Cada 12 de mayo, el mundo celebra el Día Internacional de la Enfermería en honor al natalicio de Florence Nightingale, la británica que transformó para siempre el cuidado de los enfermos en pleno campo de batalla. En República Dominicana, esa fecha también es una oportunidad para recordar a las mujeres que, mucho antes de que existiera un título universitario o una escuela formal, ya estaban al pie de la cama de los enfermos, sosteniendo vidas con sus manos.
¿Cómo surge la enfermería en República Dominicana?
La historia de la enfermería en República Dominicana se remonta a la época colonial, cuando el cuidado de los enfermos no era una profesión, sino un acto de servicio ligado a la religión. En instituciones como el Hospital San Nicolás de Bari, considerado el primer hospital del Nuevo Mundo, la atención recaía en órdenes religiosas, principalmente mujeres que asumían tareas de asistencia básica.
Estas cuidadoras preparaban remedios, atendían heridos y acompañaban a los pacientes, en un contexto donde la medicina formal era limitada. Aunque no existía formación académica, su labor sentó las bases del cuidado humanizado que caracteriza a la enfermería.

Las cuidadoras por vocación
La historia de la enfermería dominicana no comienza en un aula. Comienza en ese gesto anónimo que se repitió durante siglos, cuando mujeres sin título ni reconocimiento oficial asumían el cuidado de los enfermos como una extensión natural de su rol en la comunidad.
Entre las figuras más recordadas de ese largo período, que abarca desde la Colonia hasta los primeros años del siglo XX, se encuentran Flora Jiménez y Titana de la Cruz. Reconocidas en sus comunidades como líderes en el cuidado de enfermos, ambas ejercieron en una época en que no existían escuelas de enfermería ni protocolos. Solo el conocimiento práctico transmitido de generación en generación, y la disposición de estar presente cuando alguien lo necesitaba.
Tanto Jiménez como de la Cruz fueron las pioneras de la enfermería dominicana, en una etapa previa a la profesionalización formal que se consolidó en 1926 con la graduación de las primeras enfermeras profesionales del país.
El salto hacia la formación
El verdadero punto de inflexión llegó a inicios del siglo XX, especialmente durante la ocupación estadounidense (1916-1924), cuando se impulsaron reformas sanitarias y se introdujeron modelos de formación más estructurados. Luego, en 1926, egresaron de la Escuela de Enfermería del Hospital Internacional las dos primeras enfermeras con título formal de la República Dominicana: la señorita Isabel Corina Best y la señorita Angelina Brito.
También, hospitales como el Hospital Padre Billini comenzaron a desarrollar programas de capacitación para enfermeras, marcando el paso de la práctica empírica a una disciplina técnica.

¿Quién fue la primera enfermera de salud pública en República Dominicana?
Isabel Corina Best es la primera enfermera de salud pública del país. Con una labor que iba mucho más allá de las paredes de un hospital, atendía al individuo, a la familia y a la comunidad tanto en hospitales, centros de salud, visitas domiciliarias, escuelas y clubes.
Además, realizó un curso de obstetricia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que le otorgó el título de partera; cursó una licenciatura en Educación y completó un posgrado en Salud Pública. Su figura es, hasta hoy, un referente en el ámbito de la salud comunitaria dominicana.

Angelina Brito: compañera de historia
Junto a Isabel Corina Best, Angelina Brito formó parte de esa primera promoción histórica. Ambas abrieron el camino para las generaciones que vendrían después, en un país donde la profesión de enfermería aún tenía todo por construir.
La Cruz Roja y la expansión de la profesión
Tras ese primer logro, la enfermería dominicana continuó creciendo. Se fundó la Escuela de la Cruz Roja, que amplió la formación de nuevas profesionales, aunque enfrentó dificultades económicas que la obligaron a cerrar sus puertas tiempo después. A pesar de eso, su legado quedó en las enfermeras que formó y en la consolidación de una identidad profesional para el sector.
Un homenaje con urgencia
Hoy, a 100 años de aquella primera graduación, las enfermeras dominicanas siguen reclamando lo que les corresponde. En las últimas semanas, la Coordinadora de los Gremios de Enfermería, que agrupa al Sindicato Nacional de Trabajadores de Enfermería (Sinatrae) y la Asociación Nacional de Enfermería, entre otros, realizó un paro de 24 horas en abril y convocó a uno de 48 horas para el 18 y 19 de mayo, exigiendo reconocimiento del tiempo en servicio, nivelación de sueldos, aplicación de incentivos por distancia y pensiones completas.
Un siglo después de la primera promoción de enfermeras profesionales, la historia de la enfermería dominicana continúa marcada por la vocación de servicio, pero también por la lucha constante por condiciones dignas. Las mismas manos que durante décadas han sostenido hospitales, atendido emergencias y acompañado a miles de pacientes siguen demandando mejores salarios, estabilidad y reconocimiento a una labor que ha sido esencial para el sistema de salud del país.

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