Rosa González pensó que era sólo una gripe, y durante dos semanas convivió con dificultad para respirar, malestar general y una pérdida acelerada de peso que llegó a las 14 libras. Aun así, siguió adelante con su rutina convencida de que los síntomas desaparecerían por sí solos.

"Yo estaba como que no, yo tengo una gripe, eso se me va a pasar", recuerda.

Cuando finalmente acudió a emergencias, los médicos la remitieron a un internista y posteriormente a un neumólogo. Los estudios revelaron que tenía los pulmones comprometidos y que probablemente había padecido influenza o COVID-19 semanas antes.

Para entonces, ya no era posible confirmarlo mediante una prueba diagnóstica.

Al mirar atrás, Rosa entiende que la maternidad cambió la manera en que atiende su propia salud.

"Mi sistema inmune no quedó igual después de que di a luz, pero no solo por eso. Como muchas otras madres, volqué toda mi atención en mi hijo y terminé descuidando un poco mi salud", afirma.

La madre reconoce que, desde entonces, suele priorizar las necesidades de su hijo y de su familia antes que las suyas. Incluso cuando aparecen síntomas que merecen atención médica, tiende a restarles importancia o a posponer las consultas.

A esa realidad se suma otro factor: el desgaste que le genera el propio proceso de atención médica.

"No fue desconocimiento. Fue que no quería ir al médico porque sabía que me iban a mandar análisis, volver a consulta, hacerme estudios. Todo ese proceso me estresa", explica.

Su experiencia refleja la realidad de que para muchas mujeres, especialmente aquellas que desempeñan funciones de cuidado, las responsabilidades familiares, la falta de tiempo y otras barreras terminan desplazando la atención de su propia salud.

La realidad de muchas mujeres

Lo que Rosa atribuye a las exigencias de la maternidad y a la dificultad de encontrar tiempo para sí misma es planteado en investigaciones recientes sobre salud femenina.

El informe Estado de Salud de la Mujer 2026, elaborado por el Women’s Comprehensive Health and Research Center de Cleveland Clinic, encontró que factores como las responsabilidades de cuidado, las preocupaciones económicas y las brechas de información continúan influyendo en la manera en que muchas mujeres acceden a la atención médica y priorizan su bienestar.

Este informe subraya que el  45 % de las encuestadas señaló que su principal preocupación de cara al envejecimiento es no poder costear la atención médica que necesitará en el futuro. Según Cleveland Clinic, este temor superó incluso la preocupación por desarrollar enfermedades específicas, evidenciando el peso que tienen las consideraciones financieras en las decisiones relacionadas con la salud.

¿Quién cuida a las que cuidan? La salud que miles de mujeres siguen postergando

El problema va más allá del dinero

Aunque el dinero es una de las barreras identificadas por la investigación, no es la única.

El informe plantea que las mujeres que desempeñan funciones de cuidado, ya sea de hijos, padres envejecientes o familiares con alguna condición de salud, reportan mayores niveles de estrés, agotamiento y sentimientos de culpa al priorizar su propio bienestar.

Señala, además, que el 53 % de las cuidadoras reportó altos niveles de estrés, frente al 46 % de las mujeres que no tienen estas responsabilidades. Asimismo, el 49 % manifestó sentirse frecuentemente fatigada, en comparación con el 42 % de las no cuidadoras.

Gráfico

Esta diferencia también se refleja en la forma en que perciben el autocuidado, donde el 21 % de las mujeres sin responsabilidades de cuidado afirmó sentirse culpable cuando prioriza su propia salud, mientras que esa proporción ascendió al 34 % entre quienes cuidan de otras personas.

Esta combinación de carga física, emocional y de tiempo puede dificultar la atención preventiva. En la práctica, esto significa que consultas de rutina, exámenes de detección temprana y seguimientos médicos suelen quedar relegados frente a otras obligaciones consideradas más urgentes.

La ginecóloga obstetra Yubelis Brito asegura que este patrón es frecuente entre sus pacientes.

"Sin lugar a dudas, la mujer en su rol protector se ve inmersa en el cuidado de otros, descuidando así su salud en todos los aspectos", señala.

Según la especialista, esta conducta suele hacerse más evidente durante la maternidad. "Durante la maternidad es donde se ve más arraigada esta conducta, con la excepción de los períodos gestacionales", explica.

Brito considera que muchas mujeres continúan asociando la necesidad de acudir al médico con la presencia de síntomas, una percepción que puede retrasar diagnósticos importantes.

Advierte, también, que las pacientes entienden que si no sienten nada no es necesario evaluarse, considerándolo uno de los mayores errores, ya que la mayoría de las patologías ginecológicas tienden a comenzar sin previo aviso.

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A estas barreras se suma la falta de información sobre condiciones que afectan de manera particular a las mujeres.

Según el reporte, el 42 % de las encuestadas desconocía que la menopausia puede afectar distintos órganos y sistemas del cuerpo, incluidos el corazón, el cerebro y los huesos. Además, el 52 % consideró que este proceso continúa siendo un tema insuficientemente discutido.

