La Fundación Brugal entregó en Santo Domingo los Premios Brugal Cree en su Gente en su edición número 34, reconociendo a dos instituciones que operan en los márgenes geográficos y científicos del país: la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), que lidera el primer programa nacional de criopreservación de gametos de corales, y el Instituto Tecnológico San Ignacio de Loyola (ITESIL), que forma técnicos en Dajabón bajo metodología Steam.
El acto incluyó el estreno del documental El Poder de Creer y un conversatorio sobre inversión social estratégica, en el que la fundación anunció que concentrará sus recursos en educación y medioambiente como ejes exclusivos de acción.
Una apuesta de 34 años que cambia de modelo
Los Premios Brugal Cree en su Gente son el reconocimiento a la solidaridad más antiguo del sector privado dominicano. Tres décadas y media después de su creación —impulsada por el productor cultural Freddy Ginebra—, la Fundación Brugal anuncia una reorientación estratégica: en lugar de apoyar causas diversas, concentrará sus esfuerzos y recursos en dos áreas que considera críticas para el desarrollo sostenible del país.
"Para nosotros, el poder de creer significa asumir una responsabilidad con la gente; es confiar en el potencial de las personas antes de que sea evidente y acompañar su labor hasta que dé frutos medibles y sostenibles", afirmó Augusto Ramírez Bonó, presidente de la Fundación Brugal, durante el conversatorio celebrado en el marco de la entrega.
Este giro no es menor. Implica que futuras ediciones del premio —y la inversión social de la fundación en general— estarán acotadas a proyectos de educación y medioambiente, dejando de lado el espectro amplio de causas que caracterizó ediciones anteriores.

Fundemar: un banco genético para salvar los arrecifes dominicanos
El primer programa nacional de criopreservación de corales
La Fundación Dominicana de Estudios Marinos fue reconocida en la categoría de Medioambiente por impulsar el primer programa nacional de criopreservación de gametos de corales en República Dominicana. La iniciativa consiste en la creación de un banco genético que preserve material reproductivo de especies coralinas amenazadas, con el objetivo de revertir la pérdida sostenida de cobertura en los arrecifes del litoral dominicano.
La relevancia del proyecto va más allá de lo ecológico. Los arrecifes de coral son infraestructura natural: protegen las costas de la erosión, sostienen la pesca artesanal y son un activo directo del turismo, que representa una de las principales fuentes de divisas del país. Su deterioro tiene, por tanto, un costo económico concreto y medible.
Fundemar no es nueva en este terreno. En 2025, la institución presentó un diagnóstico sobre el estado de los corales, pastos marinos y manglares dominicanos, financiado por el Gobierno de Francia con 500,000 euros, que alertó sobre la urgencia de intervenciones concretas. Ese mismo año, inauguró el Centro de Investigaciones Marinas MARE-DR, dedicado a la memoria de Idelisa Bonnelly, pionera de la biología marina en el país. El programa de criopreservación es, en ese contexto, el siguiente paso lógico: pasar del diagnóstico a la intervención genética activa.
ITESIL: formación técnica en la frontera más olvidada
Dajabón como laboratorio de desarrollo local
El Instituto Tecnológico San Ignacio de Loyola, con sede en Dajabón, fue premiado en la categoría de Educación. La institución aplica una metodología Steam —ciencias, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas— con énfasis en formación en valores y vinculación con el entorno productivo local. El resultado, según destacó el panel, es que sus egresados se insertan en la economía de la zona fronteriza y contribuyen al desarrollo de sus familias y comunidades.
"Quien transforma su vida, transforma su contexto y su entorno", afirmó el padre José Rafael Núñez (Chepe), director del ITESIL, durante la ceremonia.
El caso del ITESIL adquiere relevancia adicional por su ubicación. Dajabón es una provincia fronteriza históricamente relegada en términos de inversión educativa y oportunidades laborales. Que una institución de formación técnica de calidad opere allí —y que sus graduados se queden a trabajar en la región— representa un modelo que contrasta con la tendencia de migración interna hacia los grandes centros urbanos.

El documental y el panel: cuando la RSE busca narrativa
El acto incluyó el estreno de El Poder de Creer, un cortometraje dirigido por el cineasta Oliver Olivo, con guion y edición de Luisa Fernanda López Camargo, y narrado por Freddy Ginebra. La pieza recoge testimonios de los protagonistas de ambas instituciones y busca dar visibilidad pública al impacto de los proyectos premiados.
La decisión de producir un documental —y no limitarse a una ceremonia de entrega— refleja una tendencia creciente en la responsabilidad social empresarial dominicana: la necesidad de comunicar el impacto de manera que trascienda el evento y genere adhesión. En ese sentido, la Fundación Brugal apuesta por convertir a sus premiados en referentes públicos de lo que denomina "inversión social estratégica".
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