La neuróloga dominicana Cici Feliz forma parte del equipo médico del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en Madrid, que impulsa un avance en el seguimiento remoto de pacientes tratados con estimulación cerebral profunda, una de las terapias más avanzadas para trastornos del movimiento.
El centro hospitalario incorporó una nueva generación de neuroestimuladores que permite realizar ajustes terapéuticos a distancia de forma segura y controlada, sin que el paciente tenga que trasladarse físicamente al hospital para cada revisión.
La innovación representa un paso relevante para personas con enfermedades neurológicas complejas, especialmente pacientes con enfermedad de Parkinson, temblor esencial y distintas formas de distonía, condiciones en las que la estimulación cerebral profunda puede ayudar a modular la actividad cerebral y mejorar determinados síntomas motores.
Una dominicana en un equipo médico de alta especialización
La participación de la Dra. Cici Feliz destaca dentro de este avance por tratarse de una especialista dominicana integrada a una unidad médica de referencia en Europa.
Feliz es médico adjunto del Servicio de Neurología y especialista de la Unidad de Trastornos del Movimiento de la Fundación Jiménez Díaz, desde donde participa en el seguimiento de pacientes con patologías neurológicas que requieren terapias avanzadas y atención altamente especializada.
Su presencia en este proceso subraya el aporte de profesionales dominicanos en áreas de alta complejidad médica fuera del país, especialmente en campos como la neurología, la neuroestimulación y el manejo de enfermedades neurodegenerativas.
Cómo funciona la estimulación cerebral profunda
La estimulación cerebral profunda, conocida también como ECP, consiste en la implantación de electrodos en zonas específicas del cerebro encargadas de regular el movimiento.

Estos electrodos se conectan a un neuroestimulador, un dispositivo capaz de enviar impulsos eléctricos controlados para modular la actividad cerebral y ajustar la respuesta terapéutica de acuerdo con la condición del paciente.
Aunque se trata de una terapia consolidada en determinados trastornos del movimiento, su efectividad depende no solo de la cirugía, sino también del seguimiento posterior y de los ajustes periódicos del tratamiento.
Hasta ahora, cualquier modificación en los parámetros de estimulación requería que el paciente acudiera presencialmente al hospital, lo que podía representar una dificultad para personas con problemas de movilidad, residentes lejos del centro médico o pacientes internacionales.
Ajustes terapéuticos sin necesidad de viajar
Con la nueva tecnología incorporada por la Fundación Jiménez Díaz, los especialistas pueden acceder al sistema implantado, revisar parámetros clínicos y modificar la programación del neuroestimulador mediante una plataforma digital segura.
La principal diferencia frente a los sistemas utilizados anteriormente es que los ajustes pueden realizarse de forma remota, bajo control médico y sin necesidad de que el paciente se desplace.
Según ha explicado la Dra. Cici Feliz, esta capacidad de programación remota permite evaluar y adaptar el tratamiento sin presencia física del paciente, lo que facilita una respuesta más rápida y personalizada.
El avance abre nuevas posibilidades para el seguimiento de personas portadoras de sistemas de estimulación cerebral profunda, especialmente aquellas que viven lejos de centros especializados o que presentan limitaciones para movilizarse.
Medicina especializada sin fronteras
Uno de los aspectos más relevantes de esta innovación es su utilidad para pacientes internacionales.
El hospital destaca el caso de un paciente residente en Perú, intervenido en la Fundación Jiménez Díaz, que ahora puede continuar su seguimiento desde su país de residencia con el mismo equipo médico que realizó la intervención.
Este modelo evita desplazamientos internacionales para cada ajuste terapéutico y permite preservar la continuidad asistencial, un elemento clave en enfermedades neurológicas complejas que requieren acompañamiento a largo plazo.
La experiencia evidencia cómo la medicina especializada comienza a superar barreras geográficas mediante tecnologías conectadas, telemedicina y dispositivos de alta precisión.
Impacto para pacientes con Parkinson y otros trastornos
Actualmente, esta tecnología puede beneficiar principalmente a pacientes con Parkinson, temblor esencial y diversas formas de distonía.
En estos casos, la posibilidad de ajustar el tratamiento a distancia puede mejorar la eficiencia del seguimiento médico, reducir tiempos de espera, evitar viajes innecesarios y facilitar intervenciones más oportunas cuando el paciente presenta cambios clínicos.
Los especialistas consideran que miles de pacientes portadores de sistemas de estimulación cerebral profunda podrían beneficiarse en el futuro de modelos similares, especialmente aquellos que residen en zonas alejadas o en países donde no siempre existe acceso inmediato a unidades de alta especialización.
Un avance ligado al futuro de la neurología
La incorporación de neuroestimuladores con capacidad de seguimiento remoto forma parte de una transformación más amplia en la atención neurológica.
El desarrollo de estas soluciones apunta hacia una medicina más personalizada, conectada y capaz de combinar telemedicina, inteligencia artificial y dispositivos sofisticados para recopilar información continua sobre la evolución clínica de cada paciente.
El objetivo es adaptar los tratamientos de forma cada vez más precisa, mejorar los resultados a largo plazo y acercar terapias de alta complejidad a pacientes sin importar su ubicación geográfica.
Aporte dominicano en la innovación médica internacional
La participación de la Dra. Cici Feliz en este proceso representa un ejemplo del talento médico dominicano integrado a equipos internacionales de alto nivel.
Su trabajo en la Unidad de Trastornos del Movimiento de la Fundación Jiménez Díaz conecta la formación y trayectoria de una profesional dominicana con uno de los avances que marcan el futuro del seguimiento de pacientes neurológicos.
Más allá de la tecnología, el caso pone en evidencia el valor de la especialización médica, la cooperación internacional y el papel de los profesionales latinoamericanos en áreas científicas de creciente impacto global.
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