La falta de conocimiento también queda en evidencia en torno a enfermedades degenerativas como el alzhéimer. Apenas el 19 % de las mujeres sabía que ellas presentan un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad, pese a que representan cerca de dos tercios de los casos diagnosticados. Al mismo tiempo, solo el 29 % manifestó preocupación por padecerla en el futuro.

La doctora Brito corrobora que la desinformación continúa siendo uno de los principales desafíos en materia de salud femenina.

"Hablar de temas de salud femenina, en países como el nuestro, aún resulta complejo. La mujer en sí misma se relega mucho y la sociedad minimiza algunos temas", afirma.

La especialista menciona que aspectos relacionados con la salud sexual femenina siguen rodeados de tabúes y que procedimientos preventivos como la citología cervical continúan siendo desconocidos para parte de la población. "Muchas mujeres solo van al médico cuando se embarazan", agrega.

Estos hallazgos muestran cómo factores económicos, responsabilidades de cuidado y vacíos de información pueden influir en la manera en que las mujeres toman decisiones sobre su salud y acceden a servicios de prevención.

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Consecuencias de postergar la atención

Las consecuencias de estas barreras no solo se reflejan en la experiencia individual de las mujeres, sino que también pueden observarse en indicadores del sistema de salud.

En República Dominicana, un estudio presentado por la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) identificó 395,248 hospitalizaciones evitables entre 2019 y 2024. Se trata de internamientos asociados a condiciones que, según ambas entidades, pudieron haberse prevenido o controlado mediante atención ambulatoria oportuna.

El análisis reveló que estas hospitalizaciones representaron el 16 % de todos los egresos hospitalarios registrados durante el período estudiado. Además, las mujeres concentraron el 52 % de los casos, frente al 48 % correspondiente a los hombres.

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Entre las principales causas de hospitalización evitable figuraron la gastroenteritis, la diabetes mellitus, las enfermedades cerebrovasculares, las afecciones respiratorias bajas y la hipertensión arterial. En conjunto, estas condiciones representaron el 60.6 % de todos los casos identificados.

El informe también estimó que la atención de estas hospitalizaciones generó costos cercanos a los RD$12,400 millones en servicios de salud durante los cinco años analizados.

Según el estudio, estos resultados evidencian oportunidades de mejora en la Atención Primaria de Salud, especialmente en las estrategias orientadas a la detección temprana, el seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas y el control de factores de riesgo.

También se recomendó priorizar intervenciones enfocadas en el control cardiometabólico y la prevención secundaria, con el objetivo de reducir los internamientos innecesarios y fortalecer la capacidad de respuesta del sistema sanitario.

La importancia de detectar a tiempo

Desde la práctica clínica, la ginecóloga coincide en que la prevención continúa siendo una de las herramientas más importantes para reducir complicaciones y mejorar los resultados en salud.

"El asumir que todo está bien solo porque no hay síntomas puede ser un error fatal. La prevención es vital; una evaluación anual, como mínimo, ayuda a reducir complicaciones", sostiene.

Advierte, además, que esperar la aparición de señales de alarma suele traducirse en diagnósticos más tardíos y tratamientos más complejos.

"Esperar que aparezcan señales trae consigo el riesgo de que, al momento de detectarlas, los manejos sean más complejos y los tratamientos más costosos. En la prevención temprana está la clave para reducir complicaciones".

Explica, también, que las consecuencias de retrasar controles médicos pueden variar según cada paciente, aunque algunas condiciones aparecen con frecuencia en la consulta, como las lesiones precancerosas de cuello uterino.

Para la especialista, la prevención permite identificar alteraciones antes de que produzcan síntomas o evolucionen hacia cuadros más graves. Señala dentro de sus beneficios el diagnóstico precoz, un mejor manejo de las patologías y la reducción de complicaciones.

Brito recomienda programar consultas de rutina, mantener seguimiento de tratamientos previos, no esperar a presentar síntomas y apoyarse en familiares o personas cercanas para encontrar tiempo para su propio cuidado.

¿Quién cuida a las que cuidan?

Las cifras hablan de hospitalizaciones, costos y factores de riesgo, pero detrás de esos números también hay mujeres que posponen una consulta porque deben cuidar a alguien más, que dejan para otro mes un chequeo médico o que desconocen señales de alerta sobre su propia salud.

Los estudios de Cleveland Clinic y de la SISALRIL junto a la OPS examinan realidades distintas, pero coinciden en poner sobre la mesa la pregunta: ¿quién cuida de quienes, durante años, han asumido la tarea de cuidar a los demás?

Para Brito, la prevención sigue siendo una de las herramientas más efectivas para evitar complicaciones futuras. Sin embargo, reconoce que para muchas mujeres encontrar tiempo para sí mismas continúa siendo un desafío.

Entre consultas postergadas, responsabilidades familiares y jornadas que parecen no terminar, historias como la de Rosa recuerdan que el cuidado también debería incluir a quienes, durante años, han asumido la tarea de cuidar a los demás.

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Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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