tanto, el Ministerio de Turismo (Mitur) atribuyó el crecimiento turístico registrado durante los primeros meses de 2026 al trabajo conjunto entre los sectores público y privado. La institución aseguró que, pese al contexto internacional marcado por conflictos geopolíticos y la desaceleración de algunos mercados emisores, el turismo dominicano mantiene un crecimiento sostenido.

“La industria turística dominicana depende enormemente de la estabilidad económica y política de sus principales mercados emisores, especialmente Estados Unidos, Canadá y Europa. Una eventual recesión en Estados Unidos, el incremento del precio del petróleo, conflictos bélicos internacionales o crisis de conectividad aérea pueden impactar de forma inmediata el desempeño del sector”, manifestó.

Toribio señaló que el éxito registrado en la llegada de turistas durante el primer trimestre del año, pese a los conflictos bélicos internacionales, responde a una redistribución de la demanda turística en la región del CaribeExplicó que cuando un destino turístico enfrenta una crisis, otros comienzan a recibir los beneficios, debido a que la demanda busca estabilidad, seguridad y previsibilidad.

“Nuestros destinos competidores atraviesan crisis complejas. El caso más impactante es lo que sucede en Cuba. La isla atraviesa una de las crisis energéticas más graves en las últimas décadas, con apagones prolongados, escasez de combustible y limitaciones operativas que afectan directamente la experiencia turística”, indicó, aunque señaló que este fenómeno no se limita a Cuba.

En México, particularmente en destinos del Caribe como Cancún y la Riviera Maya, la percepción de inseguridad ha comenzado a influir en la toma de decisiones de algunos segmentos del mercado internacional. A esto se suma Jamaica, afectada recientemente por el huracán Melissa, que impactó su infraestructura turística, conectividad aérea y operaciones hoteleras, y que aún no se ha recuperado completamente.

No obstante, Toribio advirtió que esta ventaja competitiva derivada de las crisis de otros destinos es temporal. “Los destinos afectados tienden a recuperarse, a veces con mayor resiliencia y con estrategias renovadas. Cuba estabilizará su sistema energético y podría vislumbrarse la posible entrada de capitales estadounidenses que la reposicionen como destino turístico privilegiado en el Caribe; México continuará fortaleciendo sus esquemas de seguridad turística y Jamaica reconstruirá su infraestructura, como lo ha hecho en ocasiones anteriores”, afirmó.

El experto en turismo Juan Lladó advirtió que Cuba podría experimentar en el futuro un cambio de régimen político y de gobierno que derive en una apertura económica similar a la registrada en países de Europa Oriental o en Vietnam. De ocurrir ese escenario, considera que la isla podría convertirse en el principal competidor turístico de República Dominicana, desplazando incluso al Caribe mexicano como la mayor referencia regional.

A su juicio, una eventual apertura estimularía un fuerte incremento de visitantes estadounidenses atraídos por conocer un destino que durante décadas estuvo marcado por el simbolismo y el misterio de la Revolución cubana. Estimó que, en el mediano plazo, la isla podría convertirse en la competencia más fuerte que enfrentaría Quisqueya en la región.

La caída del turismo en Cuba abre oportunidades para República Dominicana

Mientras Cuba enfrenta estas dificultades, otros destinos han captado una parte de la demanda que anteriormente elegía la isla. Para Toribio, República Dominicana ha sido, probablemente, uno de los principales beneficiarios de esta situación, particularmente en el mercado canadiense.

Toribio recordó que la historia del turismo demuestra que los flujos turísticos son altamente dinámicos y que los viajeros cambian de destino cuando encuentran mejores condiciones, precios o experiencias.

“Ningún destino mantiene una posición privilegiada para siempre”, señaló. Por ello, consideró que la preocupación debe centrarse en lo que ocurrirá cuando Cuba logre superar sus dificultades actuales.

Entre 2023 y 2025, República Dominicana fue el único de los principales destinos turísticos del Caribe que mantuvo un crecimiento sostenido en la llegada de turistas que pernoctan, al pasar de 8,058,531 visitantes en 2023 a 8,535,743 en 2024 y 8,860,709 en 2025, de acuerdo con el Banco Central dominicano (BCRD).

En contraste, Cuba registró una caída continua durante el período, al descender de 2,436,980 turistas en 2023 a 2,203,117 en 2024 y 1,810,663 en 2025, conforme la Organización del Turismo del Caribe (CTO). Jamaica, por su parte, mostró un comportamiento mixto: creció de 2,394,916 visitantes en 2023 a 2,900,358 en 2024, pero retrocedió a 2,438,918 en 2025, de acuerdo con el Ministerio de Turismo jamaiquino. 

El Caribe crece, pero la dependencia de Estados Unidos y Canadá pone a prueba el turismo regional

El turismo caribeño mantiene el crecimiento, impulsado por el interés de millones de viajeros en destinos de sol, playa y experiencias culturales.

Sin embargo, el desempeño de la industria está cada vez más condicionado por factores externos de los principales mercados emisores, lo que pone a prueba la fortaleza de un destino no depende únicamente de su atractivo turístico, sino también de su capacidad para adaptarse a un entorno internacional cada vez más incierto.

La dependencia de los mercados emisores también revela diferencias entre estos destinos. Jamaica es el país más expuesto al mercado estadounidense, ya que el 62.7 % de los turistas que recibió entre enero y abril de 2026 procedieron de Estados Unidos. Le sigue República Dominicana, donde ese mercado representó el 30.1 % de las llegadas internacionales, mientras que en Cuba apenas aportó el 6.4 % de los visitantes.

En contraste, Cuba mantiene una fuerte dependencia de Canadá, país que concentró el 38.2 % de sus llegadas turísticas. En República Dominicana, los visitantes canadienses representaron el 17.9 % de los extranjeros no residentes recibidos, mientras que en Jamaica aportaron el 18.4 %.

La participación del mercado europeo muestra diferencias menos pronunciadas: representó el 14 % de las llegadas internacionales en Cuba, el 13.5 % en República Dominicana y el 11.6 % en Jamaica.

Ante ese panorama, el especialista Juan Lladó afirmó que la alternativa para el país es fortalecer su competitividad. Consideró que la principal amenaza no es perder el liderazgo regional en volumen de visitantes, sino que otros destinos capten los segmentos turísticos de mayor crecimiento y gasto.

  • Aumentar la inversión pública en el sector.
  • Impulsar una estrategia de especialización turística.
  • Fortalecer la institucionalidad vinculada al turismo.
  • Mejorar progresivamente el producto turístico nacional.
  • Preservar la paz social como factor de estabilidad y atractivo para los visitantes.
  • Enfocar la gestión pública en una estrategia de desarrollo turístico de largo plazo.
  • Diversificar la oferta turística para mantener la competitividad frente a otros destinos de la región.

De acuerdo con la Organización de Turismo del Caribe (CTO), las llegadas de turistas internacionales al Caribe crecieron un 2.5 % en 2025, alcanzando los 35 millones de viajeros, unos 900,000 más que el año anterior. Este crecimiento evidencia la resiliencia de la industria turística regional, que logró mantener una trayectoria positiva pese a un contexto internacional marcado por desafíos económicos y geopolíticos.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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